La mano del hombre muerto

IMG_5017a35m profundidad pared norte espartar

mano de muerto fotografiada a 35 metros de profundidad en s’Espartar

Cristina Amanda Tur (CAT) 

Su nombre popular nos traslada a una historia de piratas. Y aunque forma parte de una clase de animales marinos que, por su aspecto, fueron considerados plantas hasta el siglo XVIII, este animal en particular combina peculiarmente la apariencia de una planta, de un arbusto, con la forma inquietante de una mano hinchada, la mano cortada de un hombre ahogado. A pesar de que a menudo es de un rojo intenso y cada uno de sus pólipos (los pequeños animales que parecen flores y forman la colonia) destacan en color blanco. Y si unimos el mar con una mano cortada, el resultado, en la imaginación, se convierte en una historia de piratas. O de la Mafia siciliana. 

En aguas de las islas pueden encontrarse al menos tres especies distintas de mano de muerto, y algunos ejemplares se convierten a menudo en emblemáticos de ciertas inmersiones, ya que, aunque no es un antozoo raro, tampoco es especialmente frecuente. De esta forma, son conocidos y buscados por los buceadores algunas manos de muerto localizadas en la montaña submarina de sa Bota, en la pared norte de s’Espartar o en el islote de sa Foradada (ses Margalides). La más común, que también lo es en todo el Mediterráneo, es Alcyonium palmatum, “que puede encontrarse en fondos rocosos y blandos, desde casi la superficie hasta fondos bastante profundos. Y tanto en roca, como en coralígeno y fondos arenoso-fangosos”. Así lo explica Ricardo Aguilar, director de Investigacion y Proyectos de la organización Oceana. Respecto a las otras dos especies presentes en aguas de Balears, señala que “A. acaule es más de zonas de coralígeno y rocoso, pero sin llegar al batial” (se refiere a la zona profunda al borde de la plataforma continental, aproximadamente más allá de los 1.000 metros, y hasta los 4.0000 según las divisiones que utiliza la Oceanografía, donde ya no alcanza la luz y la fauna varía notablemente). La tercera especie, en el orden que aporta Ricardo Aguilar, es Paralcyonium spinulosum, la mano de muerto espinosa, que tiene “una distribución amplia entre el infralitoral y el batial superior”. Además, a estas tres especies hay que sumar que “recientemente se descubrió en el Mediterráneo otra mano de muerto, Chironephthya mediterranea. Es una especie de aguas profundas, aunque puede encontrarse algunas veces en el circalitoral”, explica Aguilar, que añade que las cuatro especies de antozoos citados podrían encontrarse en aguas de Balears, aunque la última es rara. Lo cierto es que las dos últimas especies, a pesar de recibir también el nombre popular de mano de muerto, tienen un aspecto menos parecido a la mano hinchada y cortada de un ahogado. Impresionan menos por esa similitud aunque lo hacen igual por su belleza. 

IMG_5081a 20 metros en la pared norte de s'Espartar

a 2o metros de profundidad en la pared norte de s’Espartar

El director de Investigación y Proyectos de Oceana asegura que “las manos de muerto son abundantes en el cañón de Menorca, donde suelen ser más espigadas”, lo que considera que es una adaptación “para resistir la constante caída de sedimentos y no quedar enterrada”. Y “en el seco de Palos (a 35 millas de Murcia y donde la organización ha llevado a cabo importantes investigaciones sobre biodiversidad)  “hay también grandes comunidades de manos de muerto sobre las rocas”.

Alcyonium palmatum puede generar, según explica el experto, “unos hábitats muy interesante en fondos arenoso-fangosos. Cerca del Estrecho, esta especie se une a la gorgonia Spinimuricea atlantica y no es raro que se dé junto a una comunidad de especies excavadoras que comparten agujeros, como la del pez Lesueurigobius friesii (un gobio) y el cangrejo Goneplax rhomboides”.

