El pez con aletas abanico

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roncador fotografiado cerca de sa Punta des Jondal 

Cristina Amanda Tur. Foto: Joan Costa
Si los creadores de Pokemon conocieran a este pez manchado, diseñarían un personaje exactamente igual a él, con su aspecto y sus características. Con sus espectaculares aletas pectorales de tonos azules y marrones y su punteado de colores blanco y un azul fulgurante que se hace lineal en los bordes. También con su robusta cabeza, sus grandes ojos y sus espinas; para completar su singular descripción, este pez posee agudas espinas en diversos lugares de su cuerpo, dos de ellas a ambos lados de la cabeza, detrás de sus opérculos (las aletas que protegen las branquias). En algunos puertos del sur de España recibe el nombre de pez demonio o diablo, aunque es más conocido como roncador, golondrina de mar o xoriguer (en las islas). Su nombre científico es Dactylopterus volitans y en el Libro Rojo de los Peces de Balears está clasificado como especie de ‘Preocupación menor’, aunque lo cierto es que, como ocurre con muchos taxones marinos, existe poca información para poder evaluar en que medida gozan de salud sus poblaciones. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) cataloga de la misma forma la situación de este pez, “ampliamente distribuido y abundante localmente en una variedad de hábitats”, y señala en su lista roja que “aunque hay alguna indicación de los impactos localizados debido a su captura accidental, no existe una amenaza importante a su población global, por lo tanto, se cita como menos preocupante”.
No es un animal raro en aguas pitiusas, fácil de encontrar durante los meses de verano, cuando los individuos ascienden de mayores profundidades para la reproducción y son comunes, sobre todo de noche, en fondos de arena. Estos peces habitan un amplio espectro que va desde prácticamente la superficie hasta los cien metros de profundidad, al menos en teoría. Y aunque puede consumirse, tiene escaso interés gastronómico (se usa en productos derivados del pescado), por lo que suele formar parte de los descartes en los barcos de pesca. De hecho, el ejemplar que acompaña este texto fue fotografiado frente a es Jondal al ser lanzado -devuelto al mar sano y salvo- desde uno de los barcos que se dedican a la pesca del gerret. Las capturas accidentales no son raras, sobre todo en las redes que tienen como objetivo especies demersales, es decir, que viven cerca del fondo.
Por otra parte, no hay que confundir a esta especie con otros peces de nombres similares, todos, en realidad, muy distintos a este animal. Este roncador debe su nombre al ruido que emite con las espinas que tiene en la cabeza, aunque la contaminación acústica de las embarcaciones puede impedir que lo oigamos. Además de tal curiosidad, el xoriguer se caracteriza por el uso que hace de sus dos grandes aletas pectorales, que despliega como abanicos para parecer más grande y amenazador y para nadar; al hacerlo, parece que vuela. Esta característica, que se refleja en el nombre de la especie (volitans), es el motivo de que haya quien confunda a este animal con los peces voladores que podemos ver planeando sobre la superficie del agua, pero ni siquiera pertenecen a la misma familia. El pez roncador vive en el fondo, y, además de parecer que vuela cuando despliega sus ‘alas’, también parece que camina sobre el fondo con sus aletas pélvicas. Asimismo, por su nombre puede confundirse con otro roncador, la especie Pomadasys incisus, de la familia de los hemúlidos y que también emite un sonido similar al ronquido. Dactylopterus volitans pertenece al orden de los escorpénidos, como los populares cabracho, rascacio y escórpora, todos ellos peces caracterizados por sus amenazantes espinas.
El xoriguer se conoce asimismo como chicharra de mar o pez murciélago; si fuera negro lo llamarían Batman. Los peces suelen tener tantos nombres, con frecuencia compartidos con otras especies, que a menudo resulta necesaria la referencia a su nombre científico para evitar confusiones.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/06/24/roncador-pez-aletas-abanico/924655.html

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo a menudo con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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