Mariposas en tierra quemada

AC6358mariposa rey (Papilio machaon) fotografiada en Sant Joan

Mariposa rey (Papilio machaon) fotografiada en Sant Joan

Cristina Amanda Tur. Fotos: Joan Costa y CAT

Las mariposas tampoco lo tienen fácil. Al cambio climático, la pérdida de hábitats por la urbanización y el uso de pesticidas se suma ahora la sequía. Las plantas huésped de estos insectos se secan y mueren antes por la falta de agua, lo que permite augurar el declive de las poblaciones de muchas especies. Si el meteorólogo Lorenz explicó la teoría del caos con una mariposa que bate sus alas en Japón y puede provocar un tsunami al otro lado del mundo, su metáfora adquiere una nueva lectura cuando son los lepidópteros, excelentes bioindicadores, los que pueden dejar de batir las alas porque desaparezcan progresivamente de los campos.
El biólogo Guillem X. Pons, profesor del departamento de Ciencias de la Tierra de la UIB y un destacado experto en invertebrados, explica que “la sequía incluso afecta a posibles pautas de migración. Sobre todo es muy importante la de la especie Cynthia cardui; y si no hay comida, disminuye el número de ejemplares que pueden llegar a adultos. Incluso puede reducir las generaciones de la especie”.

cynthia cardui en Puig d'en Valls

Cynthia cardui en Puig d’en Valls

Desde el Norte de África, cada primavera, varias oleadas migratorias de vanessa de los cardos (Vanessa o Cynthia cardui) usan las islas para realizar una parada técnica antes de continuar su viaje hacia el resto de Europa, mientras el calor avanza por el continente. Esta especie, la más ampliamente distribuida en el mundo, en gran medida porque sus orugas no son muy exquisitas al escoger las especies de plantas de las que se nutren, también cuenta con poblaciones nacidas en las islas. Algo menos abundante pero también presente es la atalanta (Vanessa atalanta), otra especie migradora. Estas dos mariposas fueron halladas en una serie de observaciones de lepidópteros migradores realizada en altamar en octubre de 1996, al sur de Formentera, y cuyos resultados fueron publicados en el boletín de la Societat d’Història Natural de les Balears.
En las dos islas han sido citadas menos de 30 especies de mariposas diurnas o ropalóceros. Y en el Parque Natural de ses Salines, en sa Sal Rossa, se describieron 18 especies entre los años 2005 y 2012, cuando estuvo activa la denominada Estación 74, dentro de un proyecto de seguimiento de mariposas denominado Butterfly Monitoring Scheme. En total se registraron, como promedio anual, 272 ejemplares (un total de 2176). Cuando se produjeron los recortes de personal en el Ibanat y Espais de Natura Balear, los responsables del parque se quedaron también sin la posibilidad de mantener activa la estación. Sin embargo, la bióloga Nuria Valverde, del Parque Natural de ses Salines, asegura que ya está estudiando la manera de rescatar estos trabajos de muestreo para seguir participando en el Catalan Butterfly Monitoring Scheme (CBMS) y poder así tener más datos de las poblaciones de ropalóceros.

mariposas del geranio (Cacyreus marshalli) en Sant Rafel

mariposas del geranio en Sant Rafel

Constantí Stefanescu, coordinador del proyecto, señala que “en las islas hay una diversidad realmente muy baja, un hecho muy habitual tanto en plantas como en animales. En gran parte es debido a que el mar actúa como barrera y actúa de filtro para la colonización de las distintas especies desde el continente. Así que hay pocas y, además, con un fuerte predominio por especies muy móviles, incluyendo las migradoras” como las dos Vanessa anteriormente citadas.
Las dos especies más grandes que pueden encontrarse en las islas son la mariposa rey (Papilio machaon) y la mariposa del madroño (Charaxes jasius), aunque sólo la primera ha sido citada en la estación de ses Salines, probablemente porque la segunda está muy asociada a un árbol muy concreto que no se encuentra en la zona y de cuyas hojas se alimentan su orugas. La mariposa rey es, probablemente, la más llamativa de cuantas sobrevuelan campos pitiusos; incluso su oruga, que crece con una rapidez asombrosa, es una de las más vistosas. Es una especie abundante de la que se suman en territorio ibicenco poblaciones propias y también migradoras. La mariposa del madroño puede verse con frecuencia alimentándose con los frutos maduros de las higueras y algunos autores consideran que los ejemplares que pueden observarse en Balears son más grandes que los peninsulares aunque, de momento, no se ha descrito ninguna subespecie.
La especie más abundante según los datos del CBMS, y al menos en ses Salines, es la saltacercas o papallona del margall (Lasiommata megera), que puede encontrarse prácticamente durante todo el año, incluso en enero (cuando menos mariposas pueden verse), al igual que la mariposa de los muros o papallona del gram (Pararge aegeria), que comparte con la primera muy similar tono naranja, pero distintos dibujos negros sobre las alas. Algunos expertos identifican los ejemplares que pueden encontrarse en Balears como la subespecie sardoa, de la isla de Cerdeña. Hay dudas sobre esta asignación, “ya que cuenta con una elevada variabilidad fenotípica”, explica Pons, así que cada autor le asigna a la subespecie sardoa o aegeria según su criterio.
Habituales en prados y sembrados pitiusos son las conocidas, de manera general, como blanquetes, una serie de especies dentro de la familia Pieridae, de color blanco o amarillento, de las que hay descritas al menos siete especies en Ibiza. Entre ellas puede resaltarse la presencia de la blanqueta de la ravenissa (Pieris rapae), la blanqueta del rave (Pieris napi), la papallona de la mostassa (Pontia daplidice) y la blanqueta de la col (Pieris brassicae).

