Lo que cuenta un collar de azabache

AD5076Cristina Amanda Tur. Fotos: Joan Costa
La colección del Museo Arqueológico de Eivissa y Formentera es asombrosa. Y cada pieza cuenta una historia, a través de ella se puede seguir un rastro y enlazando los datos la obra cobra una nueva dimensión detrás de la vitrina en la que se halla expuesta. El collar de oro y azabache es único en el museo y es también lo único que se encontró en el ajuar de una de las tumbas de Puig des Molins que fue excavada en el año 2005. Y estos primeros datos ya van trazando un relato.
El collar es del siglo II de nuestra era, de época romana, un periodo histórico del que el museo cuenta con multitud de valiosos vestigios, a pesar de ser más conocido por sus colecciones púnicas. En la época en la que el collar está datado se estaba produciendo una evolución de los rituales funerarios; la cremación desaparece y, al mismo tiempo, se reduce el ajuar funerario, es decir el número de piezas (amuletos, joyas, máscaras, candiles y un sinfín de objetos) con las que los muertos eran enterrados para obedecer así a sus muchas supersticiones. Es por ello que el hallazgo de esta pieza exclusiva en un enterramiento resulta tan significativo. Es lo único con lo que fue enterrado una ebusitana en la necrópolis de es Molins (el esqueleto de esa tumba era femenino), lo que lleva a la conclusión de que se trataba de una mujer con cierta posición social. Hay que tener en cuenta que el valor de este collar, una cadena de oro con cerradura de dos piezas en la que se engarzan pequeñas cuentas cilíndricas de azabache, debía ser elevado en su época. “Con toda seguridad fue fabricado fuera de la isla”, añade el director del museo, el arqueólogo Benjamí Costa. El oro podía proceder del África subsahariana o de las minas de oro de las Médulas (León), que fueron explotadas por los romanos hasta el siglo III y de las que se obtenían seis toneladas de metal al año, lo que las convertía en las más importantes de la época. Y el azabache, madera fosilizada abundante en la costa atlántica española y en Gran Bretaña, podía proceder de un lugar entonces tan lejano como York, el mayor centro de azabache en época romana. En cualquier caso, era una joya extremadamente valiosa que procedía de lugares lejanos y que acabó en una tumba en Puig des Molins. “Hay dos posibilidades”, señala Costa, “o fue un regalo que se hizo a la mujer para su entierro o era un objeto muy preciado por la difunta”.
AD5077Si en Eivissa esta pieza es única, hay que apuntar que en la ciudad romana de Pollentia (en Alcudia), el yacimiento arqueológico más importante de Mallorca, se ha hallado una pieza muy similar, con cierre y el mismo estilo de cuentas, lo que permite establecer conexiones. Y aunque la información de la que se dispone narra ya una historia, lo cierto es que un sencillo, pero valioso, collar de oro y azabache aún podría revelar más datos interesantes para la arqueología. Los expertos del museo no descartan que, en un futuro, un análisis de espectrometría aporte más información, aunque reconocen que estudios más especializados (y muy costosos) de esta pieza sólo serían asumibles, por ejemplo, en el marco de una investigación más amplia sobre piezas de la época concreta a la que esta pertenece. Y así es cómo un collar romano va contando su historia.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/07/22/cuenta-collar-azabache/930323.html

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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