El proyectil blanco del norte

alcatraz fotografiado en la costa de Pou dès Lleó

alcatraz fotografiado en la costa de Pou des Lleó. CAT

Cristina Amanda Tur (CAT).- Los días de temporal reúnen más posibilidades de observarlo porque se acerca más a tierra. No se sabe por qué, aunque podría conducirlo a la costa el seguimiento de los flujos de peces moviéndose con las corrientes. A lo lejos, puedes ver una figura blanca, un ave grande que planea en el viento y que quizás confundas con una gaviota. Hasta que, de pronto, y desde una altura considerable, se lanza hacia el agua a gran velocidad. Recoge sus alas para ejercer menos resistencia y cae en picado. Se estrella en el mar como un proyectil blanco. Las gaviotas no pescan así. No se zambullen así. Cuando el proyectil emerge y alza el vuelo ya no dejas de seguirlo con la vista y, si se acerca un poco, puedes observar su inconfundible fisonomía y su porte, su pico gris azulado perfilado de negro, sus afiladas alas de puntas negras e incluso sus ojos, rodeados también de negro y con un característico halo azul (los párpados protectores), y la mancha suavemente amarilla que los ejemplares adultos muestran sobre la cabeza. No es una gaviota; es un alcatraz, una rareza, un visitante del norte. “Está considerado un invernante escaso en todas las islas”, explica Manolo Súarez, coordinador de ornitología del Grup d’Ornitologia Balear (GOB), que añade que, sin embargo, “puede verse todos los inviernos”. Este año, al menos en las Pitiüses se han visto alcatraces en la costa de Pou des Lleó (donde ha sido fotografiado el ejemplar que acompaña al reportaje), en s’Espartar y en es Freus. “Los primeros ejemplares suelen verse en el mes de octubre y hasta finales de abril, aunque depende del año”, comenta Suárez, quien también destaca la espectacularidad de sus zambullidas y asegura que “con un poco de paciencia”, a pesar de que la especie no inverna en gran número en las islas, “siempre se puede ver algún ejemplar volando, normalmente a cierta distancia, y si lo vas siguiendo seguramente verás alguno de sus picados para pescar”. Es un ave pelágica, a la que le gusta el mar abierto, y que prácticamente sólo acude a tierra firme para anidar, así que, como no cría en las islas mediterráneas, es difícil verla cerca de la orilla. Además, si resulta un eficiente proyectil pescando en el agua, posándose en terreno firme es más bien como un piloto de pruebas primerizo intentando aterrizar en un portaviones un día de viento. 

Su nombre, en la mayoría de las zonas de habla catalana, es mascarell, aunque en Mallorca es conocido como soteler y en Eivissa aún se conserva el nombre tradicional de boix; en Formentera también se usan las palabras soteler y boix para referirse a esta ave del norte que sólo visita las islas en su migración invernal desde lugares como las islas de Escocia, Irlanda, Islandia y Noruega. Su nombre en castellano es alcatraz común (o alcatraz atlántico) y en su nomenclatura binominal la denominación es Morus bassanus. En su manera de andar ladeada, inclinándose hacia los lados (como otras aves marinas de patas palmeadas), podría estar el origen de su nombre común en castellano; alcatraz parece proceder del árabe hispánico qatrás, que alude a una persona con andares chulescos. En realidad, son muchos los nombres populares con los que se denomina a esta gran ave marina, una variedad que no resulta extraña ni con animales ni con plantas. Además de los ya citados, puede resaltarse el uso de un nombre que hace referencia a su comportamiento, que es cabussoner y que es empleado en es Cap de Barbaria, según se recoge en el ‘Atlas ornitonímic de les Illes Balears’, de Cosme Aguiló y Antoni Mestre, que intenta poner un poco de orden en la gran cantidad de nombres populares del que disponen las aves en las islas. En este trabajo también puede leerse que “el arabismo catràs/alcatràs tiene fuerza en el sur de Eivissa y en Formentera” y que al norte de las Pitiüses “boix tiene una fuerte presencia pero no sabemos el motivo de esta designación”. 

alcatraz con Tagomago al fondo

alcatraz con Tagomago al fondo.CAT

Asimismo, se hace referencia en el libro a otro nombre usado en las islas para referirse a la especie Morus bassanus al que hasta ahora no se ha hecho referencia y que es fruto de una confusión. Quienes denominan a esta ave suliforme (en el mismo orden que los cormoranes) con los apelativos càgano y cagalo deben saber que son nombres en su inicio atribuidos a aves del género Stercorarius (los págalos, emparentados con las gaviotas) y que la denominación ha pasado a los alcatraces por haberse confundido las especies en la lejanía.

Con todos estos nombres se hace evidente que, aunque se trata de un ave no muy común y que sólo algunos ejemplares eligen las costas pitiusas y del resto de Balears como destino de invernada o zona de paso en su migración, su presencia no es extraordinaria.   De hecho, y respecto al nombre de boix (niño en ibicenco) que recibe en algunas zonas de Eivissa, si bien su origen es incierto, resulta obligado relacionarlo con la cala de arenas más oscuras de la isla; parece ser que el nombre de Cala Boix podría hacer referencia al avistamiento de alcatraces frente a la playa durante los meses de invierno. En este sentido, hay que recordar que en el ‘Atlas ornitonímic de les Illes Balears’ se indica que es precisamente en el norte donde con más frecuencia se refieren al alcatraz como boix. 

LA CLAVE. LA PRISIÓN DE AL CAPONE.- A muchos, la palabra alcatraz les traerá antes a la mente una prisión que un ave marina pelágica. Y no es casual que esa sea el nombre de la prisión americana en la que cumplió condena el gángster Al Capone por evasión de impuestos, ya que la isla donde se ubica la cárcel, en la bahía de San Francisco, debe su nombre a la cantidad de aves marinas que anidan en ella y la frecuentan. Fue un explorador español, Juan Manuel de Ayala, quien bautizó el lugar como la isla de los alcatraces. La prision cerró sus puertas en marzo de 1963 y hoy la isla de Alcatraz es un parque nacional, santuario de aves, aunque uno de sus mayores atractivos turísticos son las abandonadas instalaciones de la que probablemente es el centro penitenciario más famoso del planeta. 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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