La estrella de la lluvia

DSC_0460_1876Cuando el terreno está seco, la seta conocida como estrella de tierra es una esfera marrón, cerrada como una caja que, entre sus resquicios mal encajados, permite vislumbrar en su interior una segunda bola, de color pardo más claro. Y nunca esta sola, porque en el mismo sitio donde encuentras una, con toda seguridad encuentras más. De pronto, las nubes cargadas anuncian lluvia y la caja se abre en pétalos estrellados (lacinias) para dejar al descubierto un saco, la segunda bola, que micológicamente se conoce como saco esporal, gleba o endoperidio; la cobertura marrón, que protege esta bolsa de esporas cuando el terreno está seco es el exoperidio.
la estrella de tierra higométrica (Astraeus hygrometricus o A. tellerinae, en su nomenclatura más actual) es una especie muy frecuente en las Pitiüses, según explica el responsable de la sección de Micología del Museu Balear de Ciències Naturals, Carlos Constantino, que señala que no es comestible y que “se encuentra en grandes cantidades en los lugares en los que sale”. Su nombre procede de unir la forma de estrella que adquiere el exoperidio al abrirse, por primera vez al madurar y luego cada vez que llueve, y el hecho de que actúa como un auténtico higrómetro natural. La apertura de la cubierta es la estrategia que usa esta especie para propagarse, ya que necesita que alguna fuerza rompa su saco de esporas para que éstas puedan salir al exterior y dispersarse. De esta forma, las gotas de lluvia se convierten en lanzas que consiguen que el endoperidio se abra por su poro apical y suelte su contenido, un polvo marrón muy volátil. “Las esporas pueden salir en tanta cantidad que parece que salga humo de su poro apical”, indica Constantino.
Los nombres populares en catalán de este peculiar carpóforo (lo que vulgarmente se conoce como seta) son estrella de terra, estrelleta y estrella del temps. Y pertenece a un amplio grupo de hongos inusuales, la familia Esclerodermataceae, fácil de identificar porque sus especies carecen de la típica forma con la que suele representarse una seta; no tienen pie ni sombrero y se caracterizan por su saco de esporas. Y además de no tener pie, estos hongos no están enraizados y pueden moverse de lugar, ser arrastrados por el viento cuando la estrella está abierta o rodar también cuando está cerrada. Cada ejemplar mide entre dos y cuatro centímetros, aunque abierto alcanza alrededor de ocho.
Carlos Constantino recuerda que hongos y setas son muy importantes para el ecosistema, porque “si no existiesen no se podría caminar por los bosques porque sólo habría ramas y hojas; los hongos son muy necesarios porque ayudan a que se cree el sustrato del bosque al descomponer buena parte de la materia muerta”. Son los principales agentes del reciclaje natural en sus hábitats. Y es, por ello, importante respetarlos y no destruirlos ni recolectar aquellas especies que no se vayan a consumir.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2018/01/07/estrella-lluvia/962083.html

