Ven al lado oscuro

DSC_1403contaminación lumínica de Vila desde los campos de Santa Gertrudis

contaminación lumínica de Vila desde Santa Gertrudis

Cristina Amanda Tur @territoriocat

En abril y mayo, la Tierra cruza un enjambre de meteoros del cometa Halley que da lugar a la lluvia de las Eta Acuáridas. En octubre, vuelve a cruzar el campo de rocas del cometa y se producen las Oriónidas. A mediados de agosto, la cita para noctámbulos es con la lluvia de las Perseidas. Son algunos de los fenómenos astronómicos interesantes que se esperan este año. Sin embargo, para observar bien una lluvia de estrellas, los astrónomos recomiendan alejarse de núcleos urbanos y buscar zonas oscuras. Y la posibilidad de encontrar el lugar idóneo es cada vez más complicado en unas islas en las que existe, desde el año 2005, una ley de protección del cielo nocturno que nunca se ha aplicado y donde la urbanización sigue avanzando, llenándolo todo de luces que van borrando estrellas a su paso.
“Vemos menos estrellas que nuestros abuelos, que podían observar a simple vista objetos hasta tres veces menos brillantes”. Así se indica en un informe de la Agrupació Astronòmica d’Eivissa (AAE), que reivindica los cielos oscuros y reclama de las instituciones el desarrollo de una normativa que permita preservar y aumentar zonas no contaminadas y planificar de forma más eficiente y menos agresiva la instalación de luces, empezando por el alumbrado público. La AAE ha realizado el primer estudio sobre la calidad del cielo nocturno de la isla y ha llegado a la conclusión de que “el estado general aún es bueno” pero tiende a empeorar y lo hace con rapidez, por lo que no hay que bajar la guardia, hay que proteger lugares aún no contaminados e incluso reducir la iluminación ya existente. La zona de Es Amunts, una pequeña área del litoral de Pou dés Lleó, la falda suroeste de sa Talaia de Sant Josep (entre ses Roques Altes y Cap Llentrisca) y en particular el espacio en Cala d’Hort en el que se halla el observatorio astronómico permanecen aún libres de contaminación. Es una de las conclusiones del estudio, que ahora sirve de base a la agrupación para negociar con las administraciones normativas que asuman toda una serie de medidas que permitan un uso racional de la iluminación nocturna y con ello la reducción de la contaminación lumínica. Cuestiones como suprimir las luminarias que dispersen la luz hacia el cielo, el exceso de luces led blancas o las farolas superfluas se encuentran en el paquete de propuestas. En definitiva, lo que pretende la AAE es que, al igual como ya está haciendo el Consell de Menorca, Eivissa desarrolle en un reglamento la Ley 3/2005 de 20 de abril, de protecció del medi nocturn de les Illes Balears, que firmó en su día el presidente Jaume Matas y que ninguna institución parece conocer.

