Puertas al mar

AC2029Cristina Amanda Tur. Foto: Joan Costa
Las salinas resultan ser un sistema productivo algo más complejo de lo que a simple vista pueda parecer. La producción de sal es algo más que llenar de agua salada la treintena de estanques que existen en la isla y esperar a que se evapore. Acequias, canales, depósitos, cristalizadores, almacenes, barcazas de carga, vagonetas y talleres se completan con electrobombas y una maquinaria que ha ido evolucionando a lo largo de los años y que, a menudo, ha dejado sus rastros, o sus restos, en el paisaje del Parque Natural de ses Salines. En es Codolar, la instalación más conocida, al menos la más retratada, es el Pont de Dalt, aunque la mayoría de los que acuden a buscar el efecto sobre él de los últimos o los primeros rayos de sol desconozcan exactamente de qué se trata y cuál es su nombre. El puente es en realidad un canal que se usa para introducir agua de mar en los estanques; antaño se aprovechaban para ello los temporales, utilizando un sistema de compuertas que acabó sustituyéndose por bombas impulsoras.
Existen tres canales en es Codolar, el Pont de Dalt, el Pont d’Enmig y el Pont de Baix, pero los dos segundos son más discretos. Y cumplen su función con electrobombas que sustituyeron ruedas de palas. En el libro ‘Memoria d’un mestre saliner’, de Antoni Torres García y editado por el Institut d’Estudis Eivissencs, se explica que “no es por casualidad que el principal equipo de bombeo para aprovisionar las salinas con agua del mar se encuentre situado en la playa de es Codolar”. En este sentido, apunta a que para el proceso se requiere agua muy limpia, una de las condiciones que se dan en la zona, ya que “la playa está formada, en toda la extensión que mira a las salinas, por cantos rodados o piedras redondas y la arena raramente se encuentra en la orilla”. También es un factor importante el hecho de que sea una playa poco frecuentada.
El Pont de Dalt es el situado más al norte y el maestro salinero recuerda que antaño el equipo de bombeo estaba formado por una gran rueda de palas (similar a la que aún, oxidada y detenida, se conserva en sa Revista) movida por un motor de gas y con dos maquinistas trabajando en ella. Para garantizar la suficiente producción salinera era necesario tener la rueda en movimiento prácticamente día y noche, “a veces sin respetar domingos ni festivos”. En el Pont de Dalt, el viejo sistema fue sustituido por dos electrobombas con una potencia de 30 KW cada una y “los días que el nivel del mar es alto, el citado equipo transvasa alrededor de 4.000 metros cúbicos de agua por hora”. De esta forma se redujeron las horas de trabajo y también se redujo, año a año, el número de trabajadores que Salinera precisaba para la producción de sal.
Este canal está comunicado, en concreto, con el estanque conocido como es Pollet, el situado más hacia el norte de cuantos conforman ses Salines pitiusas, que se extiende hacia el grupo de estanques cristalizadores y concentradores conocido como el Ros (hacia la iglesia de Sant Francesc), y tiene como función ser uno de los grandes depósitos de agua de mar que alimentan el resto del sistema salinero. Ses Salines, donde hasta los estanques tienen nombre y no todos cumplen la misma función, resultan ser más complejas de lo que pueda parecer.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/07/14/puertas-mar/928761.html

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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