El pigmento rosa de los flamencos

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Las artemias miden apenas un centímetro. Foto: Joan Costa

Cristina Amanda Tur (CAT). Fotos: Joan Costa

Si alguien se ha preguntado alguna vez por qué los flamencos adultos son de color rosa, aquí tiene la respuesta. Los estanques de ses Salines de Ibiza y Formentera están repletos de un pequeño y fascinante crustáceo branquiópodo que es el elemento fundamental de la cadena trófica de los estanques, el que garantiza la pureza de la sal, al mantener limpias las lagunas, y también el alimento preferido de los flamencos. Es la Artemia, el camarón de salmuera, y sólo su elevada población puede garantizar la limpieza de los estanques, por lo que hay empresas salineras que, si no disponen de ellos, los compran por toneladas. Ibiza nunca ha tenido que comprar crustáceos para mantener la calidad de su sal y alimentados a los flamencos.
Sin embargo, el técnico en cultivos acuícolas Joaquín Bermell-Scorcia considera que la densidad de Artemia en los estanques no es lo elevada que debería ser. Bermell-Scorcia ha presentado al Govern balear un proyecto de cultivo del fitoplancton del que se alimentan las artemias y de cría del crustáceo que ya cuenta con el apoyo de Salinera Española. “Debería haber más Artemia y durante todo el año, y si se recuperara la población, es probable que los flamencos criaran en la isla”, asegura este experto que, a pesar de que aún espera la respuesta del Govern para poder instalar tanques en el parque de ses Salines, ya experimenta con cultivos de fitoplancton en su domicilio.
La Artemia salina es la especie del género autóctona de la región mediterránea, aunque no la única que se ha detectado en los estanques pitiusos, explica el biólogo Francisco Amat, considerado uno de los tres mayores expertos del mundo en Artemia y que ha desarrollado buena parte de su labor en el Instituto de Acuicultura de Torre de la Sal, del Consejo superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabajando con este organismo. En 1979, en su tesis doctoral, identificó los ejemplares de Ibiza como Artemia salina (obtenidos en laboratorio a partir de quistes o huevos). Posteriormente, ya en los 90, recogió nuevas muestras en los estanques y detectó que existían poblaciones de dos tipos, de la autóctona Artemia salina (bisexual) y de partenogenética diploide (poblaciones sólo de hembras que se reproducen sin necesidad de que los huevos sean fertilizados y que han constituido una variedad aparte de cualquier especie).

29/Septiembre/2012 Eivissa Estanques de sal en el Parque Natural de Ses Salines junto a la iglesia de Sant Francesc © JOAN COSTA


Estanques de sal en el Parque Natural de Ses Salines junto a la iglesia de Sant Francesc
© JOAN COSTA

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El técnico recogiendo muestras en ses Salines. Foto: Joan Costa

En el año 2003, El Imedea (Institut Mediterrani d’Estudis Avançats), a instancias de la conselleria balear de Medio Ambiente, llevó a cabo un peritaje para determinar el grado de conservación de la Artemia de las lagunas salinas de Balears. El objetivo era comprobar o descartar la presencia de una especie invasora, la Artemia franciscana, autóctona de América del Norte, Central y Caribe, que es la que usualmente se usa en acuicultura y en la acuariofilia y cuya posible presencia en España se puso de manifiesto ese mismo año en un congreso sobre especies invasoras, celebrado en León. Los quistes (huevos) de Artemia son muy apreciados y muy utilizados en acuicultura porque poseen un efectivo mecanismo de diapausa que permite que puedan permanecer inactivos durante años y activarse por simple hidratación, produciendo larvas muy nutritivas para alimentar peces.
Durante las prospecciones, en las salinas de Ibiza y Formentera sólo se recogieron muestras de la especie A. salina, aunque el trabajo hace también referencia a la presencia de A.partenogenética citada por Francisco Amat. Descartada la presencia de la invasora, en el trabajo se señala, sin embargo, la necesidad de realizar “estudios a fondo del papel de los flamencos y otras aves consumidoras (y dispersoras) de quistes de Artemia para saber si la Artemia franciscana podría llegar a nuestras aguas por ornitocoria”.
Volviendo a su relación con los flamencos, y para ser más precisos, el característico color de estas aves se debe a una combinación de Artemia salina y Dunaliella salina, un alga planctónica que proporciona el tono rojizo de los estanques; la que Joaquín Bermell-Scorcia quiere cultivar en tanques en ses Salines. La Artemia, que se alimenta del alga, al igual que también lo hacen los flamencos, concentra mayor cantidad de carotenos para volver rosadas las plumas de las aves, que parecen así más sanas y resultan más atractivas ante sus congéneres. Y, para ser más exactos, en el sistema intervienen también las arqueobacterias, organismos muy antiguos que viven en condiciones extremas y que también contribuyen al tono rosado que adquieren los estanques cuando la salinidad aumenta.