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Un rincón kimmeridgiense

DSC_9759_1854texto y foto: Cristina Amanda Tur
Entre las dos calas de es Bol Nou y sa Caleta, que no son lo mismo aunque a menudo sus límites se confundan, se levanta, a más de quince metros de altura, la mola de sa Caleta. En ella se encuentran los vestigios del primer asentamiento fenicio de la isla, los restos de las baterías antiaéreas desarmadas en 1962 y el remozado cuartel que está previsto que sea, algún día, un centro de interpretación. Y este pequeño pedazo de costa, también llamado pla de sa Caleta, muestra en su vertiente sur, en su acantilado, los efectos de la erosión del mar, que le han conferido una suave forma cóncava y que han puesto al descubierto los estratos de unas rocas cuyo origen se remonta, en términos temporales geológicos, al periodo jurásico kimmeridgiense. La época del Iguanodon y de la aparición de las primeras aves. Cuando los fenicios arribaron al altiplano, la costa debía tener un aspecto muy distinto, porque el proceso geológico de la erosión es lento pero tan natural como inevitable. En la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera, el arqueólogo Joan Ramon Torres incluso se arriesga a poner cifras a esta erosión: “Es posible que desde la época fenicia hasta ahora el mar haya destruido una zona costera de amplitud no inferior a 50 metros. Si acaso, habría que sumar 20.000 metros cuadrados, o una cifra superior, a los 30.500 metros cuadrados que aún tiene esta península”. La cuestión es importante para estimar el tamaño original del establecimiento fenicio, que debió ocupar prácticamente la mola entera. Así que el mar se llevó por delante parte de los restos dejados por los fenicios y, posteriormente, la construcción de las baterías antiáreas en la II Guerra Mundial destruyó otra porción importante de los mismos.
El geólogo Luis Alberto Tostón explica que las características rocas del jurásico tardío de la mola de sa Caleta son las mismas que forman, por ejemplo, la base de las murallas de Eivissa, Cap Martinet o Cala d’en Sardina, en Santa Agnès. “Son rocas muy frecuentes y fáciles de distinguir porque están formadas por calizas y margas alternantes en losas estrechas y alargadas, en estratos o capas. Y resaltan, por su mayor dureza, las calizas”. Las de sa Caleta, además, “se encuentran muy deformadas, con unos pliegues espectaculares”. Encima del acantilado, asentada sobre estos pliegues tan particulares, “se halla la costra calcárea, un depósito que ya se conformó en el Cuaternario y que también está muy extendido por toda la isla”.
En los límites acantilados del pla de sa Caleta, el desgaste irregular pero continuo ha creado ángulos, picos y pequeños y peligrosos balcones sobre el mar. Y a los pies de todos los estratos se amontonan las rocas que han ido cayendo mientras viento y agua corroían la escarpa. Las más pequeñas, redondeadas por el movimiento del oleaje, forman la poco pronunciada cala. Las más grandes contribuyen a configurar el aspecto especial de esta zona del litoral que los fenicios escogieron para su primer asentamiento pitiuso. Un asentamiento, sin embargo, que fue abandonado sólo medio siglo después de haber sido levantado. Probablemente, algunas de esas rocas caídas a orillas del mar fueron antaño parte de los muros del poblado fenicio.

sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/12/31/rincon-kimmeridgiense/961041.html

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

El pueblo de la fuente grande

DSC_8077_1838la hornacina que probablemente es lo que queda de la fuente original

la hornacina que probablemente es lo que queda de la fuente original

Si los pueblos pitiusos crecieron alrededor de una iglesia y ésta se convierte así en su germen, los propios templos se edificaron en lugares concretos por motivos que no eran aleatorios. Santa Gertrudis, el pueblo en el centro del territorio, debe su ubicación a la existencia de agua dulce.
“En medio de la isla -lugar más alejado de todos los templos, que fueron edificados cerca de las costas- se encuentra sa Fontassa, lugar denominado así porque allí nace una fuente muy abundante que da agua y fertiliza una gran extensión. Este lugar nos da la oportunidad de hacer una parroquia, porque así con la inmediata asistencia del rector será más fácil que se pueble convenientemente y las tierras sean cultivadas”. Es un fragmento del decreto por el que se erigió la parroquia de Santa Gertrudis, firmado por el obispo Manuel Abad y Lasierra en 1785 y recuperado por el historiador Joan Marí Cardona para su cuarto libro de la serie ‘Illes Pitiüses’. Y aunque inicialmente parece ser que se escogió un punto más cercano al lugar en el que nace la fuente, finalmente, el templo se erigió un poco más al noreste. No lejos de lo que hoy es

