Un pozo en un cruce de caminos

Cristina Amanda Tur (CAT).- En sa Creu de Sant Rafel, una de las cuatro véndes que conforman el pueblo bajo la advocación del arcángel de la redención del alma, se encuentra es Pou de Cas Ferrer, declarado Bien Catalogado a principios del año 2002, junto al pou de Na Maciana. En los años 90 estaba en un estado lamentable, pero ya antes de la declaración de protección fue completamente restaurado, y conserva incluso el antiguo travesaño de la polea.

Tener un bien catalogado en tu propiedad es una responsabilidad. Hay que saber que la declaración te obliga a mantener ese patrimonio en perfecto estado de revista y que, por regla general, vas a ser tú quien se encargue de su mantenimiento y quien costee una posible restauración. Y, eso sí, no podrás reformarlo como te plazca, porque, por supuesto, deberá mantenerse lo más fielmente posible su estado original y tradicional. Y, ¿a cambio? A cambio la satisfacción de saber que estás contribuyendo a conservar el patrimonio de tu tierra y el orgullo de saberte custodio de una parte de él. En la práctica, lo cierto es que la mayoría de los propietarios acaban solicitando ayuda a la administración o es la propia administración la que –ante la desidia del propietario, en casos de propiedad compartida o de especial relevancia– toma la iniciativa.

El pou de Cas Ferrer es un caso especial, una obra exquisitamente conservada y restaurada por su propietario aún antes de que el Consell la declarara Bien Catalogado. Cuentan que el historiador Joan Marí Cardona, rafeler de pro, asesoró a quienes llevaron a cabo la restauración. Marí Cardona, de cuya muerte se cumple ahora una década, falleció nueve meses después de la declaración de protección. Y fue él quien nos aseguró que, a pesar de no existir datos documentados sobre este pozo, era una construcción antigua. “Cal creure que és ben vell, ja que l’indret on és situat, la Creu de Portmany, apareix molt poblat des del segle XVI’, puede leerse en el libro ‘Illes Pitiüses VI, Portmany’. Y por este libro sabemos también que en 1990, cuando fue editado, el pozo se encontraba en un estado lamentable.

El pou de Cas Ferrer (o también de Can Ferrer) se halla enclavado en una pared de piedra, es de brocal cubierto y conserva, en su interior, el travesaño para la polea (aunque la polea original desapareció). Hoy puede observarse que al pozo no le falta ni el cubo. Curiosamente, tiene dos picas muy distintas a uno y otro lado. Una de ellas, a la derecha si miramos el pozo de frente, parece más antigua, y es redonda y rústica como las que son habituales en las obras hidráulicas pitiusas. La otra, rectangular, destaca por el detalle de su fondo pintado de color ocre.

El pozo se encuentra encerrado tras la valla de la yeguada Los Olivos, en una situación un tanto especial desde que su propietario fuera detenido por el equipo UDEF de la Policía, este mismo año, por delitos de estafa, blanqueo de capitales y apropiación indebida. Y mientras el Tribunal Superior de Justicia de Balears declaraba ilegal tanto la actividad de la finca como la licencia de obra con la que se reconvirtió la finca rústica de Cas Ferrer en la sede social de Los Olivos.

En cualquier caso, y al menos de momento, el pozo se halla cerrado, aunque fuentes de Los Olivos aseguran que dejarán verlo a quien desee hacerlo y pida permiso para ello (la ley de Patrimonio no prevé ninguna obligación de este tipo por parte del propietario de un bien). Desde fuera y a través de dos ventanas enrejadas, también es posible contemplarlo, observar el cartel de Bien Catalogado, sin más información, y, sobre la pared en la que se encuentra insertado, caballos como fondo.

A este pozo, uno de los cuatro que se encuentran en la vénda de sa Creu, no hay que confundirlo con el pou des Ferrer o des Ferrers, que se halla cerca del torrente de Benimussa.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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