Y más allá de estas relaciones, la mano de muerto tiene una conexión aún más peculiar y no es con otras especies, sino con la contaminación. Curiosamente, estos antozoos se adaptan bien a las agus sucias hasta el punto de que pueden concentrarse en los alrededores de vertidos antrópicos, especialmente en las tuberías de aguas residuales, donde, según puede leerse en el informe ‘Corales del Mediterráneo’ (Oceana), “la cantidad de materia en suspensión propicia un importante flujo de alimento para especies no muy exquisitas”. Por supuesto, también pueden hallarse manos de muerto en aguas limpias como las ya citadas (sa Bota, s’Espartar, ses Margalides o el canal de Menorca), pero si bien la contaminación y las aguas turbias pueden matar a muchas especies de anémonas, corales y gorgonias, también entre los antozoos han evolucionado especialistas capaces de aprovechar la inmundicia, de la misma forma que algunos cangrejos ermitaños encuentran latas que usar como casa y los erizos pueden cubrirse con trozos de plástico para protegerse de la luz. 

LA CLAVE. LAS ESPECIES

La mano de muerto es un nombre que resultará familiar a los jugadores de póker, porque también se usa para referirse a una jugada considerada de mala suerte (doble pareja de ases y ochos). Por lo que respecta al animal marino con aspecto de planta, la especie más común en el litoral de las islas es A. palmatum, que puede hallarse en fondo rocosos y blandos, desde prácticamente la superficie del agua hasta fondos bastante profundos. Están presentes en el Mediterráneo otras tres especies, una de ellas descubierta hace apenas  tres años. En el Atlántico es más común Alcyonium glomeratum. Y en el mar del  Norte Alcyonium digitatum.

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Anuncios
Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Matar un ‘dragó’ es pecado

_DSC4220

ejemplar de salamanquesa rosada.CAT

Cristina Amanda Tur (CAT)

El día que te muestran la parte inferior de la pata de una salamanquesa y descubres el curioso sistema de láminas con miles de miscroscópicos pelos que le sirve para adherirse a paredes e incluso a cristales, desafiando la ley de la gravedad, nunca lo olvidas. En realidad, a los científicos les costó muchos años, y descartar muchas teorías, averiguar que estos saurios se pegan a las superficies podría decirse que por atracción atómica. Es decir, usan la débil atracción entre átomos de carga eléctrica opuesta (las fuerzas de Van der Waals), que se refuerza, por efecto acumulativo, con millones de pelillos que se ensanchan y aplanan aumentando la superficie de contacto. Y cada vez que levanta una pata es como si despegara una de esas cintas no pegajosas que en la actualidad se usan a menudo como vendajes. De hecho, esas vendas están diseñadas aprendiendo de las salamanquesas. Es complejo, y el misterio no quedó completamente desvelado, al menos corroborado, hasta el paso del nuevo siglo, pero ellas hacen que, por cotidiano, parezca sencillo. Su poder de atracción es tan llamativo, sin embargo, que a lo largo del tiempo ha pervivido en Eivissa el ‘mito de la plancha’; a muchos nos hicieron temer de pequeños el contacto con estos animales porque, según decían, si alguno se quedaba pegado en tu piel no había forma de despegarlo si no era usando el calor de una plancha. Y sus pequeñas patas quedaban marcadas, como quemaduras, en tu cuerpo. Bien distinta es la historia que antaño los abuelos contaban a los nietos para evitar que mataran dragons, el nombre con el que en las islas se conoce a las salamanquesas. Matar un dragó, contaban, traía mala suerte y solo los gatos podían hacerlo sin consecuencias. Tal leyenda podría tratarse de un truco para proteger unos saurios inofensivos, tímidos y muy beneficiosos; al igual que matar un ruiseñor es pecado porque, como decía la escritora Harper Lee en su primera novela, “solo se dedican a cantar para alegrarnos”, matar un dragó es pecado porque ellos se dedican a comer mosquitos y polillas y a controlar, de tal forma, las poblaciones de estos insectos. 