DSC_8085_1839la calzada de piedra

la calzada de piedra

el casco urbano, en un camino aledaño a la abandonada depuradora de Santa Gertrudis, sa Fontassa se oculta entre la maleza, en una zona sombría, frondosa y húmeda, aunque el nacimiento de agua se secó hace décadas. A las acequias y los restos de la alberca que se construyeron para aprovechar el agua se los ha tragado la exuberante vegetación, pero aún pueden observarse los muros que se construyeron en el manantial y los restos de la calzada de piedra que conducía al lugar, incluyendo un puente sobre la torrentera y una hornacina de jambas oblicuas y arco rebajado que, abierta en un muro de contención, se trata, probablemente, de la fuente original que da nombre a todo el lugar.
Y, a decir verdad, el obispo Abad y Lasierra no se refería sólo a la fuente, que da origen al canal de Fruitera, sino a toda la zona, una gran hacienda que tomaba el nombre del manantial. Actualmente se conserva el topónimo y existe un camí de sa Fontassa, al que se accede desde la carretera de Santa Gertrudis a Sant Mateu y que comunica con la vía que conduce a Sant Rafel, antes de llegar a s’Hort Nou.
Hoy las zarzas y el bosque se han tragado lo que antaño debieron ser algunos prósperos campos de cultivo que aprovechaban el agua de la fuente. Según señala el arquitecto Juanjo Serra en el ‘Inventari del patrimoni hidràulic de les Pitiüses’, la estructura que hoy presenta la fuente, su canal, con el sistema de aprovechamiento del agua, márgenes, cloacas, el puente y la calzada de piedra deben ser mejoras introducidas en el siglo XVIII, “parece ser que por iniciativa del entonces gobernador de Eivissa, el conde Croix”.
La fuente principal es más conocida hoy como font des Terç Gros (la finca en la que se halla se dividía antiguamente en dos partes, sa Fontassa y es Terç Gros de sa Fontassa). Y nace de una fibla (un canal subterráneo que atraviesa un bancal y une dos acequias) cubierta con bóveda apuntada que surge directamente de la acequia principal. La profundidad de la acequia ya revela, si el término fontassa, que viene a significar gran fuente, no era suficiente, que el caudal del manantial era considerable.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/12/24/santa-gertrudis-pueblo-fuente-grande/960038.html

DSC_8090_1840puente sobre el que pasa la calzada

puente sobre el que pasa la calzada

Publicado en Historia, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La verdad sobre es Vedrà

AD6105JoanCostaCristina Amanda Tur. Fotos: CAT y Joan Costa.- Desde el aire, de Oeste a Este, su agreste morfología recuerda a un dragón dormido en el agua, mostrando su lomo de dinosaurio antiguo sobre la superficie azul. Como si un día fuera a despertar y a mostrar su verdadero poder. Desde tierra, desde las costas de Cala d’Hort, su silueta de montaña del Cretácico se ha convertido en un símbolo internacional mil veces interpretado en libros, postales, fotografías y cuadros, repetido tantas veces que, a menudo, a los ibicencos nos cuesta Dios y ayuda encontrar es Vedrà, el verdadero, el nuestro, detrás de la leyenda y de la publicidad.
En realidad, es Vedrà es una pequeña y escarpada isla a 1.900 metros de la costa de Ibiza que, a pesar de su reducido tamaño y de su austera y pedregosa configuración, conserva valores naturales como solo las islas saben atesorar. Es Vedrà y el contiguo islote de es Vedranell, con 79,30 hectáreas de superficie entre los dos, conforman una reserva natural de ámbito marítimoterrestre, lo que significa que sus valores biológicos merecedores de protección se extienden por tierra y mar; y aire si tenemos en cuenta que muchos de ellos son aves. Los islotes están incluidos en la Red Natura 2000 y cuentan con el amparo que les otorgan las figuras de protección LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) y ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves), además de haber sido incluidos, en el año 1991, en la ley autonómica por la que se definieron las ANEI (Área Natural de Especial Interés) de Baleares. Ya en 2002 se declaró (Decreto 24/2002, de 15 de febrero) el parque natural de cala d’Hort, cap Llentrisca i sa Talaia, así como las reservas naturales de es Vedrà y es Vedranell y de los islotes de Poniente.

