La calle de los niños perdidos

 A medio ascenso, empotrado en un muro, veíase antaño el torno de la inclusa, destacada la comba azul en el blancor de la cal. Sabíamos que algunas noches sonaba; giraba el torno y las monjas recibían un niño de unos días”. Así recordaba el escritor Enrique Fajarnés Cardona en ‘Lo que Ibiza me inspiró’ el orfanato que existió en la calle Santa María.

La calle de Santa María se inicia junto a la nueva sede del Ayuntamiento, Can Botino, pasa por la parte posterior del edificio y por detrás del Colegio de Arquitectos y alcanza la Portella, la antigua entrada al primer recinto de la fortificación, por lo que es un magnífico pero poco frecuentado atajo a la catedral. La calle no es muy larga ni habitada, y a la izquierda –para quien sube– están los muros del baluarte de Santa Tecla, y a la derecha, después de la sede de los arquitectos, del arco de la puerta de entrada del número 8 y del restaurante El Corsario, empieza la cuesta empedrada hacia la Portella. A la derecha, una vieja pared de piedra con dos desvencijadas puertas de madera esconden un huerto de olivos.

La calle de Santa María no parece tener una gran historia, pero en ese portal número 8 se cometió un crimen y en esa cuesta estuvo antaño el orfanato, con el torno en el que eran abandonados los bebés. El crimen fue el de Ingeborg, la viuda del pintor Frank ‘el Punto’, muerta a golpes de máquina de escribir en el verano de 1977. Un caso que encendió la imaginación popular porque durante años se habló de criminales nazis en busca de venganza, pero que para los policías que llevaron el caso fue obra de dos hermanos algo tarados que incluso describieron el asesinato en unos relatos que escribieron. La justicia no consideró que hubiera pruebas para procesarlos.

Y respecto al segundo detalle llamativo de la calle Santa María, vale la pena recurrir a los recuerdos que Enrique Fajarnés Cardona editó en libro: “No era infrecuente en mi infancia (nació en 1918) que aquella campanita sonase cerca del alba. Y las mujeres que madrugaban para oír la primera misa en la iglesia de Santo Domingo, comunicaban la novedad con frases patéticas. A les tres de sa matinada han tocat es torn de s’inclusa. Ses monges diuen que els han deixat una nena preciosa…”

En Eivissa, a los expósitos, los niños abandonados y criados en orfanatos, se los llamaba venturers, que vendría a decir que eran nacidos de ventura, a lo que deparara la suerte. La calle Santa María no es muy conocida ni muy transitada, pero guarda un pasado de historias truculentas, porque si siniestro es el crimen de la desgraciada Ingeborg, sórdidas debieron ser las historias que de los niños perdidos podrían contar las monjas de la inclusa.

EL TEATRO DE LAS MARIONETAS.- En los años 70, en la calle hubo también un pequeño teatro de marionetas y a las niñas de la Consolación las llevaban allí en tropa a conocer la historia de una sirena con voz de flauta que emergía de un mar de cartón, del gran pájaro negro o del payaso Gogó. El teatro lo montó Ingeborg ‘el Punto’ para entretener a su marido enfermo, pero Frank murió en el 72 y el ‘Puppentheather’ se convirtió en la afición de Ingeborg, que fabricaba ella misma las marionetas y anunciaba las sesiones en carteles por la ciudad. En la noche del 26 al 27 de julio de 1977, los muñecos callaron para siempre.

 Cristina Amanda Tur (CAT)

calle santa maría

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo a menudo con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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