“Es muy frecuente en el campo pitiuso, y se encuentra fácilmente en paredes de piedra, troncos de olivos y algarrobos, corrales, albercas y bajo las piedras”. Puede leerse en el ‘Atles dels amfibis i rèptils de l’illa d’Eivissa’ que el biólogo Joan Carles Palerm, presidente del Grup d’Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB), realizó en los años 90 y publicó en el boletín de la Societat d’Història Natural de les Baleras. Y se refiere a la salamanquesa común (Tarentola mauretanica), el reptil de piel verrugosa llamado dragó. Y es que, en realidad, existen en las islas dos especies de salamanquesas, bien distintas si uno es capaz de observar. La segunda es el dragonet (Hemidactylus turcicus), que muchos autores consideran más escaso que el dragó, aunque Joan Carles Palerm estima que no es una especie rara y que probablemente es más discreta y se deja ver menos. En cuanto a las diferencias, el dragonet “tiene la piel más fina” y a menudo es tan transparente que al trasluz se adivina la musculatura y el animal adquiere un tono rosado que le da su nombre común (salamanquesa rosada). Esa transparencia también crea una mancha oscura “que llega hasta los ojos y que es el conglomerado de terminaciones nerviosas y capilares del sistema nervioso” (se observa fácilmente en la fotografía). Además, el dragonet, al contrario que el dragó, tiene uñas en todos los dedos de sus patas y las rugosidades, esas que le permiten subirse a las paredes, están divididas en dos filas. Los ejemplares de H. turcicus suelen ser más pequeños, menos robustos, que los de T. mauretanica, que pueden alcanzar unos cinco centímetros más (alrededor de quince) y tienen cierto aspecto de saurio con escamas, como un verdadero dragón mitológico a pequeña escala. El dragó tiene un color variable, que cambia de intensidad dependiendo de sus hábitos y de la luz que recibe. 

DSC_9067salamanquesa común en una pared

salamanquesa común.CAT

En el Libro Rojo de los Vertebrados de Baleares, los dos dragons aparecen catalogados como especies de ‘Preocupación menor’ y se señala, respecto a la salamanquesa común, que es probable que fuera introducida “por los comerciantes cartagineses de manera pasiva, antes del 400 antes de Cristo”. Por lo que se refiere a la salamanquesa rosada, se cita la hipótesis del biólogo Joan Mayol de que esta especie pudo haber sido introducida por los navegantes griegos que hacían la ruta del estaño. De esta forma, se trata de animales introducidos en las islas, al contrario que el otro emblemático reptil balear, la lagartija, que es una especie endémica. Las dos salamanquesas también han colonizado buena parte de los islotes que rodean las islas mayores de Balears. Sin embargo, tal y como apunta Palerm, se desconocen muchos datos del comportamiento, el estado de conservación o las interacciones con otras especies en Balears, incluso de la interacción entre estos dos reptiles gecónidos. 

Sí se sabe que los ‘dragones’ ponen sus huevos preferentemente en mayo y junio (en el caso de Tarentola mauretanica) y hasta ya entrado el verano (Hemidactylus turcicus), y los pequeños saurios rompen sus cáscaras hacia los cuatro meses la primera especie y en algo menos de tiempo la segunda, lo que explica que a finales de verano y en el mes de octubre sea tan habitual encontrar ejemplares muy jóvenes de estos saurios. 

LA CLAVE. HÁBITOS APRENDIDOS

Las dos salamanquesas son de hábitos nocturnos y viven muy cerca del ser humano, incluso en las ciudades y en el interior de las viviendas. Con frecuencia no andan lejos de las bombillas de los porches que se suelen encender al anochecer y que congregan un sinfín de polillas. Esta cercanía al ser humano parece ser la razón de que hayan desarrollado hábitos nocturnos. A primeras horas de la mañana acostumbran a tomar el sol mientras digieren su caza nocturna. 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2018/11/04/matar-drago-pecado/1025879.html

Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los apodos de las estrellas

_DSC4119_00001

La vía Láctea sobre es Vedrà.CAT

DEL HOMBRE EN LA LUNA A LA ESTRELLA QUE TRAICIONÓ AL SOL

Cristina Amanda Tur (CAT) / Fotos: Agrupació Astronòmica d’Eivissa

Hay en el cielo siete luminosas estrellas azules, en la constelación de Tauro, que una noche al año se desprenden de la oscura bóveda celeste, caen a tierra y, convertidas en siete retozonas cabras, corretean desbocadas por los campos de Eivissa y Formentera. Es la única noche en la que escapan al control de su pastor en el firmamento para pacer libres campos terrenales. Y cuentan que, si pueden, las siete cabras capturan a quienes encuentren en su camino para transportarlos al cielo convertidos en nuevas estrellas de la Vía Láctea. Es por ello que esa noche, la noche de las estrellas-cabra, los ibicencos no salían de sus casas. Esta es una de la leyendas astronómicas más sugestivas que se conservan de la tradición pitiusa, y esta recogida en el libro ‘Estels d’Eivissa. Noms popular d’estrelles, planetes i constel.lacions a les illes Pitiüses’ que la Agrupació Astronòmica d’Eivissa (AAE) editó hace dos años. Sin embargo, el mito ya ha llegado hasta nuestros días recortado, porque algunas fuentes indican que la noche señalada era la del 18 de diciembre y otras afirman que el peligro llegaba en el crepúsculo del 23. 

En realidad, y astronómicamente hablando, las siete luminosas estrellas azules son las dominantes de Las Pléyades, uno de los cúmulos estelares más cercanos a la Tierra y el que mejor se observa en el cielo nocturno de los meses de invierno. En las islas, este cúmulo recibe nombres como ses Cabrelles, Cabrilles, Set Donzelles o Set Germans. Y aunque la leyenda de la transmutación y la noche de libertad caprina es pitiusa, curiosamente, las siete estrellas más visibles de Las Pléyades se han relacionado con cabras en otros muchos lugares; en ‘El Quijote’ se mencionan “las siete cabrillas”, que Sancho usa para ubicarse, por ejemplo. Pero la razón de que los nombres más populares y antiguos de muchos objetos astronómicos como este cúmulo (tan poco parecido a un rebaño de cabras) coincidan en áreas alejadas del mapa es un misterio. En el libro de la agrupación astronómica pitiusa se señala la gran similitud entre los nombres propios de Eivissa y Formentera y los empleados en otras zonas catalanoparlantes, cuando, sin embargo, a menudo peces, aves, plantas u otros elementos de la naturaleza suelen tener denominaciones particulares y locales. Y volviendo a las estrellas-cabra, hay que añadir que conectada a ellas está Aldebarán, que ha alcanzado su madurez como gigante roja y que es conocida en las islas como Guardacabrelles, Pastor, Ca y Llop. En una carta del año 1912, el astrónomo y religioso ibicenco Vicent Serra Orvay asegura que los payeses llaman a Aldebarán, por su cercanía a Las Pléyades, es Pastor de ses Cabrelles. 

pleyades FOTO de Joan Lluis Ferrer

Las Pléyades fotografiadas por Joan Lluís Ferrer

Las estrellas y el resto de objetos celestes han estado siempre muy unidos a la leyenda, al mito y la superstición. Cada uno de sus nombres, tanto los más internacionales como los locales, es prueba de ello. Antaño, aquello que la ciencia no podía explicar, lo hacían la observación constante, la imaginación y la necesidad. Uno de los más conocidos ejemplos de las relaciones que los seres humanos establecían con el cielo cuando apenas empezaban a poder interpretarlo se remonta a la época de los egipcios, que conocian a la estrella más brillante del firmamento, Sirius, como Sopdet (aquella que brilla) y que la representaban como la diosa de la prosperidad porque su llegada en el cielo se producía poco antes de la crecida anual del río Nilo y pensaban que era la manifestacion de una divinidad que les advertía de ello y al mismo tiempo lo provocaba. En diversas zonas catalanoparlantes, Sirius es conocida como sa Canícula y, en Eivissa, el hecho de que coincidan en el cielo la estrella más brillante y el Sol, ha dado origen al mito del enfrentamiento de las dos estrellas; sa Canícula, creyéndose la más poderosa del Universo, aprovechó que el 24 de junio el sol empieza a perder poder (menos horas de luz), se convirtió en una fiera, tal vez un perro feroz como un león, y se alió a otras estrellas para intentar derrotar al Astro Rey hacia el 20 de julio. Pero entonces el sol recobró fuerzas y lanzó sus rayos más calientes contra las estrellas atacantes. Y venció. Sirius regresó a sus dominios en la constelación Canis Major y, cada año, por las mismas fechas y temiendo un nuevo ataque, el Sol reincide en la demostración de su ardiente poder. Por cierto, dos antiguos nombres de la constelación de la estrella sublevada son es Dragó y sa Sargantana. 