DSC_6122_las crestas de es Vedrà.CAT

las crestas de es Vedrà

Y cierto es que, más allá de los datos técnicos, la espléndida y popular roca esconde misterios en sus ángulos, pero son misterios muy terrenales. El primero de ellos es el origen incierto de su rotundo nombre bisílabo. Una de las hipótesis indica que la denominación podría provenir del latín ‘Veteranus’, por la posibilidad de que alguien viera en su silueta a un soldado vigilante; la segunda de las tesis más difundidas apunta a la palabra ‘Vitrare’, derivada de ‘vitre’ (vidrio), y se explicaría por los reflejos brillantes que las olas originan al romper contra sus orillas. Sin embargo, la hipótesis más verosímil, la que actualmente tiene mayor aceptación y que demostraría que las respuestas más sencillas suelen ser las verdaderas, indica que Vedrà proviene del adjetivo ‘Petranu’, que hace referencia a sus peñascos, a un lugar enriscado. Así de elemental.
ASCENSO A LOS PICATXOS
También podríamos considerar un misterio mundano el hecho de que se establezca el año 1950 como el primero en el que la cima del coloso fue escalada, una curiosa proeza que incluso periódicos nacionales destacaron en sus páginas como un verdadero hito del montañismo patrio. Curiosa proeza porque la magnificencia de es Vedrà no es una cuestión de altura, ya que sus dos cotas más elevadas, el Picatxo de Tramuntana y el Picatxo de Migjorn, se elevan a 382 y 381 metros sobre el nivel del mar y es improbable que no fuera coronado en más de una ocasión antes de esa fecha. Las crestas de es Vedrà, el lomo del dragón, no resultan una escalada excesivamente arriesgada, pero los montañeros catalanes que alcanzaron la cima en 1950, en dos horas y media, aseguraron que no había registro alguno de anteriores ascensos. Y, en lo alto de la loma, en una explanada a la que llamaban sa Pastora, plantaron un banderín y enterraron un bote de cinc con un improvisado mensaje de saludo a todos los montañeros españoles. Los alpinistas catalanes, eso sí, se enfrentaron con su hazaña a la leyenda que aseguraba que quienes lograran alcanzar la cima de es Vedrà cambiarían automáticamente de sexo. Que se sepa, los dos hombres siguieron siendo hombres al regresar a su tierra.

DSC_0485perspectiva poco habitual desde el avión.CAT

perspectiva poco habitual desde el avión

Por otra parte, se antoja difícil considerar tal ascenso una proeza porque, un siglo antes, el islote tuvo un ilustre habitante, el padre Palau, que, cabe dar por hecho, recorrió cada rincón del territorio en los intermitentes periodos de retiro espiritual que en él pasó. De hecho, la cueva que habitaba se encuentra ya en la zona más elevada del monte, y junto a los picatxos plantó una cruz de madera que tiempo después, en la misma década en la que los montañeros catalanes marcaron su hazaña, fue sustituida por una de hierro por el Club de los Muchachos del padre Morey. El padre carmelita Francisco Palau viene a ser el nexo entre la historia de es Vedrà y su mitología. Desterrado a Eivissa por las autoridades de Barcelona en 1854, Palau encontró en es Cubells una nueva misión apostólica y en el islote, “que se levanta desde el profundo de las aguas hasta el cielo”, su templo privado en el que establecer contacto con Dios y con la Virgen María. Al parecer, sus experiencias místicas solían tener como protagonista la presencia de una mujer a la que llamaba ‘la Mujer del Cordero’. “Desde mi último retiro en el Vedrà, he quedado tan recogido interiormente, que me es horrible tener que tratar con gente aunque sea santa”, dejó escrito el ermitaño del islote.

