La soldadora de heridas

Coris monspeliensis fotografiada en el pla de Cala Llentia.CAT

@territoriocat

Cuando observas, desde cierta distancia, el verde de sus tallos repletos, de arriba a abajo, de hojas lineares sin rabo (pedúnculo) y la vistosidad de sus flores agrupadas en espigas piensas que son brezos en flor. Pero algo falla. Esa planta que estás contemplando tiene algo distinto. Todas las que ves alrededor miden menos de dos palmos, ninguna alcanza la altura a la que llegan los arbustos de los brezos. Y las flores tienen además un color mucho más vivo que el rosa de los brezos, un lila o púrpura que recuerda a algunos tomillos y que, al caer el sol, y mientras los otros colores se oscurecen, aún parece brillar en las zonas boscosas, en pinares y áreas donde también abunda el romero. Ahora mismo es fácil ver esta planta en bosques como los que rodean Platges de Comte, Cala Codolar o Cala Llentia, o en Cala Salada, ya que sus cápsulas se están abriendo, una a una, para acabar mostrando, durante casi todo el verano, sus llamativas coronas de flores en el extremo de cada tallo. Es una planta de terrenos calcáreos, de garrigas y bosques mediterráneos.

De cerca, las diferencias son más evidentes y el mayor parecido, aunque significativo, con el brezo es la disposición y la forma de las hojas alrededor de los leñosos tallos. Parece un brezo en miniatura hasta que te acercas y contemplas sus originales flores y las espigas de color granate de las que surgen. Cada una de estas flores tiene cinco pétalos que adquieren un tono más intenso acercándose a los bordes, donde además se bifurcan convirtiéndose en lóbulos bífidos. Destacan tres de estos pétalos, más largos y situados en la parte superior de la flor como si fueran una tiara, y los cinco estambres con anteras de un color amarillo también muy intenso. Toda esta estructura que conforma la flor se halla incrustada en un cáliz acorazado, cubierto de espinas rojizas. Se parece a las flores del brezo como un mapache a una sardina. 

Esta planta se conoce por diversos nombres, como suele suceder con todas las plantas, aunque los más populares son hierba pincel, periquillo, hierba soldadora, consuelda de las peñas y curalotodo. Su nombre científico es Coris monspeliensis, por lo que a veces es citada con el nombre del género, coris, lo cual resulta apropiado porque es su única representante. En las islas es conocida como cepell bord precisamente por su inicial parecido con el brezo (cepell). En otras zonas de habla catalana, se destaca su semejanza con los tomillos (por su espiga cubierta de flores lilas) al denominarla farigola mascle (en las islas también se denomina así a la herba de sant Ponç; Teucrium capitatum). Y si uno de todos estos nombres llama la atencion es el de hierba soldadora, que hace referencia a las propiedades cicatrizantes que se le atribuyen y por las que muchos trabajadores del campo han llevado tradicionalmente, entre sus enseres, un pequeño bote con polvo de esta planta para espolvorearlo en caso de sufrir algún corte. En el libro ‘Plantas medicinales. El Dioscórides renovado’, su autor, Pío Font Quer, cita a otro botánico, Joan Texidor, para incluir el dato de que “en el reino de Valencia espolvorean las úlceras con esta planta reducida a polvo, muy fino, para acelerar su cicatrización”. Además, señala Font Quer que “desde remotos tiempos se le atribuyen propiedades contra la sífilis, y en tal concepto se vino empleando en medicina popular hasta hace pocos años” (el libro se publicó por primera vez en 1961). Incluso existen referencias de que el cepell bord era usado para sanar fracturas porque sus cualidades alcanzaban a soldar hasta los huesos. 

Hay descritas dos subespecies de esta planta, C. monspeliensis monspeliensis y C. m. fontqueri, y las dos están presentes en Eivissa (no así en Formentera). La primera variedad se diferencia de la segunda por tener los dientes del cáliz de una longitud similar al tubo. Sin embargo, no existe unanimidad entre los expertos con respecto a que se pueda determinar, por tal característica, que se trata de dos subespecies. Lo cierto es que, como puede leerse en el Herbari Virtual del Mediterrani Occidental, “se observa una gran variabilidad dentro de esta especie. Hay disconformidad entre los diferentes autores que han tratado el género, y es difícil llegar a conclusiones claras entre los diferentes taxones descritos”. El cepell bord es una planta melífera, es decir, que es de interés para la apicultura por su cantidad de néctar, y resulta especialmente atrayente para las abejas, que sienten cierta predilección por todas aquellas flores que tengan un color en el espectro del azul al violeta.

LA CLAVE. LA PLANTA DE LOBEZNO

Su capacidad para ‘soldar’ heridas, a la que debe el nombre de soldadora, ha hecho que la medicina tradicional le atribuya propiedades cercanas al poder regenerativo del mutante Lobezno, personaje de la Marvel relacionado con los X-Men y la imagen que mejor puede representar la regeneración de cualquier tipo de lesión. Para lograr cicatrizar heridas, la planta es reducida a un polvo muy fino que se espolvorea sobre la zona que debe tratarse. A la soldadora incluso se le ha supuesto la capacidad de soldar los huesos y de curar la sífilis. Y las partes de la planta que usualmente se has utilizado son el tallo y también la raíz, tan amarga que, asimismo, se ha empleado como vomitivo (aún se utiliza como medicamento).

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/06/23/soldadora-heridas/1075145.html

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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