Satanás según los agricultores

paloma torcaz fotografiada en Sant Rafel.CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

Es una paloma grande y vigorosa, de un exquisito y metálico gris azulado que a menudo se vuelve más azul en la cabeza y las alas y más granate en el pecho, de un suave color vino. En el cuello se distinguen y se unen dos manchas; una de ellas, entre verdosa y lila, recuerda al plumaje brillante e iridiscente de un colibrí, y la segunda, de color blanco, como las bandas que tiene en las alas, es la forma más fácil de identificar a los ejemplares adultos de la especie Columba palumbus, la paloma torcaz (tudó o colom salvatge, en el idioma de las islas). Hace dos décadas era un ave escasa, pero con los años se ha multiplicado y progresado en los campos pitiusos de tal forma que los agricultores la consideran una plaga. En Eivissa y Formentera se permiten batidas especiales de cazadores para eliminarlas y el Consell ibicenco lleva años ampliando el periodo de caza de torcaces. El tudó es de hecho, la principal pieza cinegética de los cazadores de las islas. En la edición revisada del año 2003 del libro ‘Els aucells de les Balears’, que el biólogo Joan Mayol publicó por primera vez en 1978, puede leerse que “esta ave forestal ha conocido, en los últimos años, una expansión espectacular, y ha llegado a ser común en todas partes. Este fenómeno ya se había producido en el norte de Europa, donde habita incluso en parques urbanos y jardines”. 

En está época, tras el periodo de reproducción, esta ave columbiforme puede observarse formando grandes bandadas en zonas como ses Salines, donde es fácil ver estos grupos sobre las higueras o alineados en los cables de alta tensión. “La especie ha aprovechado espacios, hábitats, en zonas semiurbanas, cerca de casas y jardines, donde tiene protección porque allí no puede cazarse, no tiene depredadores y sí tiene comida disponible”, explica el biólogo Miguel McMinn. Y señala que la paloma torcaz es capaz de tolerar una gran variedad en su dieta, como semillas, hojas, insectos y frutas, con cierta predilección por higos y uvas, y a menudo aceitunas y almendras aún verdes, lo que provoca la hostilidad de los agricultores, que ven amenazados sus cultivos. 

La situación –una falta de equilibrio, en definitiva– se agrava porque la paloma torcaz apenas tiene depredadores en ninguno de los hábitats que puede ocupar, porque las aves rapaces que podrían serlo son especies escasas. McMinn indica que estas palomas son aves demasiado grandes para ser presa habitual del cernícalo (xoriguer) aunque a las águilas calzadas, que no son fáciles de ver, “les encantan, e incluso algunas se especializan y en sa Dragonera, por ejemplo, se meten en los nidos”. Hace unos días, la Societat d’Història Natural de les Balears (SHNB) publicó en las redes sociales el vídeo de una marta descendiendo de un árbol tras haber atrapado dos pollos que posiblemente eran de paloma torcaz, pero el vídeo fue grabado en Mallorca y en las Pitiüses las martas fueron exterminadas en los 70; lo más parecido, la gineta, tiene una variada dieta pero estas palomas no parecen estar entre sus preferencias. Los gatos sí podrían ser depredadores de pollos de estas aves (al igual que lo son de otras especies con poblaciones mucho menores, como la pardela balear y la cenicienta), pero se desconoce su incidencia.

En cualquier caso, el ser humano ha invadido espacios de los posibles depredadores de la paloma, desplazándolos, o incluso ha eliminado a esas especies en estratos superiores de la cadena alimentaria, como el caso de la marta o también quizás del cuervo (antes abundante en Eivissa), así que ahora la torcaz triunfa en hábitats que ya ha hecho suyos. 

Esta especie de columbiforme, añade McMinn, cuenta con una población sedentaria que aumenta con el paso por las islas de ejemplares en migración. Y con los años, las colonias sedentarias han aumentado, porque las palomas, al contrario que las tórtolas, no son aves a las que les guste realizar grandes migraciones y suelen establecerse en las islas que visitan. “Es fascinante la cantidad de palomas endémicas que se dan en las islas”, afirma el biólogo, aunque, de momento, no se ha descrito especie o subespecie en las Pitiüses. 

LA CLAVE. UN AVE LISTA Y VORAZ

Además de grande y robusta, la paloma torcaz, la mayor de todas las palomas que existen en Europa, es un ave voraz y atrevida. No sólo come de todo sino que aprende rápido cómo y dónde evitar a los cazadores, y se acostumbra en pocos días a no hacer caso de espantapájaros de cualquier tipo. La palabra torcaz procede del latín torquis, que significa torcer o curvar pero que ha derivado hacia el nombre de un collar de una pieza que se ‘tuerce’ o ‘curva’ en torno al cuello, como las manchas de la paloma.

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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