La cruzada de la posidonia

AC9503-1cadena de un ancla aprisionando las hojas de posidonia

Cadena aprisionando hojas de posidonia en es Torrent © JOAN COSTA

El concepto que resume el problema es saturación. Asomándose al mirador de Porroig a cualquier día y hora del verano, impresiona la cantidad de embarcaciones, de todos los tamaños, fondeadas en la rada. La mayoría de ellas echa el ancla sobre la Posidonia, y su borneo arrastra la cadena sobre la pradera, provocándole daños que se suman a los que, en ese mismo momento, se suceden a lo largo de todo el litoral de Ibiza y Formentera. Miles de anclas sobre posidonia, un día tras otro. Ya no hay nadie, ni institución ni asociación, que no reconozca que esta presión no es sostenible y que hay que ponerle freno. Y ese es, simplificando, el objetivo de la Red de Vigilancia Ambiental, un plan que combina una campaña de sensibilización con la recogida de la información que permitirá convertir en datos la presión ambiental a la que están sometidas determinadas zonas pitiusas y usarlos para justificar futuros planes de fondeo.

AC9505Porroig desde uno de los puntos de muestreo

Porroig desde uno de los puntos de muestreo

Una mañana de julio, un grupo de voluntarios comprueba que, desde Porroig a es Torrent, unos cien barcos parecen fondeados en Posidonia, en ‘el negro’ de la playa. Su misión; conseguir que se desplacen hasta la zona ‘blanca’, hacia los fondos de arena. Son voluntarios, gladiadores de la Posidonia, que se adentran en el mar, en kayak o sobre una tabla de paddle surf, portando como mensaje la herramienta que el Consell d’Eivissa les ha facilitado para defender con garantías los intereses de este patrimonio natural pitiuso en peligro; no es lo mismo ser un ecologista en kayak que se acerca al capitán de un barco sermoneándolo por haber tirado su ancla sobre una planta que quizás desconoce a abarloarse esgrimiendo un folleto oficial de un organismo como el Consell. Los capitanes se los toman más en serio. Se están distribuyendo ya 6.000 folletos (con información sobre qué es la Posidonia, por qué hay que conservarla y cuáles son los impactos del fondeo y los vertidos) y hay una segunda edición igual en marcha. Ésta es la parte de sensibilización de la red, y Porroig uno de los puntos candentes del plan de salvamento de la Posidonia oceanica.
Repartiendo folletos a las embarcaciones, la línea ‘Navega en verde’ de la campaña, están, por un lado, voluntarios que van por libre, coordinados por María José Estarellas, que navega en tabla de paddle surf, y, por otro, los 23 voluntarios formados por Cruz Roja para realizar su trabajo en kayak, coordinados por Pablo Diez. Los voluntarios de Cruz Roja, en turnos de seis personas cada día, visitan las embarcaciones mal fondeadas y también realizan una labor medioambiental más amplia de limpieza de plásticos o entrega de ceniceros en las playas. Y que seguirán hasta el 30 de septiembre.

AC9520voluntarios de Cruz Roja en PorroigEstarellas, que ya empezó sola, hace más de un año, su cruzada para informar a los tripulantes de los barcos de la importancia de las praderas marinas, advierte al resto de los voluntarios que no se trata de enfrentarse a los tripulantes; sólo informarles, que ya no puedan alegar que desconocen la importancia de las praderas de fanerógama marina, entregarles un folleto y señalarles una alternativa a destrozar la vida marina. Es decir, se trata de conseguir que se desplacen a las zonas blancas. A veces tienen que insistir, en ocasiones no obtienen grandes resultados, pero, a menudo, necesitan menos de un par de horas para conseguir que 30 barcos se muevan de lugar. Y eso es un gran éxito. María José cuenta con voluntarios que van y vienen según sus posibilidades y elige sus zonas en función de sus observaciones diarias. Cruz Roja planifica sus salidas; empezó la campaña en Talamanca, la continuó en Porroig, la sigue en es Jondal y a mediados de agosto estará en Cala Saona y es Pujols, para acabar en Pou des Lleó. Cruz Roja ha encajado su participación en la campaña dentro de su propio programa medioambiental, que, según explica Pablo Diez, incluye limpiezas en la costa, información y concienciación en las playas y recogida de datos de zonas en las que proliferen especies invasoras.
Y la sensibilización y reparto de dípticos es sólo una parte de la campaña que este verano ha sumado, inicialmente, los esfuerzos del Grup d’Estudis de la Natura (GEN), Cruz Roja y la Asociación de Voluntarios de Ibiza y al que se siguen adhiriendo diversos grupos y negocios como escuelas de kayak y paddle surf, centros de buceo, clubs náuticos, grupos de buceo libre y también particulares que quieren participar en lo que se ha convertido en un frente común contra la degradación costera, con la Posidonia como bandera pero con un objetivo más amplio de frenar la destrucción del litoral en todas las formas en las que se revela. Teniendo en cuenta, además, que la planta está protegida y que puede multarse a quienes causen destrozos en la pradera o a quienes fondeen en zonas protegidas, como en el Parque Natural de ses Salines. De hecho, en el plazo de dos semanas al menos una decena grandes yates han sido denunciados por la Guardia Civil. Las sanciones económicas, sin embargo, suelen ser leves, de entre 500 y 2.000 euros, los agentes no disponen de medios suficientes para cubrir una demanda saturada y los controles se deben centrar, sobre todo, en aguas de la reserva marina de es Freus, ampliada recientemente para incluir los islotes de es Malvins, s’Esponja y es Daus y la costa de Formentera hasta es Cap de Barbaria. Los voluntarios que entregan los dípticos saben que su función es, en principio, meramente informativa, que deben convencer a los capitanes para que fondeen sobre arena, y que avisar a la Guardia Civil es un recurso del que echan mano en casos extremos de reincidencia o en los que los destrozos resultan muy evidentes. “Si se pusieran todas las multas posibles, con ellas se podrían pagar vigilantes para toda la costa”, asegura Estarellas, consciente de las limitados recursos del instituto armado.
AC9525voluntarios de cruz roja informando a los tripulantes de un veleroPorroig, donde se han localizado 45 estructuras de fondeo fijas, es una de las ocho zonas de muestreo escogidas por los responsables del GEN en la parte de la lucha que a ellos les toca. Junto a es Jondal, Benirràs, Cala Salada, Cala Vadella, Talamanca, Cala Llenya y Cala Saona, según concreta el responsable de esta área, Xisco Sobrado. En estos momentos cuenta con doce voluntarios, que se dedican a fotografiar, desde puntos costeros determinados y horas concretas, la afluencia de barcos fondeados en cada una de las calas citadas. En Porroig, por ejemplo, a las 14.45 del 26 de julio, hay 51 barcos sobre Posidonia y 10 sobre arena. La información se registra a través de una aplicación de teléfono móvil y los datos sirven para estimar la presión que estos lugares sufren durante todo el verano. Además, se incluyen incidencias como la turbiedad en la orilla de Talamanca o manchas de aceite que han aparecido en Porroig. En principio, la recogida de datos se prolongará hasta el último día de agosto, con posibilidades de ampliar el estudio al mes de septiembre, e incluso a otras calas o playas, si se dispone de voluntarios suficientes para ello.

