El faro del sur

 Dicen que su nombre hace referencia a su relativa proximidad a las costas africanas, en otro tiempo ‘bárbaras’. Hoy blanco inmaculado, lo más impresionante del faro más meridional de las Illes Balears es su soledad en las alturas, el hecho de que no hay nada más –ni árboles– que destaquen en varios kilómetros a la redonda, lo que propicia la extraña sensación de aislamiento que produce conducir hasta él por más de 2.000 metros de carretera recta, con los azules del cielo y el mar al fondo. Si no fuera porque aún pueden verse perdices en la zona y uno siente curiosidad por ellas, la vista permanecería fija en la verticalidad del faro hasta llegar prácticamente a sus pies, como en una prueba del oculista. ¿A que el oculista te ha enseñado alguna vez la carretera hacia el horizonte?

La torre tiene tres metros de diámetro y su altura es de 17,5 metros. Detrás de ella se encuentra el acantilado –que hace que la señal luminosa se levante a 78 metros sobre el nivel del mar– y más allá el puerto de Ténès, en Argelia.

Cerca del faro existe una curiosa cueva a la que se accede por un agujero ovalado y en la que, décadas atrás, los jóvenes de la isla organizaban grandes y sonadas fiestas. Es un agujero claustrofóbico, pero, a pesar de ello, allí dentro se juntaban decenas de personas y se instalaba hasta un equipo de música y alguna barra de bar. Al final, las fiestas se declararon ilegales y la zona ha recuperado su tranquilidad nocturna, donde el silencio es más silencio que en ningún lugar.

El faro de es Cap de Barbaria, uno de los más modernos de las Pitiüses, costó alrededor de ocho millones de pesetas y su construcción finalizó el 6 de noviembre del año 1971. Su luz blanca ofrece destellos cada 15 segundos y alcanza una distancia de 18 millas. Lo más curioso en la historia de la edificación de este faro son los años que tardó en ser una realidad desde que se planteó la necesidad de su construcción; la Comisión de Faros acordó su instalación en su sesión del 24 de marzo de 1924, casi medio siglo antes. Lo del Parador de Dalt Vila va por ese camino.

Cristina Amanda Tur (CAT)

faro barbaria maquetada

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo a menudo con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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