La luz de babor

Un llaüt pasa junto a s'illa Negra

un llaüt pasa junto a s’Illa Negra.CAT

Cristina Amanda Tur. La entrada al puerto de Eivissa está señalizada por dos luces. A estribor se enciende, noche tras noche, la luz verde del espigón del dique de es Botafoc. Y a babor, la luz roja de la marca lateral que corresponde al sistema de balizamiento de esta parte del mundo alumbra, al caer el día, a los navegantes que arriban a la ciudad y les indica la entrada correcta a puerto. Es la luz de babor. Y está instalada sobre s’illa Negra, una pequeña roca bajo la ladera de es Soto Fosc, al sureste, entre la Punta de la Mar Loca y la caleta de s’Arany, una zona que décadas atrás era frecuentada por los muchachos de Dalt Vila y los alrededores. La baliza roja fue instalada en el año 2004, después de que se construyera el dique de es Botafoc y fuera necesario situar, enfrentada a la luz que se colocó en su extremo, la segunda luz que balizara la antedársena de Eivissa.  

S’illa Negra, aunque no parece destacar mucho desde la costa, de la que dista menos de 200 metros, se revela menos pequeña al acercarse a ella en llaüt. Dibuja una ladera inclinada hacia el sur, está cubierta por un manto verde y en uno de sus lados, mirando a tierra, se ha fabricado un diminuto muelle de cemento para amarrar la embarcación en la que puedan arribar los técnicos en señales marítimas que deben vigilar el buen funcionamiento de todas las balizas y faros de Eivisa y Formentera. Y s’illa Negra no es el único islote del litoral pitiuso que recibe tal nombre, el mismo que el séptimo álbum de Las aventuras de Tintín y Milú, sólo que en el cómic de Hergé, la isla es realmente oscura y su nombre parece así tener mayor sentido. Son rocas negras también las que conforman la Isla Negra bautizada por Pablo Neruda. Sin embargo, las islas negras que pueden encontrarse alrededor de las Pitiüses no resultan ser muy sombrías. Y s’illa Negra con la luz de babor no debe confundirse con ses illes Negres que se encuentran al oeste de s’illa des Penjats y de las que se extrajo la piedra de marés con la que se construyeron los cantos, las aristas, de los baluartes del proyecto del ingeniero italiano Giovanni Battista Calvi; en los de Sant Bernat o Sant Jordi pueden observarse estas piezas, diferentes al resto de los muros. Entre los topónimos pitiusos no es infrecuente el color negro como sustantivo, y existe incluso Cala Negra, en la zona de Pou d’es Lleó, y las Puntes Negres en Formentera. Al menos cinco cuevas se denominan así, incluida la que se encuentra sobre la superficie del agua bajo la urbanización Club Delfín (en sa Punta Negra). Esta cueva, a la que puede accederse navegando con una embarcación pequeña, destaca por la luminosidad que reflejan sus aguas turquesa, no por su oscuridad, a pesar de tratarse de una caverna.

sa Corbeta, es Maalvins y Formentera desde el baluarte de Sant Jordi

sa Corbeta, es Malvins y Formentera desde el baluarte de Sant Jordi.CAT

Pero si s’illa Negra, la que guarda la marca lateral de babor, tiene conexión con algún otro punto geográfico con el que comparta nombre, es con otro pequeño islote, alargado, escorado al noroeste y a 200 metros de la costa, que se encuentra muy cerca, bajo la Punta del Calvari y de es Salt de s’Ase, un punto que antiguamente era conocido como s’illa Negra del Sud o s’illa Negra de Ponent. Un buen día, sin embargo, amarraron a sus rocas una corbeta bautizada como ‘Josefa’ y, desde entonces, prosperó el nombre de sa Corbeta o s’illa de sa Corbeta para hacer referencia a este pedazo de tierra que forma parte del conjunto de pequeños islotes que pueden encontrarse desde el puerto de Eivissa hasta el inicio de es Freus. La citada corbeta, un buque para la guerra, fue construida en el año 1860 allí mismo, en es Salt de s’Ase, donde en el siglo XIX existieron unos astilleros. 

Respecto a los otros islotes que pueden verse en la zona,  justo al sur de sa Corbeta y dejando, a medio camino, s’illa de ses Rates cercana de la costa, se alejan es Malvins, es Malví Pla, es Malví Gros, sa Xella Grossa y sa Xella Petita, a 177 grados del faro de es Botafoc y a aproximadamente una milla y media de distancia. A su extremo este se observan es Dau Gros y es Dau Petit, donde, el 11 de julio de 2007, el ‘Don Pedro’ encontró su final como buque para convertirse en pecio. Y aún más al sur, la última isla frente a Platja d’en Bossa y antes de llegar a es Freus, se divisa s’Esponja, a 2,2 millas del faro. Desde los baluartes de Eivissa, la perspectiva de la situación de estos islotes, con Formentera al fondo, es inmejorable. 

LA CLAVE. EL CHOQUE DE LOS RÁPIDOS DE FLEBASA

Aunque los islotes situados en la zona de es Freus son más conocidos, más grandes y más espectaculares y dos de ellos albergan dos históricos faros, entre el puerto de Vila y la Punta de ses Portes existe también un interesante conjunto de islotes y escollos con historias propias que contar. Algunos de ellos, como es Daus, son apreciadas zonas de buceo, y el islote de s’Esponja, a tres millas de la costa, fue testigo, el 28 de julio de 1991, de uno de los más sorprendentes accidentes marítimos que se han registrado en las islas. Ese día, el ‘Rápido de Algeciras’ y el ‘Rápido de Formentera’, de la compañía Flebasa, navegando en sentidos opuestos, colisionaron y 70 personas resultaron heridas. La Justicia fue incapaz de celebrar el juicio hasta una década después, y ni juicio ni sentencia aclararon qué pasó realmente ni cuál de los dos capitanes inició la serie de maniobras erradas, que los testigos calificaron de “pique” entre ellos, que acabaron con un enorme boquete en el costado de estribor del ‘Rápido de Algeciras’. 

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

 

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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