Constelacion de Orión fotografiada porJoan Lluis Ferrer, de la AAE

constelación de Orión fotografiada por Joan Lluís Ferrer (AAE)

Los marineros llamaban estel de Tramontana a la estrella Polar y consideraban que las noches que mas brillaba eran augurio de fuertes vientos. Más conocidos, y aún utilizados, son los nombres que recibe la Vía Láctea, o al menos el brazo que de la galaxia en la que se halla la propia Tierra podemos ver en el cielo nocturno durante los meses de verano. En las Pitiüses se conoce como el camí de ses Ànimes o camí de Sant Jaume, nombre este último muy popular y muy extendido en diversos países. El primero, tan evocador, se debe a una antigua creencia que aseguraba que las almas de los muertos recorrían ese sendero de estrellas; los vikingos ya creían que portaba a las almas al Valhalla. Respecto al segundo, ha dado lugar a un falso mito en el que muchos aún creen. Y es que, según la tradición, el recorrido de estrellas y gas interestelar era la guía que, en las noches, seguían los peregrinos del camino de Santiago. Sin embargo, resulta harto improbable dado que la Vía Láctea no solo cambia de posición en las distintas épocas del año sino que también lo hace a lo largo de una sola noche. Ahora mismo, cuando ya falta poco para que deje de observarse, hasta la próxima primavera, el brazo de la galaxia se levanta del horizonte hasta quedar perpendicular a él al suroeste ya a primeras horas de la noche. Y hay una razón para que sea conocida como camí de Sant Jaume y se encuentra en el Códice Calixtino, donde se cuenta que el apóstol Santiago (sant Jaume en catalán) se apareció a Carlomagno durante tres noches seguidas y le dijo que siguiera aquel camino de estrellas para encontrar su tumba y liberar su tierra de infieles. 

EL JURAMENTO DE LA CRUZ

La constelación del Cisne (Cygnus), que incluye una de las estrellas más luminosas de la Vía Láctea y es uno de las más visibles en un cielo de verano, protagoniza una interesante costumbre ibicenca. La forma de esta agrupacion de estrellas es también la de una cruz cristiana, por lo que es conocida como sa Creu o sa Creu del Cel, lo cual no resulta muy original porque en muchos lugares recibe el nombre de la Cruz del Norte. Sin embargo, los pitiusos completaban sus referencias a esta constelación con la creencia popular de que quien vea centellear sus estrellas es por que está en gracia de Dios. Y a mediados del siglo XX aún era costumbre usar un juramento a sa Creu del Cel como garantía de veracidad. ‘Ho jur per sa Creu del Cel’ era una fórmula de compromiso habitual y, aunque originalmente era pronunciada mirando al cielo, con el tiempo se adaptó y se simbolizaba cruzando los dedos índice y pulgar. Y en la famosa constelación de Orión, las tres brillantes estrellas centrales, el cinturón de Orión, han recibido nombres como es Bordons i es Deiols, nombres que incluso se conservan en algunas glosas. Más poéticamente, también fue conocido este asterismo como els Ulls de Nostro Senyor, los ojos de Dios que observa la Tierra desde el firmamento.  