DSC_2588el aeropuerto, uno de los principales focos de luz de la isla

el aeropuerto, uno de los principales focos de luz de la isla

Y los efectos del brillo del cielo nocturno van más allá de resultar una molestia para observar las estrellas. Mucho más que un capricho de astrónomos, astrofotógrafos y apasionados de los cuerpos celestes, la oscuridad es necesaria para el ciclo vital de animales entre los que se incluye el ser humano. Las crías de aves marinas se desorientan con la iluminación excesiva, animales nocturnos primordiales para los ecosistemas como los murciélagos mueren persiguiendo insectos en trampas de luz y las personas sufren trastornos del sueño e incluso tienen un mayor riesgo de padecer cáncer porque se desajusta un reloj biológico que necesita de la alternancia de luz y oscuridad para funcionar correctamente. “Hablamos de efectos múltiples y variados, porque este desajuste afecta a la fisiología en general” explica Marian Rol de Lama, profesora titular del departamento de Fisiología de la Universidad de Murcia y experta en Cronobiología, una especialidad que ha cobrado renovada importancia porque el último premio Nobel de Medicina ha sido concedido a tres investigadores por sus descubrimientos sobre los ritmos circadianos. “El sistema circadiano no es muy conocido y la gente no suele ser consciente de la importancia que tienen la luz y la oscuridad en nuestras vidas, pero el Nobel ha puesto la Cronobiología en el mapa”, asegura Rol de Lama, que explica que la sucesión de luz y oscuridad es vital “para ajustar nuestro reloj, pero cada vez más estamos expuestos a un exceso de luz artificial que envía a nuestro cuerpo señales equivocadas”. Y en este proceso cumple una función primordial la hormona conocida como ‘la oscuridad química’, la melatonina, que se eleva por la noche con la oscuridad y es clave para ajustar el reloj biológico: “es como las manecillas del reloj”. Y si, por ejemplo, por las ventanas entra demasiada luz de un alumbrado público inadecuado, de carteles publicitarios o de bares, se inhibe la producción de melatonina. El déficit de esta hormona, a grandes rasgos, puede provocar trastornos del sueño, depresión o aceleración del envejecimiento.

DSC_2606las contaminación lumínica de Platja d'en Bossa y Vila reflejada en las nubes

contaminación lumínica de Vila y Platja d’en Bossa desde sa Sal Rossa

LA LUZ AZUL
Además, no todas las luces el mismo efecto. “Las nocturnas deben ser lo menos azules posibles”, señala la experta, porque “el día tiene mucha luz azul, y de noche le dice a tu sistema circadiano que es de día”. También los expertos en murciélagos conocen esa diferencia entre los diferentes espectros de luz; estudios recientes apuntan a que las luces blancas (o azules) alteran el comportamiento de algunas especies de quirópteros. El biólogo Jordi Serra Cobo, de la Universidad de Barcelona y quien fuera el creador del centro de Investigación de Infecciones Víricas de Balears, indica que el mayor problema del exceso de luminosidad para los murciélagos es que muchos de ellos mueren arrollados al acudir a los enjambres de insectos que se congregan en torno a las farolas de las carreteras. Es decir, la iluminación varía los hábitos de muchos artrópodos y se convierte en un cebo mortal para los quirópteros, sobre todo para las especies que vuelan más bajo. Tal circunstancia ha motivado que en muchos aerogeneradores se instalen luces rojas en lugar de blancas para evitar atraer insectos y que los murciélagos mueran en las aspas al ir de caza. La contaminación lumínica es también una cuestión del tipo de luz y de su color y los pequeños detalles marcan diferencias.

