La flor del escorbuto

DSC_0759detalle de las pequeñas flores del hinojo marino

detalle de las pequeñas flores del hinojo marino. En sa Sal Rossa.CAT

Cristina Amanda Tur (CAT).– A pleno sol, ya bien entrado el verano, florece una de las plantas marinas más abundante de las islas, uno de esos vegetales capaces de sobrevivir en los ambientes más extremos de los acantilados y las rocas del litoral, incluso allí donde los alcanzan las gotas de agua del mar rompiendo en la ribera. Es el hinojo marino (Crithmum maritimum en lenguaje científico y fonoll marí como nombre común en catalán), una especie que, a pesar de su abundancia, está incluida en el catálogo balear de especies protegidas, en el capítulo de flora de especial protección y en un apartado en el que se especifica que se precisa de autorización para su recolección con fines comerciales. Hay que tener en cuenta que, aunque en Eivissa y Formentera su consumo es menos habitual, el fonoll marí envinagrado es un alimento tradicional en Mallorca que se ha convertido en producto típico de la isla y que varias empresas conserveras comercializan y exportan. Y cada año se registran alijos de hinojo marino recolectado ilegalmente (el pasado mes de junio, en Calvià, la Policía Local intervino 35 kilos de esta planta destinados posiblemente a restaurantes de la isla). Ello no significa que no puedan cortarse algunos tallos de las plantas, sino que sólo está permitido hacerlo para consumo propio y siempre que la cantidad recolectada no exceda un kilo de peso.
El fonoll marí, que recibe su nombre por su semejanza con el hinojo común que crece en campos y márgenes de caminos, es “una famosa planta antiscorbútica, que los navegantes de otros tiempos llevaban en sus largas travesías, puestas sus hojas en adobo con sal y vinagre. Empleadas así, es decir, encurtidas, abren el apetito y facilitan la digestión”. La referencia es del libro ‘Plantas medicinales. El Dioscórides renovado’, del botánico Pius Font i Quer, quien, por cierto, llevó a cabo los primeros estudios completos de la flora pitiusa. El escorbuto, la peste del mar, fue el azote de los marineros en la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, y era causada por la carencia de vitamina C, un nutriente presente en el hinojo marino, que además contiene un compuesto de sustancias conocidas en su conjunto como esencia de hinojo y que la planta posee en mayores cantidades en el mes de agosto, cuando cada una de sus diminutas flores agrupadas en umbelas se abre y la planta parece más amarillenta. Meses antes, en primavera, cuando la planta renace para cubrir rocas y acantilados, sus gruesas hojas son de un verde glauco que tiende, mientras transcurre el verano, hacia tonos verdes y amarillos más llamativos.
La flor del hinojo es una flor de verano, que comparte espacio y tiempo con la flor de las especies del grupo Limonium (saladinas), también muy comunes en las islas y que juntas conforman una parte imprescindible del paisaje litoral y de su construcción, ya que sus raíces contribuyen a consolidar los acantilados.

DSC_0778aspecto general de la planta, fotografiada en sa Sal Rossa.jpg

hinojo fotografiado en sa Sal Rossa.CAT

LOS DOS HINOJOS
El nombre común de Crithmum maritimum se debe a su parecido con el hinojo (Foeniculum vulgare), la umbelífera más común de los campos abandonados y, probablemente, la que todos los profesores de botánica y ciencias naturales usan como ejemplo de una inflorescencia en umbela compuesta. Aunque el hinojo común es mucho más alto y las hojas no son tan gruesas como las del hinojo marino, la estructura de sus inflorescencias es muy similar.

TESEO Y EL MINOTAURO
Existe una referencia mitológica para esta antigua planta costera, y es que Plinio el Viejo, el mismo que aseguraba que la tierra de Eivissa ahuyentaba a las serpientes, escribió que Teseo comió brotes de hinojo marino antes de entrar en el laberinto del Minotauro.

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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