saturn fotografiado desde el observatorio de Puig des Molins

Saturno fotografiado desde el observatorio de Puig des Molins

Todos los planetas visibles, es decir, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno también debían tener una denominación popular, incluso antes de tener un nombre oficial. Venus, el planeta infernal, donde la atmósfera es de dióxido de carbono, la temperatura alcanza más de 400 grados y las lluvias son de ácido sulfúrico, recibe a menudo y en diversas culturas multitud de nombres en función del momento en el que es visible. Igual sucede en Eivissa, donde pueden escucharse estel de s’alba, estel de sa matinada, des dia o des matí y estel del solpost o des vespre como sinónimos de Venus. Sin embargo, el segundo planeta de nuestro sistema solar cuenta además en las islas con tres curiosas denominaciones, s’estel des pastors, s’estel de ses fadrines y en Gruasopes. Los dos primeros pueden proceder del hecho de que Venus se hace visible a la hora en la que se recoge el ganado y las jóvenes tienen que retirarse a su casa. El tercero es más interesante y es también uno de los pocos nombres astronómicos que no solo han pervivido a lo largo de la historia sino que aún son usados y conocidos en la sociedad ibicenca. Cuando los payeses preparaban la sopa para cenar, el planeta Venus estaba ‘gruant’ en el cielo, y ‘gruar’ es una palabra ibicenca que significa merodear o rondar. Esta, al menos, es una explicación posible. Júpiter, el más grande del sistema Solar, es conocido como Gandul, es decir, haragán, y Mercurio, el más pequeño, es Semolera, la que fa semola. Sin embargo, desconocemos los nombres que antiguamente podían tener Saturno o Marte (que este verano ha estado más cerca de la Tierra de lo que lo había estado en quince años) y que con toda seguridad debían tener. Las denominaciones tradicionales de los cuerpos celestes son un patrimonio cultural en proceso de desaparición, que se pierde en el agujero negro del olvido, y que la Agrupació Astronòmica d’Eivissa intenta recuperar a contrarreloj. En el libro ‘Estels d’Eivissa’ pudo recogerse un pequeño porcentaje de estos nombres, canciones, historias y leyendas que nos cuentan cómo nuestros antepasados interpretaban lo que veían en un cielo nocturno que era mucho más exuberante de lo que es en la actualidad porque no había contaminacion lumínica que compitiera con las estrellas para apagarlas. Sin embargo, aún es posible que haya información que pueda rescatarse, por lo que la AAE pide a los ciudadanos que dispongan de algún dato que pueda resultar interesante, que lo comuniquen a través de cualquiera de los medios que pueden encontrar visitando la página http://www.aaeivissa.com. 

De cometas y estrellas fugaces, finalmente, se sabe que eran denominados con un simpe estels amb coa. Y existe un poema, muy conocido aún, que vendría a ser una canción astronómica, que glosa la gran alarma que, en el año 1910, provocó el paso del cometa Halley por Eivissa. “Sa gent fuig per dins ses coves/alttres s’en van a pregar/sa por cobreix tota s’illa/no es sent ucar ni cantar

DSC_1516_luna llena.CAT

La Luna llena desde Eivissa, fotografiada con una cámara réflex.CAT

ESA LUNA ENDIABLADA

Los contrastes de mares y altiplanos, en épocas en las que había que interpretar la geografía lunar a simple vista, dieron lugar a diversas leyendas y canciones que han podido recuperarse gracias, fundamentalmente, a la información que años atrás uno de los miembros de es Xacoters de Balàfia, Vicent Tur ‘Fornàs’, transmitió al presidente de la AAE, José Luis Bofill. Y entre las historias en las que la Luna es protagonista, destaca la del ladrón maldito que acabó castigado en el satélite y que explicaría la figura humana que antaño muchos pretendían ver en la superficie lunar. La historia, de la que se han podido recuperar incluso dos canciones populares, cuenta que un hombre fue pillado in fraganti robando sarmientos para encender una hoguera y, al verse sorprendido, negó la evidencia con el juramento ‘que em vegi calcat a la Lluna’. Y la maldición se cumplió y eso explicaría la silueta cargada de ramas que muchos intuían al observar nuestro satélite. Otra versión, aún conocida en la actualidad, apunta a que el ladrón juró con un ‘que em vegi penjat a la Lluna’, así que la figura que se adivina es la de un ahorcado. 

En muchas ocasiones, la tradición ibicenca ha relacionado la Luna con el mal y con el demonio. La Luna, según una de las leyendas recuperadas, fue creada por el diablo intentando imitar a Dios cuando este creó la Tierra. En otras ocasiones, el Sol está enamorado de la Luna pero ella se esconde de él. Existen además numerosos dichos y también refranes relativos al satélite de la Tierra y su influencia sobre ella o su capacidad para predecir fenómenos meteorológicos. Entre ellos, por citar dos, pueden destacarse ’s’ha begut sa Lluna’ (dicho de alguien que se cree el amo del mundo) y ‘Lluna rogent, aigua i vent’ (una luna rojiza augura lluvias y viento). Finalmente, a la Luna nueva se la conocía como Lluna perduda y en fase decreciente era una Lluna vella. Y en noches de Lluna vella había que protegerse de sus rayos de luz, a riesgo de que su poder maléfico produjera daños conocidos como quedar enllunat, que incluso podía implicar que se te fundiera el cerebro, si la luz te daba en la cabeza, o que perdieras el equilibrio mental si dormías bajo la Luna. De ahí vienen los lunáticos. La tradición habla también de un libro mágico, el llunari, en el que se podía leer el futuro y que, si eras capaz de leer al revés, se te aparecía el demonio y podías pedirle un follet (una especie de espíritu). 

Publicado en el dominical de Diario de Ibiza

Publicado en leyendas, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Las geografías de s’Espartar

_DSC3752Sa Somera grossa fotografiada desde el norte.CAT

sa Somera Grossa fotografiada desde el norte.CAT

@territoriocat

Es el islote de los más de 70 nombres. La isla que al sur sale del mar en una suave pendiente de campos de esparto y cebollas marinas y que, al norte, cae en una acantilado, que alcanza una cota de 67 metros de altura y donde casi cada gran roca caída al mar, desprendida de la pared, ha recibido, asombrosamente, un nombre propio. Resulta notable que un islote deshabitado, a una milla de la costa y que no llega a las 19 hectáreas (187.500 metros cuadrados según datos del Instituto Geográfico Nacional) disponga de tantos topónimos, algunos curiosos y casi inexplicables como es Coió des Boc (el cojón del Chivo; en la pared noroeste) y otros tan prosaicos como sa Punta des Mestral (situada en el escull de s’Espartar, el más grande y el que queda más cercano a la costa). Entre estos emplazamientos, rocas, escollos, puntas o entrantes de mar, se encuentran ses Someres, dos escollos situados en la punta noreste de s’Espartar y frente a una elevada formación, como una torre, conocida como es Picatxo des Cap des Migdia. Ses Someres significa Las Burras, y si bien no es un topónimo muy usual en las costas pitiusas sí lo es el nombre del macho de tal animal, y así encontramos es pas de s’Ase, es salt de s’Ase, es racó de s’Ase o es caló de s’Ase, que separa los dos arenals de Portinatx. Ses Someres de s’Espartar están formadas por sa Somera petita (a veces también llamada s’Ase), que apenas destaca bajo la esquina noreste del acantilado, y la más espectacular Somera grossa, una elevada roca muy erosionada que desciende al mar formando varios picos de piedra erosionada y que, se mire como se mire, parece cualquier cosa menos una burra. Difícilmente puede verse en este escollo a un animal, sea cual sea. Lo cierto es que, si de lejos tiene cierta forma triangular, al acercarse, su aspecto de conglomerado de rocas recuerda al personaje de La Cosa, ese mutante de la Marvel formado de piezas, piedras, como ladrillos. Al menos debe recordarlo a los aficionados al género.