AD0162cuevas bajo el agua en es Vedranell JoanCosta

cuevas bajo el agua en es Vedranell

No hay corderos en el lomo del dragón. Pero había ya cabras cuando el padre Palau lo convirtió en su Monte Carmelo. Ya en el siglo XX, las cabras de es Vedrà, reintroducidas en el 92 tras dos décadas sin ellas, se revelaron como una amenaza para la supervivencia de la importante flora que crece en las condiciones especiales de los peñascos. El problema cobró nueva dimensión cuando los islotes se declararon reserva natural. Finalmente, en 2016, el Govern balear decidió acabar con los animales de la manera más rápida y más sencilla; a tiros. Aunque algunas sobrevivieron. La matanza de cabras sintonizó bien con la parte de misticismo que empaña la historia del islote causando cierta bruma de confusión. Y así, una forma de control biológico que, con cierta habitualidad y sin ruido, se usa en otros lugares del pais se convirtió en polémica noticia internacional. Sangre sobre es Vedrà. Una decisión discutible y terrenal transfigurada en sacrilegio en tierra divina.

DSC_6133_1745el discreto faro de es Vedrà.CAT

el discreto faro de es Vedrà

LOS HALCONES DE BESTORRE
Es sorprendente el número de plantas que pueden encontrarse en tan rocoso terreno; un total de 116 especies entre las que destaca una docena de endemismos como la manzanilla de es Vedrà (Santolina chamaecyparissus ssp. vedranensis). Tiene, asimismo, el islote su propia variedad de largartija pitiusa (Podarcis pityusensis vedrae) y una subespecie de caracol (Trochoidea ebusitana vedrae). Pequeñas y discretas joyas de la biodiversidad que, sin embargo, no pueden competir con la llamativa presencia de colonias de cormoranes (Phalacrocorax aristotelis), gaviota de Audouin (Larus audouinii), pardela balear (Puffinus mauretanicus) y halcón de Eleonora (Falco eleonorae). En la oscura, imponente e inexpugnable peña de sa Bestorre, en la cola del dragón, los halcones han encontrado un lugar seguro en el que vivir, su Alamut particular sobre el mundo. Siempre hay halcones en las grietas y cuevas de sa Bestorre, halcones que sobrevuelan las barcas de los pescadores y de los submarinistas que también allí han hallado su propia fórmula para enamorarse de es Vedrà, de su parte que no aparece en las postales pero que tampoco escapa a la fuerza del misterio, al mito de una isla en un triángulo de silencio en el que vienen a confluir todas las teorías paranormales del mundo.
Ni fuerzas extrañas inutilizan el sistema de navegación de sus lanchas o sus ordenadores de buceo ni han visto bases de ovnis en las profundidades y luces enigmáticas iluminando el azul, como narran algunos de los mitos que sobre el lugar existen. Bajo la superficie, donde el islote se extiende hasta 50 metros de profundidad, los buceadores constatan que las maravillas de es Vedrà siguen siendo todas de este mundo.
Y en el Cap de sa Bestorre, mirando hacia el ancho mar que se extiende hacia el Suroeste, hay un pequeño faro, el más desconocido y más modesto de los faros pitiusos. De hecho, fue inaugurado en los años 20 como una baliza y sólo pasó a ser oficialmente un faro en 1971, cuando aumentó su alcance luminoso gracias a un mejor equipo óptico-luminoso. Su luz, con destellos aislados cada 5 segundos, informa de la presencia de la roca hasta una distancia de 11 millas náuticas. Y esas son las únicas luces de es Vedrà; también resultan ser muy terrenales.
Es Vedrà y es Vedranell son trozos separados de Eivissa, de la Punta de l’Oliva y de los acantilados de Cap des Jueu, hace 10.000 años, debido a los cambios en el nivel del mar y en tiempos en los que el ser humano aún convivía con el Mamut. Más tarde, nuevas fragmentaciones dieron lugar al pequeño islote de sa Galera y a una serie de esculls como es Mac des Porxos o es Mac des Sec. Y el resto es historia. Y también mito. Miles de imágenes para una sola roca. El islote como símbolo ha traspasado, para bien y a menudo para mal, la cultura popular de la isla y de sus habitantes, también de sus propios mitos, casi olvidados entre tanta confusión esotérica. El gigante de es Vedrà, aquel al que le gustaba comer pulpos, ha sido canjeado por un extraterrestre luminoso en un mercadillo pseudohippy.
(Este reportaje forma parte del Atlas de las Islas Menores que prepara Le Conservatoire du Littoral, un organismo estatal francés para la preservación del patrimonio y el paisaje costero)

