La invasión de las cebollas

_S9A5110-2Cristina Amanda Tur /Fotos: Marco Antonio Yuste

Este año, el otoño ha llegado con una explosión de cebollas salvajes en los campos pitiusos. Son cebollas albarranas (Drimia maritima), una especie que en las islas se conoce como ceba marina y que, aunque florece ya en pleno mes de agosto, la espectacularidad de su floración se ha producido entrado el mes de septiembre y lo ha hecho, además, en una proporción inusitada, favorecida por las lluvias de principios de mes. 

Los grandes y alargados racimos de más de 40 flores blancas de estas cebollas de mar son inconfundibles y sus pequeños capullos se van abriendo secuencialmente, en cadena, siempre de abajo a arriba, sobre plantas que pueden medir más de un metro de altura, lo que aún las hace más vistosas en los campos en los que florece, después de pasar inadvertidas durante todo el año y parecer inexistentes cuando las hojas se secan durante el verano y queda su bulbo, enterrado. A pesar de su nombre relacionado con el mar y la costa, puede alcanzar zonas algo más interiores de las islas como el área de la finca de ses Païsses de Cala d’Hort, donde esta especie es abundante. En la Península, puede encontrarse incluso en Sierra Morena. 

Lo más importante que hay que saber de esta especie es que es muy venenosa. También tiene propiedades diuréticas y cardiotónicas (parecidas a la digitalina de la planta conocida como dedalera), pero el margen de seguridad entre la dosis efectiva (terapéutica) y la dosis tóxica es tan pequeño que su uso para una medicina tradicional y casera resulta muy peligroso. “En medicina familiar, lo mejor es abstenerse de emplearla a causa de su toxicidad”, según se señala en el libro ‘Plantas medicionales. El Dioscórides renovado’ de Pío Font Quer, que además añade que “comparada con la digital, su poder cardiotónico se considerra menor”. Los egipcios sí la usaban y los griegos creían que curaba la locura, pero también más de un marinero griego murió al consumirla, llevado por el hambre, al llegar a alguna tierra para él desconocida de orillas del Mediterráneo. Y vista su alta toxicidad, para lo que sí se ha empleado con eficacia esta planta es como matarratas. Miguel Vericad, técnico del centro de interpretación de Can Marroig (en Formentera, destinado a dar a conocer los valores de ses Salines), que también ha detectado que este año hay una espectacular cantidad de campos de cebollas marinas, explica que está documentado que en zonas como en el Norte de África esta planta se usaba como raticida. En referencia a ello, en el libro ‘Plantas medicionales’ puede leerse que en lengua romance “se le dio el nombre de chobolla de porco o de ratón porque mata al ratón si la come”. 

Menos arriesgado parece su uso mágico, sin consumirla, porque parece ser que se usó como purificadora en rituales antiguos, colocándola en tumbas, por ejemplo, y en ‘El Dioscórides renovado’ también puede leerse que “colgada la cebolla albarrana sobre el umbral de la puerta, preserva de hechicería la casa”. 

_S9A5063-2Otra cuestión interesante de esta planta, originaria del Mediterráneo aunque pueda encontrarse en otros lugares del planeta, es su múltiple nomenclatura. En sus nombres comunes, además de cebolla albarrana, es conocida también como escila (igual que el monstruo de ‘La Odisea’) o esquila, mientras que su nombre científico proviene del griego drimys (picante o agrio). Sin embargo, hay que señalar que en muchos textos puede encontrarse esta especie citada como Urginea, Scilla o Charybdis maritima, los dos últimos en desuso por haberse reclasificado la especie. Y, curiosamente, el último nombre es el del segundo monstruo marino de la mitología griega que aparece en ‘La Odisea’, por lo que es de suponer que la denominación de la planta no es casual. Escila y Caribdis son dos monstruos que se encuentran en dos orillas opuestas de un canal, quizás el Estrecho de Mesina, y los marineros que por él pasan deben elegir si enfrentarse a uno u a otro. Por ello, la expresión estar ‘entre Escila y Caribdis’ ha pasado a significar hallarse sin muchas opciones entre dos peligros distintos. Y algunos historiadores consideran que es el origen de estar ‘entre la espada y la pared’. 

LA CLAVE

UNA PLANTA MUY VENENOSA

Tiene propiedades diuréticas y cardiotónicas (parecidas a la digitalina de la planta conocida como dedalera),  cierto, pero el margen de seguridad entre la dosis efectiva (terapéutica) y la dosis tóxica es tan pequeño por lo que su uso para una medicina tradicional y casera resulta muy peligroso. “En medicina familiar, lo mejor es abstenerse de emplearla a causa de su toxicidad”, según se señala en el libro ‘Plantas medicionales. El Dioscórides renovado’ de Pío Font Quer.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Anuncios

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
Esta entrada fue publicada en Flora de Eivissa y Formentera, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s