AC9508voluntarios acercándose a un yate anclado sobre posidonia

26/Julio/2016 Islas Baleares. Ibiza Campaña contra el fondeo de las embarcaciones sobre la Posidonia en las costas de Ibiza. © JOAN COSTA

LOS ANTECEDENTES DEL PLAN
El GEN ya realizó una primera parte del proyecto, englobado en ‘La Mar, una responsabilitad compartida’, en el verano de 2014, y se concretó en un estudio de las zonas de fondeo de Cala Salada, Cala d’Hort, Porroig y Talamanca. Un paso previo al programa de muestreo con voluntarios. Por lo que respecta a Porroig, en la primera fase se concluyó que “es un área muy transitada por embarcaciones que realizan estancias de uno o varios días, donde la posibilidad de realizar un fondeo de seguridad para la embarcación y no favorecer la degradación de la Posidonia oceanica es muy reducida. Un 86 por ciento de las embarcaciones han fondeado sobre Posidonia, mientras que tan sólo un 14 por ciento lo han hecho sobre arena”. Se registraron también “síntomas evidentes de erosión” en diversas zonas de la bahía, así como la presencia de las algas invasoras Caulerpa cylindracea (antes racemosa) y Lophocladia lalemandii, y otras algas que toman el relevo a la Posidonia en las zonas degradadas. Y la situación se repite a lo largo del litoral.
En este punto, hay que indicar que el problema del fondeo va más allá del daño que pueda ocasionar el ancla, ya que a ello hay que incluir el garreo de la cadena, que aprisiona y arranca plantas a su paso, el vaciado de sentinas y el exceso de estructuras de fondeo fijas (muertos) en las calas, de la que algunos usuarios “realizan un uso comercial de forma caótica y no reglada” y que tampoco impide el efecto de las cadenas durante el borneo de las embarcaciones amarradas. La saturación de fondeos y el paso de las embarcaciones de una cala a otra propicia, por otra parte, la extensión de algas invasoras.
Y, con este escenario, cuando los representantes del Grup d’Estudis de la Natura preguntaron a los responsables y técnicos del Consell qué podían hacer ellos para colaborar en un plan que frene el deterioro medioambiental de las costas pitiusas, la contribución se concretó en la obtención de los datos que permitan redactar futuros planes de fondeo. Ese es el objetivo del programa con voluntarios. ” Es vital tener un mapa de la presión ambiental que sufre el litoral”, explica Marià Marí, portavoz del GEN.
Más de cien personas, de una u otra forma, con mayor o menor compromiso, se han unido ya a esta red de vigilancia ambiental, que va creciendo y en la que aún hay espacio para muchos más. La necesidad de sumar fuerzas es, de hecho, una de las ideas que más repiten cuantos están ya implicados en el proyecto, que se preguntan cuántos más están dispuestos a aliarse a ellos en esta cruzada para evitar la destrucción del patrimonio natural de las islas.

Del dominical de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2016/08/12/cruzada-posidonia/860085.html

Anuncios

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo a menudo con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
Esta entrada fue publicada en Flora de Eivissa y Formentera, Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s