Publicado en el dominical de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/12/17/vedra/958564.html

DSC_6234_es vedrà con es vedranell en primer término.CAT

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La costa de los atunes

las rocas de en Caragoler, s'illa des Penjats y Formentera desde la Punta de ses Portes

las rocas de en Caragoler, s’illa des Penjats y Formentera desde la Punta de ses Portes

Texto y foto: Cristina Amanda Tur
En la Punta de ses Portes, la segunda torre de defensa costera que se levantó en Eivissa ofrece una perspectiva completa del paso entre las dos Pitiüses, lo que aún en el siglo XVI era conocido como ses Portes y hoy se llama es Freus. Y el trozo de mar entre la punta y las rocas conocidas como en Caragoler y el islote de es Penjats hacia el sur, era un paso de atunes en el que se instaló una de las almadrabas que existieron en las islas aún en aquel siglo de piratas y corsarios y que probablemente habían existido ya en tiempos de los fenicios. De hecho, parece ser que la torre se construyó para proteger de los piratas a los trabajadores de esta pesquería.
“Es muy cómoda la punta o cabo que le está al lado que llaman Punta de las Puertas, llamada así porque en el faro que hay entre la isla de Ibiza y Formentera yacen tres isletas, que son tres pasaderas que llaman puertas. En este sitio había antiguamente una muy útil almadraba que se abandonó por haber muerto los operarios que trabajaban en ella y no se pudo restablecer por no encontrarse número de personas con la habilidad que se requiere para el intento”. Lo recoge Eduardo J. Posadas en ‘Torres y piratas en las islas Pitiusas’ y son palabras del padre capuchino Cayetano de Mallorca del año 1620. “Por eso se construyó en ese puesto una torre con suficiente artillería para defensa de la pesca, que habiéndose abandonado ésta, quedó aquella inútil”. No existen datos que informen de los años en los que esta actividad pesquera se llevó a cabo en la Punta de ses Portes, no hay una fecha de instalación ni se conoce el año en el que la almadraba quedó sin trabajadores expertos que pudieran mantenerla en marcha. En la ‘Historia de Ibiza’ de Isidoro Macabich hay una referencia a que esta almadraba existía en el año 1597. Se desconoce asimismo la fecha en la que se construyó la torre, aunque se considera que fue levantada en el siglo XVI, abandonada en algún momento y reconstruida en 1750, cuando las viejas torres fueron reformadas para ser incorporadas a un plan de fortificación litoral que formaba parte de un proyecto borbónico de defensa de todo el litoral del reino español. Algunos datos apuntan a que en ese segundo periodo de las fortificaciones costeras la almadraba de sa Punta de ses Portes estaba en funcionamiento, aunque el capuchino mallorquín al que cita Posadas la diera por cerrada mucho antes de 1620. Es posible que hubiera distintas almadrabas en ese paso de atunes en diferentes épocas de la historia pitiusa, enormes redes fijas dispuestas de tal modo que conducían a los atunes hasta la costa, hasta el matador, donde los pescadores los aguardaban con ganchos, bicheros, para apresarlos, tiñendo de rojo las aguas.
Otro dato es el que aporta el Archiduque Luis Salvador de Austria en sus conocidas descripciones de sus viajes a las islas. Afirma el famoso viajero que la pesca de almadraba había desaparecido en la isla trece años antes de su llegada en 1867, porque la compañía mercantil que se dedicaba a este tipo de actividad se había arruinado. Lo cierto es que, al menos en Formentera, estas grandes redes destinadas a la pesca del atún existieron hasta las primeras décadas del siglo XX. Y detrás de los atunes llegaban sus principales depredadores, los tiburones blancos. Si hoy su presencia en las islas puede resultar sorprendente, en los tiempos en los que se usaban almadrabas, no era raro que se acercaran a la costa siguiendo el rastro de los atunes. O persiguiendo a las desaparecidas focas monje o a las entonces más frecuentes tortugas marinas. Tampoco lo era encontrar en las redes túnidos que ya habían sido atacados por estos grandes escualos, que a veces también quedaban enredados en las trampas de pesca.
Aunque en tiempos más antiguos ya hay constancia de su uso, desde el siglo XVI se conoce la existencia de almadrabas en la zona de levante de la isla de Eivissa, en s’Espalmador y en Formentera. Las últimas que funcionaron en las Pitiüses, según se recoge en la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera, se encontraban en la playa de Migjorn y cerca de la Savina. Y aún se conservan algunos topónimos que las recuerdan, como la bahía de s’Almadrava, al norte del estany des Peix.

Sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/12/16/costa-ibicenca-atunes/958402.html

Publicado en Historia, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , | 1 Comentario

Hierro para moldear oro

AD6288Cristina Amanda Tur. Fotos: Joan Costa
“Somos como herreros en miniatura”. Así resume Toni Escandell, joyero de la casa Viñets y retirado hace una década, cómo es el trabajo de un joyero artesanal, un símil de herrero manipulando piezas más pequeñas y delicadas. La gran diferencia, más allá del tamaño y de las piezas resultantes, es que si bien los herreros suelen trabajar con hierro, joyeros como Escandell lo hacían habitualmente con oro.
En Eivissa ya no existen joyeros como los de antes. Como cualquier otro tipo de industria, la joyería ha evolucionado hacia una producción menos artesanal, más rápida, intensiva y eficaz. Pero, además, muchas de las joyas de la isla que pueden recibir la denominación de joyería ibicenca, inspirada en la orfebrería tradicional, se fabrican, en realidad, en talleres de la Península, como en Córdoba, aunque los diseños se tracen en las Pitiüses, asegura la historiadora Lina Sansano, responsable del Museu Etnògrafic d’Eivissa i Formentera. En este museo se conservan doce herramientas que eran usadas en el proceso tradicional de fabricar joyas; una de ellas es un común martillo, pero en el resto, más interesante, hay punzones y troqueles de hierro, todos ellos donados por la familia Pomar. “Se usaban planchas de oro que se cortaban y a las que se daba forma con estas herramientas”, señala.
AD6286Toni Escandell cuenta que gran parte del material, incluidas las herramientas, se compraban en Barcelona. Y describe cómo se trabajaba el oro y cómo el “fil redó” realizado primero con este metal noble y con el tamaño y grosor deseado para la pieza en la que se estuviera trabajando, se pasaba por la laminadora, se aplanaba y, a partir de ahí, se labraba la joya. Anillos, pulseras, cruces y colgantes. Los troqueles se usaban en planchas del mismo metal.
La colección de herramientas forma parte de la amplia sección sobre indumentaria y joyería tradicional pitiusa que el museo, más conocido como museo de Can Ros e inaugurado hace dos décadas, atesora. En sus fondos pueden contemplarse joyas antiguas, los cofres en los que se guardaban, antiguas espardenyes y las distintas piezas de la ropa que usaban hombres y mujeres décadas atrás.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/cultura/2017/12/10/hierro-moldear-oro/957154.html

AD8287

Publicado en Historia, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario

La gruta submarina de Santa Agnès

13/Septiembre/2016 Islas Baleares. Ibiza
Cueva de s'Àngel.