Pararge aegeria, que algunos expertos identifican como subespecie sardoa, de Cerdeña

Pararge aegeria

Otro grupo, formado por especies de menor tamaño, es el compuesto por el nombre popular de blavetes, los licénidos, las mariposas diurnas más pequeñas de las islas y con alas de coloraciones azules, violetas, verdosas o cobre. En este grupo hay que destacar la redefinición reciente de una especie. La comunidad científica había aceptado mayoritariamente que el ícaro que podemos hallar en Balears es un endemismo, la subespecie Polyommatus icarus balearicus. Sin embargo, un estudio realizado por tres investigadores, dos de ellos del Instituto de Biología Evolutiva de la Autónoma de Barcelona, del año 2011, ha aportado pruebas de que bajo la denominación de P. icarus se ocultaban en realidad dos especies y que en Balears la icarus no está presente; la especie que hallamos es P. celina, que hasta ese momento se consideraba estrictamente africana. Y parece ser que las poblaciones de Balears y Cerdeña muestran una evolución que podría derivar en una subespecie única para estas islas. La taxonomia es una ciencia viva. Y también controvertida.
En el grupo de los licénidos también hay que citar las especies Lycaena phlaeas y Aricia cramera, la rogeta y la rogeta d’esteperol, o manto bicolor y morena. Hasta principios del siglo XX, la segunda sólo había sido citada en la isla de Mallorca, pero hoy es una mariposa que puede observarse con cierta frecuencia en Ibiza, desde marzo y hasta el mes de septiembre.
En esta selección de algunos lepidópteros que pueden verse en las Pitiüses cabe destacar la presencia de la pequeña mariposa del geranio (Cacyreus marshalli), una especie recientemente introducida en las islas procedente del sur de África, según los datos recogidos en ‘Les papallones diürnes de les Balears’, de Guillem X. Pons, en la serie Quaderns de natura de les Balears. Sus orugas son una auténtica plaga para los geranios de los que se nutren y es muy frecuente a partir de abril y entre los meses de octubre y noviembre.

Lycaena phlaeas (manto bicolor)

Lycaena phlaeas

Ibiza y Formentera no cuentan con una gran riqueza lepidopterológica en lo que respecta a las mariposas diurnas, sin embargo, las nocturnas (suborden heteróceros) merecen un tratamiento aparte; han sido mucho menos estudiadas y hay una mayor abundancia de especies.
El profesor Pons asegura que tanto los lepidópteros como el resto de insectos y, en general, de invertebrados han sido a menudo ignorados por los tratados de conservación, a pesar de su importancia y de las amenazas que penden sobre ellos; la mayoría de los esfuerzos en la biología de la conservación se centran en los vertebrados. En un trabajo sobre los invertebrados endémicos de las islas publicado en una de las últimas monografías de la Societat d’Història Natural de les Balears, el biólogo destaca, citando al naturalista Attenborough, que estos pequeños animales son esenciales para la supervivencia del resto de les especies del planeta, incluida la humana. “A medida que seguimos forzando más y más la naturaleza para cumplir con nuestros propósitos inmediatos, y, además, con el incremento del cambio climático a consecuencia de nuestras acciones, ha aumentado la velocidad de extinción, la supervivencia de los invertebrados terrestres en toda su riqueza y variedad se ve amenazada cada vez más”. Si reptiles como las lagartijas (Podarcis pytiusensis) desaparecieran de los campos pitiuso o o aves como la pardela o virot (Puffinus mauretanicus) dejaran de verse en el Mediterráneo, probablemente se enteraría el mundo entero; ¿quién se enterará si alguna de las mariposas citadas deja de volar en las islas?

Publicado en el dominical de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2016/07/22/mariposas-amenazadas-ibiza/856153.html

una mariposa blanca del grupo de los piéridos, concretamente una Pontia daplidice

Mariposa blanca del grupo de los piéridos, concretamente Pontia daplidice

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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