Un casino llamado Rataville

DSC_6237_1985el islote desde sa Punta de sa Mata, donde se encuentra el hotel Torre del Mar

el islote desde sa Punta de sa Mata, donde se encuentra el hotel Torre del Mar

C.A.T.- En una lista de los proyectos sorprendentes, a menudo también polémicos y fracasados, que se han presentado en las Pitiüses, el casino que iba a construirse en s’illa de ses Rates debería estar en los primeros puestos. El hecho de que esta isla fuera privada (subastada por el Estado en los últimos años del franquismo) facilitó que se concediera a la sociedad comanditaria propietaria, llamada nada menos que IFA Aktiengesellschaft Für Investitionsförderung Lloret de Mar, la licencia para edificar sobre sus 204 metros de longitud y 122 de anchura. Era septiembre de 1971. El propósito inicial era levantar un pequeño restaurante y una caseta para los generadores de luz y ya estaba previsto contar con una embarcación que llevara a los clientes hasta el cercano islote, situado a unos 375 metros de sa Punta de sa Mata. Las obras se iniciaron pero no tardaron en llegar los problemas, porque si algo no habían calculado los promotores eran las inclemencias del tiempo y la escasa protección que ofrecía un escollo de arbustos y ratas, con una altura máxima de 12 metros, ante el embate de un fuerte oleaje; los obreros que trabajaban en la obra tuvieron que ser rescatados en varias ocasiones y las ilusiones puestas en el lugar empezaron a decaer.
A ello se sumó que los visionarios empresarios confiaban en que el Gobierno acabara por regular el juego, prohibido por un dictador que cuentan que no olvidaba que su padre fue jugador, para cambiar el proyecto de restaurante por un casino con el que hacerse millonarios. Pero los juegos de azar no fueron legalizados hasta el año 77. Y, mientras tanto, el pequeño bulldozer que había sido trasladado al islote en una barca reciclada de la Armada norteamericana regresó a tierra firme y las paredes ya levantadas se transformaron en ruinas. S’Illa de ses Rates fue, durante dos décadas, símbolo de aquello en lo que podía convertirse la isla entera en sus prisas por rendirse al turismo de masas.
En agosto de 1991, el Ayuntamiento de Eivissa tomó la decisión de tumbar la obra inacabada, un trabajo que deberían asumir tanto el Consistorio como Costas debido a la negativa de la promotora a hacerse responsable de su fracaso. Finalmente, en enero de 1993, la estructura fue derribada y todo rastro del sueño de los millones de la ruleta desapareció con ella. Sin embargo, la historia aún tuvo un epílogo judicial, porque, a pesar del tiempo transcurrido y de su falta de interés, a la hora de la verdad la promotora llevó a los tribunales a los responsables del Ayuntamiento, entonces en manos del Partido Popular y con Enrique Fajarnés de alcalde. El caso llegó hasta el Tribunal Supremo, que tuvo que recordar que las licencias urbanísticas no conservan su vigencia indefinidamente.
Hoy ya no hay rastro de aquel proyecto de casino en ese pequeño y cercano islote en el que, allá por el siglo XVI, los piratas se resguardaban; en els Llibres d’Entreveniments, que el historiador Joan Marí Cardona tanto se esforzó por dar a conocer, se registra un combate contra unos piratas sarracenos que fondearon sus galeras en la roca. Fue en el año 1543 y tal episodio sirve para conocer que ya en tiempos tan remotos este escollo frente a es Viver era conocido como s’Illa de ses Rates. Con el paso de los siglos, los 204 metros de tierra han sido escenario de muchos y distintos desembarcos. Desde su explanada a menudo se han lanzado los fuegos artificiales de ses Figueretes y, al ir a limpiar sus restos, se han tenido que retirar colchones y botellas usados por personas que han utilizado el lugar para pernoctar y han dejado allí su basura. También intentó un desembarco en el islote, tan frustrado como el proyecto de casino, un turista británico que, a todas luces ebrio, con una bandera y un velomar, se adentró en el agua un buen día de verano dispuesto a conquistar el islote para la reina Isabel. Tuvo que ser rescatado y ni siquiera llegó a su destino, pero algún periodista inglés trató el tema como si aquello fuese la noticia de su vida y tuviera que derivar en un conflicto internacional a la altura de Gibraltar.
Todos estos episodios de s’Illa de ses Rates son parte de una historia asombrosamente larga para un islote que para muchos no pasaría de escollo, a pesar de la categoría de isla que parece conferirle su nombre. Pero más allá de estos episodios, con mucha más discreción, este trozo de tierra es frecuentado por pescadores, y el nombre de uno de sus extremos, sa Punta de sa Solta, al este, indica que ahí se usaba el aparejo de pesca conocido por el nombre de solta. En este islote se describió una subespecie de lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis ratae) en el año 1928, y cuentan que, en las décadas de los 50 y 60, las nacras eran tan abundantes en sus alrededores que era el lugar que escogían algunos chavales para recoger sus conchas y venderlas como souvenirs, mucho antes de que la especie fuera protegida, de que su extracción fuera prohibida y de que, finalmente, entrara en la lista de especies en peligro de extinción. S’Illa de ses Rates también está hoy protegida, por la Ley de Espacios Naturales y declarada dominio público marítimo terrestre, y resulta impensable, que no imposible, que a alguna otra empresa se le ocurriera plantar un negocio en su superficie.

De la sección Coses Nostres del dominical de Diario de Ibiza

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2018/02/24/casino-llamado-rataville/972022.html

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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