© JOAN COSTACristina Amanda Tur. Fotos: Joan Costa
El gran triángulo isósceles de su entrada es inconfundible para cualquier buceador que haya visitado esta cueva, la más compleja de las grutas submarinas que pueden encontrarse en la isla de Eivissa. Al menos, entre las que se han descubierto. El túnel de entrada se halla tan solo a trece o catorce metros de profundidad y conduce a una amplia cámara en la que esa profundidad se reduce progresivamente, en la que existe una especie de balcón desde el que puede contemplarse la disposición del espacio y distinguir el azul intenso de la luz que aún entra desde el exterior, y en la que suele ocultarse alguna ofiura y algún cabracho. En el sustrato, los hilos de Ariadna colocados por espeleobuceadores indican el camino hacia el interior.
La cueva fue descubierta, o al menos redescubierta, por el buceador Ángel Albero, cuando, a principios de los 90, buscaba en la zona puntos de inmersión interesantes que posteriormente ofrecería a sus clientes al abrir el centro de buceo Orcasub, en 1994. Recuerda que observó en el acantilado “una caída de agua” y decidió probar suerte en ese lugar. La gruta se abre justo debajo de es Hortets, en los acantilados de Santa Agnès, entre Punta Roja y Cap Negret. Desde el mar se observan las paredes de piedra que indican la presencia de esos huertos ya abandonados, que se alimentaban del agua de lluvia que, procedente del Pla de Corona, se filtraba en el suelo y reaparecía en las fuentes de los bancales.
Entraron tres buceadores y, aunque en esa primera inmersión prácticamente visitaron solo la sala principal, decidieron regresar de nuevo, con las botellas de aire bien cargadas, para investigar mejor la espelunca. La segunda vez ya descubrieron las dos burbujas (cámaras de aire) de las que la cueva dispone. La primera es bastante pequeña y, por debajo de ella, un par de estalactitas revelan que, en el pasado, la cavidad no estaba bajo el mar y que hasta allí se filtraba el agua dulce de es Hortets. Desde la primera cámara, el hall de la cueva, un túnel conduce a una segunda sala con una burbuja “en la que caben perfectamente cinco o seis buzos”, señala Ángel Albero, donde ya no llega luz del sol ni se puede ver el triángulo de claridad de la entrada. Casi una década después del descubrimiento, el biólogo catalán Andreu Llamas visitó la isla, en el año 2000, y buscó la ayuda de Ángel para la descripción de algunos lugares del área oeste y hacia el Norte. Al preguntarle si existía alguna cueva submarina en la zona, el buceador le habló de aquella gran gruta bajo es Hortets, pero no pudo identificarla con un nombre porque, que él supiera, no lo tenía. Entonces, Llamas le propuso bautizarla con su nombre, y así acabó llamándose Cueva de Ángel o Cueva del Ángel.
La gruta se adentra unos cien metros hacia el interior. Pero tras la segunda cámara, la situación se complica tanto que las inmersiones recreativas suelen acabar antes de llegar tan lejos. Quienes se adentran aún más en la cavidad deben hacerlo a través de una gatera de la segunda cámara, por la que los buzos sólo pueden pasar de uno en uno y rozando las paredes. A través de ese hueco se desciende a una tercera cámara, amplia pero de poca altura. Y, además de por su tamaño, sus tres cámaras y sus dos burbujas, si por algo destaca la Cueva del Ángel, que forma una ancha P con el palo muy corto y la curva muy ancha, es por tratarse de un espacio con fondo de rocas, sin sedimentación, lo que facilita que se mantenga la nitidez del agua durante todo el recorrido, en el que a menudo pueden encontrarse corvinas, langostas, ofiuras, escórporas y cangrejos.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/12/03/gruta-submarina-santa-agnes/955908.html

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario