Con las alas de Campanilla

En una especie de encuesta entre los internautas hispanohablantes para elegir la palabra más bella de la lengua castellana, libélula quedó en décimo lugar, pero sólo porque prácticamente todas las anteriores habían sido escogidas por motivos más sentimentales que por la pura belleza del vocablo (amor, libertad, paz y esperanza, por ejemplo). Libélula es pura poesía. Como lo es también el insecto odonato al que hace referencia. Capaz de volar hacia atrás y subir y bajar en vertical como un helicóptero, su vuelo a cuatro alas ha sido estudiado, entre otras cosas, para aplicarlo al desarrollo de micro-vehículos aéreos. Y en sus frágiles alas transparentes se han basado los creadores de hadas de fantasía como Campanilla. Tanto como en las alas de las mariposas.

Pero, eso sí, su aspecto frágil esconde a uno de los insectos más veloces, con poderosos músculos, y a un depredador voraz que acaba con mosquitos, moscas, mariposas y cuanto se le ponga por delante. En su fase larvaria y acuática, que dura hasta cinco años, estos bichos son aún más insaciables y devoran hasta peces y renacuajos.

Las libélulas no desaparecen hasta que no llega el frío. Y, de hecho, si alguien no lo había notado, han proliferado como nunca en los últimos dos años y hasta bien entrado el pasado mes de noviembre estuvieron aquí. En los bosques de Sant Joan podían encontrarse verdaderos enjambres y de diversas especies y colores (las fotografías fueron hechas en Punta Verda). Hay quien atribuye tal proliferación al cambio climático.

Investigaciones recientes han descubierto que las libélulas usan complejos sistemas de camuflaje en el transcurso de sus ataques aéreos; su movimiento les permite crear la ilusión óptica de que son objetos estéticos y así sorprenden a sus presas. Aún puede aprenderse mucho de estos animales de grandes ojos multifacetados y de brillantes alas engañosamente delicadas. Pero lo mejor de las libélulas, aparte de que nos libran de plagas de mosquitos, es esa poesía que tiene el dragón que se esconde tras el hada. Dragonfly es, precisamente, su nombre en inglés. Son los extremos de sus contradicciones los que las hacen animales perfectos. Y en zonas de arrozales, como Vietnam, se interpreta su altitud de vuelo con la llegada de lluvias o de días soleados.

Cristina Amanda Tur (CAT)

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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Una respuesta a Con las alas de Campanilla

  1. Mr WordPress dijo:

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