AC5460En cualquier caso, la Artemia es parte esencial de la dieta del flamenco rosado (Phoenicopterus roseus) y el organismo que mayormente le aporta los pigmentos carotinoides. A cambio, los flamencos son los principales vectores naturales para la dispersión de los quistes de Artemia. Es decir, que transportan los quistes en sus patas de un lugar a otro.
Aunque mide un centímetro, puede verse, observando bien, en los estanques, de color rojizo y moviendo constantemente sus toracóporos, como las patas de las gambas. La Artemia salina es el habitante más específico de las salinas, aquel que no puede encontrarse en ningún otro lugar que no sea los estanques salinizados de Ibiza y Formentera. Porque este ser extraordinario, tan pequeño pero tan complejo, que ya existía en la época de los dinosaurios tal y como hoy es, posee el sistema osmorregulador conocido más impresionante del reino animal y que le permite prosperar en medios acuáticos de elevada salinidad. Incluso ha desarrollado dos formas de reproducción en función del grado de salinidad del agua y sus posibilidades de supervivencia en ella; en circunstancias normales son vivíparos pero ponen resistentes huevos cuando aumenta la salinidad. Su nombre, del griego artemía, significa óptima conservación. Y la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, considera además que este crustáceo, con proteínas de alta calidad y muy fácil de producir, podría ser una de las soluciones al hambre en el mundo.
sea-monkeys-adMONOS DE MAR O AQUADRAGONS
La característica de que los huevos pueden permanecer inactivos durante años, sin agua, sin oxígeno y a temperaturas por debajo del punto de congelación (criptobiosis), convierten a las artemias en organismos muy adecuados tanto para la acuicultura como para investigaciones biológicas. Las pequeña larvas de crustáceo (nauplios) son un excelente alimento para las larvas de peces. También se usan como mascotas o juguetes, al igual que peces en una pecera, con el nombre comercial de ‘monos de mar’ o ‘aquadragons’. Aunque hoy aún pueden encontrarse, hace unas décadas fueron muy populares sus anuncios en tebeos y cómics, en los que los ‘monos’ eran representados como dibujos de duendes marinos antropomorfos viviendo en una especie de Atlántida. Lo que se vendía en esos kits de monos de mar era una pecera junto a una bolsa de huevos de Artemia que, convenientemente hidratados, cobraban vida. Y aunque a veces los quistes vendidos se identifican como Artemia salina, los expertos coinciden en señalar que, en realidad, son huevos de la especie A. franciscana, la más comercializada.
El biólogo Xavier Más ha utilizado el desarrollo de la Artemia en el Taller de Ciències Experimentals de tercero de la ESO y en el de Tècniques Experimentals de primero de bachillerato, dos asignaturas desaparecidas con la LOMCE. “Los alumnos debían observar las condiciones en las que viven estos crustáceos para desarrollarse. Cuando el acuario estaba lleno, los alumnos miraban una gota de agua con la lupa”, explica, Mas, que añade que al finalizar este experimento los crustáceos se los llevaban los alumnos que tuvieran peces para alimentarlos. Consciente de que, probablemente, los quistes que compraba eran de Artemia franciscana, al igual que los ‘monos de mar’, jamás los echaba a los estanques de ses Salines, para evitar la introducción de una especie invasora.

Publicado en Diario de Ibiza

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2015/10/16/pigmento-rosa-flamencos/799727.html

Y la web del fotógrafo:

http://www.joancostaphoto.com/#!/index

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Foto: Joan Costa

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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