El golfo de las medusas verdes

 Al sur de Platges de Comte, entre la Punta de s’Embarcador y los cantiles de Cala Codolar donde se halla la urbanización Club Delfín, encontramos sa Figuera Borda, fantástico rincón en el que esconderse y que muchos aún conocemos como Cala Corda, seguramente porque durante años solo podía bajarse a la cueva y a los embarcaderos con la ayuda de una soga, precisamente.

S’Espartar a un lado, al otro es Vedrà, y allá a su frente, solo mar. El pequeño golfo de sa Figuera Borda es un acantilado de difícil acceso, aunque en su cabo más al Norte, una escalera desciende hasta las casetas varadero que hay encajadas en una cueva. Esta cueva, en realidad, es un enorme agujero que atraviesa la roca y que se recorre sobre los tejados de las casetas.

Y esa escalera es una instalación algo precaria, pero eso es parte de su encanto y aunque uno pueda acabar roto en las rocas. Durante muchos años, el último tramo para descender al tejado de una de las casetas era un grueso pedazo de cuerda. Supongo que por eso muchos conocemos el lugar como Cala Corda, y hay que confesar que nos gustaba que fuera complicado tanto descender como ascender. También lo hacía más inhóspito y más nuestro. Pero ahora han instalado una escala de madera y es más cómodo y, por tanto, menos divertido.

No hay playa de arena en sa Figuera Borda. Solo rocas y fantásticas aguas en las que bucear. Sobre todo si a uno no le causan pánico las medusas, porque lo cierto es que no son raras, y más allá de las habituales Aurelia aurita y Pelagia noctiluca, en más de una ocasión he podido observar allí una variedad de aguamala compacta, verde y grande como un pequeño melón. Pude comprobar su compactibilidad porque un día, nadando, golpeé una sin querer, y sin saber a qué le había dado hasta que lo busqué y vi al pobre cnidario con los tentáculos hacia arriba. Por cierto, no se ve ninguna figuera borda por ningún sitio.

Cristina Amanda Tur (CAT)

En el enlace puedes ver la página maquetada, tal y como salió publicado este reportaje.

sa figuera borda maquetada

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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