DSC_1951la línea de farolas de la carretera de Sant Antoni

la línea de farolas de la carretera de Sant Antoni

Pero las luces blancas o azules, sobre todo los emisores led, inundan las calles de Eivissa, incluyendo las murallas, donde muchos focos del monumento difunden su luz hacia arriba. Incluso en la misma calle en la que se encuentra el Observatorio de Puig des Molins, las farolas emiten esa claridad blanca, iluminando inútilmente el cielo y sin que nadie en el Ayuntamiento haya tenido en cuenta que allí está el telescopio desde el que, cada año, cientos de personas observan la luna.
Las aves marinas representan otro grupo de animales cuyas poblaciones se ven seriamente afectadas por el exceso de luz. En este caso, por la luz del litoral urbanizado. El caso más conocido en las islas es el de los pollos de virot y baldritja (pardela balear y pardela cenicienta) que, al emprender su primer vuelo, se sienten atraídos por las luces de la costa y se desorientan. El biólogo Miguel McMinn, especializado en este tipo de aves, explica que se considera que estas crías usan la posición de la luna y las estrellas reflejadas en el mar para guiarse pero “reciben una sobrestimulación que hace que se pierdan y puedan acabar desorientadas en las calles, atacadas por gatos o atropelladas”. Es algo muy similar a lo que les ocurre a las tortugas marinas cuando acuden a desovar a playas cada vez más urbanizadas.
McMinn señala que “en países más sensibilizados con la biodiversidad, en algunas islas del Pacífico, las zonas costeras cercanas a colonias de aves marinas apagan sus luces nocturnas durante la temporada en la que los pollos abandonan el nido”, un periodo que puede prolongarse una o dos semanas. Y algo más cerca, en Malta, ya se está estudiando la posibilidad de reducir la iluminación en las zonas más próximas a las colonias.
“La luz también afecta a otros grupos de aves, que pueden variar su ciclo vital”, añade el biólogo, que pone como ejemplo que “en zonas urbanas, hay mirlos cantando a las 12 de la noche”. También hay estudios que revelan que la luz artificial excesiva influye negativamente en los ritmos circadianos de las aves y desorienta a las especies migratorias en sus largos vuelos nocturnos.
Y si todos estos efectos negativos de la excesiva luminosidad del cielo no fueran suficientes, a la ecuación hay que sumar el hecho de que una ineficiente disposición de las luces y las instalaciones innecesarias implican un desperdicio de energía y, por tanto, de dinero. Y contribuyen a acelerar el cambio climático y a la generación de residuos.
El estudio del brillo del cielo nocturno ibicenco, llevado a cabo por la AAE con un fotómetro sky Quality prestado por la Sociedad Española de Astronomía, revela, sin que ello haya sido una sorpresa, que las zonas con mayor contaminación lumínica de la isla son las áreas de Vila, el aeropuerto, la zona sur del municipio de Sant Josep (Platja d’en Bossa) y las carreteras que unen Vila con Sant Antoni y Santa Eulària. Y la situación empeora en los meses de verano y año tras año. La AAE considera que buena parte de esta contaminación podría evitarse con una gestión más inteligente del alumbrado, escogiendo mejor los sectores que es necesario alumbrar y cómo hacerlo, limitando los horarios de la iluminación monumental, ornamental y publicitaria, prohibiendo cañones de luz y proyectores que envíen luces al cielo y teniendo en cuenta los niveles máximos de iluminación de seguridad recomendados por los organismos luminotécnicos internacionales (el Instituto Astrofísico de Canarias o la Comisión Internacional de Iluminación). La agrupación ibicenca recuerda que el cielo nocturno estrellado es parte del paisaje y parte del patrimonio de una comunidad porque distintas son las porciones de la bóveda celeste que son visibles en diferentes puntos del planeta, la denominación de sus astros y su interpretación. Además, un cielo con la calidad oscura adecuada puede constituir, como bien saben en La Palma o en el Teide, un potencial atractivo turístico para las islas. Sin las buenas condiciones que aún conserva la zona de Cala d’Hort en la que se encuentra el telescopio, la asociación ibicenca no habría podido descubrir los más de dos centenares de asteroides que ha registrado en los últimos años.
La AAE forma parte de la asociación Cel Fosc y participa en el proyecto NIXNOX de la Sociedad Española de Astronomía para identificar los lugares de España en los que aún puede disfrutarse de la oscuridad y concienciar a las instituciones y a la población de la necesidad de preservarlos. Posee dos estaciones fijas para la medición de la contaminación lumínica (Sky Quality Meter), en Sant Jordi y en Cala d’Hort, que envían la información a la Red Española de Estudios sobre la contaminación Lumínica (REECL). Los datos que se registran y el trabajo que estas organizaciones realizan apoyan las reclamaciones de la comunidad astronómica para que las distintas administraciones asuman su responsabilidad. Para que no sigan borrándose estrellas del cielo. En palabras de la Unesco, “las personas de las generaciones futuras tienen derecho a una Tierra indemne y no contaminada, y eso incluye el derecho a un cielo puro”.

DSC_0685el numero de estrellas que pueden verse se reduce con el brillo de las luces

el número de estrellas que pueden verse se reduce con el brillo de las luces

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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2 respuestas a Ven al lado oscuro

  1. Angela Padilla dijo:

    Enhorabuena, estupendo artículo.

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