Los nudos de Blanca

Auténtica arquitectura vegetal, arquitectura viva, modelada tanto por el viento como por el ser humano, la gran higuera de Can Toni Mestre se encuentra en el límite de longevidad de su especie, con 90 años y sujeta por más de 200 puntales (estalons), y es uno de los cinco árboles de Formentera que se hallan en la lista de árboles singulares de la comunidad balear.

En Formentera hay dos Blancas famosas, una es na Blanqueta de s’Home des Senalló y la otra es una higuera casi centenaria que ha crecido mirando al sur, en Migjorn, y que se encuentra en el Catálogo de Árboles Singulares de Balears desde 1993.

A decir verdad, entró en la lista acompañada de otra higuera algo más pequeña y que se encuentra a unos 25 metros; juntas forman el conjunto de ses Figueres de Can Toni Mestre, en el kilómetro 9 de la carretera de Sant Ferran a La Mola, a 300 metros de la carretera, en la zona de es Pla d’en Mestre.

Las peculiaridades del lugar han hecho a Blanca como es, porque el Pla es una zona desprotegida, llana, como su nombre indica, donde los fuertes vientos de componente Norte que azotan la isla corren sin obstáculos desplazando las copas de los árboles hacia el sur. Por otra parte, la ligera depresión del terreno permite aprovechar bien el agua y explica que allí, justo allí, puedan desarrollarse las higueras más grandes de la isla. Además, la proximidad del mar carga el aire de un salitre corrosivo que quema las hojas más expuestas y es por ello que las figueres de Can Toni Mestre muestran esqueléticas ramas peladas en su parte superior. Nada es casual en Blanca.

Pero bajo sus ramas no hay viento, y el sol a duras penas penetra entre los nudos. Si buscas en Formentera el mejor lugar en el que protegerte del calor, ese lugar es sin duda una higuera, hasta las ovejas lo saben, y la de Can Toni Mestre es, desde luego, especial. Con sus casi veinte metros de diámetro y su forma esférica creada por cientos de ramificaciones que se han ido apuntalando a medida que el árbol crecía, tan rápido como crecen las higueras, parece otro mundo. Hasta podríamos esperar la aparición de alguno de esos seres de fantasía que en todas las mitologías frecuentan los árboles. Y el olor dulce de las figues contribuye a aumentar la sensación mágica.

Lo que hace a Blanca más peculiar es la forma en la que en Formentera tienen de solucionar el problema del peso de las ramas y su tendencia a inclinarse el árbol al sur, es su sistema de puntales (estalons) que soportan unas jácenas superiores (perxes) que se disponen concéntricamente alrededor del tronco, a medida que el árbol se desarrolla. El mantenimiento de higueras como las de Can Toni Mestre requiere un trabajo constante de sustitución de estalons y de apuntalamiento.

Según explican los arquitectos Víctor Rahola, Stefano Corterello y Marià Castelló en un informe publicado en la revista del Colegio de Arquitectos, “los payeses de la isla suelen alternar un estaló con un peu de poll, compuesto por dos estalons que convergen hacia un único apoyo superior (en forma de V invertida), creando así una triangulación que actúa como cruz de San Andrés”. Cada circunferencia o arco formado por perxes, estalons y peus de poll constituye una perxada. Y en Blanca puede observarse que algunas de las perxes más nuevas se han instalado ya de hierro para soportar su peso.

Las dos figueres de Can Toni Mestre son árboles singulares en unas islas de figueres. Y hay que decir que al sur de Mallorca, en la finca Son Mut Nou, se encuentra la más impresionante colección de higueras del mundo, con 1.300 ejemplares de 380 especies (180, autóctonas).

ÁRBOLES PATRIMONIO

Las dos figueres de Can Toni Mestre, de la especie Ficus carica, al igual que las del resto de la isla, no son los únicos árboles singulares que figuran en la lista de Balears. También se incluyen dos belloteras, la Bellotera de Can Rita (en Sant Francesc) y la de Can Vicent des Torrent (entre Sant Francesc y cap de Barbaria), la Savina de Sa Tanca d’Allà Dins (en la carretera entre Sant Francesc y el Cap de Barbaria) y la Savina de ses Salines (en una zona dunar del Cavall d’en Borràs).

(Publicado en Prensa Pitiusa)

Cristina Amanda Tur (CAT)

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En 2014 se publicó 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', un libro dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín. Y en 2016 se edita el libro 'Sa Penya blues. El crimen del minusválido', en el que el asesinato de un paralítico sirve de pretexto para adentrarse en el submundo de las drogas en el barrio de sa Penya.
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