La ubicación y la elevación de sa Somera, entre s’Espartar y s’escull de s’Espartar, la convierten en un lugar a menudo escogido por las aves marinas como puesto de observación, y es frecuente ver en su cúspide gaviotas o cormoranes marinos que se detienen allí a secar sus alas al sol. De hecho, en lo alto de la roca, se observa incluso la erosión en la piedra que, a lo largo de los años, han provocado los excrementos de los animales. Este conglomerado de piedras se hunde en el agua hasta unos fondos de arena donde comienza la pradera de posidonia, a unos 20 metros de profundidad, de es Racó de sa Grava, la zona elíptica que se extiende entre el islote y su escollo principal. En este rincón, en la bahía que se forma entre sa Somera y sa Punta de sa Graveta, se encuentra el embarcardero usado por pescadores y recolectores de esparto, que conocen a este amarradero como es Portitxol. En el lado sur existen otros dos escollos importantes, ses Fragates, con interesantes formaciones submarinas; una cueva a 22 metros de profundidad y agujero triangular en el extremo más meridional. Y se suceden los nombres curiosos, sa cova des pujol des Trébol, es Norai, es mac des Suro, sa sanadura des Verro o sa pesquera des Corb Marí, combinados con los más prácticos que hacen referencia a la posición de cabos, canales o rocas, como es codolar de Llebeig, sa punta de Xaloc o es cap de Migdia. Y en medio del islote, su punto más alto, se eleva es pujol des Ullastres, que según puede leerse en la Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera se eleva a 69 metros de altura, aunque los datos del Instituto Geográfico Nacional indican que la cota máxima de s’Espartar es de 67, y que comparte nombre con la zona más elevada del islote de sa Conillera.

_DSC3654

La pared norte del islote.CAT

LA CLAVE. DE LA GEOGRAFÍA A LA GEOLOGÍA

Geológicamente hablando, la cara más agreste de s’Espartar, el acantilado norte, muestra, como el tronco cortado de un árbol, las capas del islote. Según explica el geólogo Luis Alberto Tostón, la isla “está hecha de calizas y dolomias del Cretácico inferior, que forman la llamada serie urgoniana, y que tienen unos 125 millones de años”. La zona, añade, “es muy fosilífera” y predominan unos bivalvos “que hacian arrecifes y que se conocen como rudistas” (los rudistas eran un orden de moluscos que se extinguieron en la extinción masiva de especies de hace 65 millones de años, cuando lo hicieron la mayoría de los dinosaurios). “Esta serie es la que forma mayoritariamente la unidad de Aubarca, que de las tres que forman ibiza es la inferior.Y estas rocas por tanto también están en los demás islotes cercanos, incluida sa Conillera”. 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

 

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Expertos en reconstrucción

IMG_5127holoturia en s'Espartar

holoturia en los fondos de la pared norte de s’Espartar.CAT

Cristina Amanda Tur (CAT)

Mientras imaginamos mil formas de vida sorprendente y extravagante en el espacio exterior y un lago de agua bajo el hielo en Marte excita nuestra imaginación ansiosa de extraterrestres, los seres más increíbles pueblan los mares. Y no hace falta bajar hasta la fosa de las Marianas para conocerlos. Muy cerca, tanto que es difícil haber frecuentado las playas y no haberlo visto, hay un animal que es capaz de deshacerse de sus propias vísceras para entretener a un depredador y que luego puede regenerarlas por completo en menos de dos semanas y seguir su vida como si nada hubiera pasado. El animal en cuestión es un equinodermo, un filo de invertebrados marinos caracterizados por  su piel armada de espinas y su simetría y que saben mucho de regeneraciones casi sobrenaturales, porque a él pertenecen las estrellas de mar y las ofiuras, que pueden volver a formar cualquier extremidad perdida e incluso regenerarse por completo a partir de un solo brazo. El animal es una holoturia, aunque los individuos de las diversas especies que conforman el grupo son más conocidos como pepinos de mar o cohombros, y en las islas como botifarres y espardenyes de mar. 

IMG_7656holoturia en es Grum de sal. Sa Conillera

Holoturia en es Grum de Sal.Sa Conillera.CAT

En las Pitiüses pueden verse diversas especies de pepinos de mar, al menos seis, y algunas de ellas son difíciles de diferenciar Probablemente, la más fácil de identificar, por su coloración y sus anillos o lunares de color blanco, sea Holothuria sanctori, y, la más frecuente, H. tubulosa, de color marrón o negro y con las espinas muy visibles, abundante en fondos de arena y que también recibe el nombre popular de morena mansa en algunas zonas de habla catalana. En blancos de arena entre praderas de posidonia, a veinte o treinta metros de profundidad en es Racó de ses Fragates (s’Espartar) o es Grum de Sal (sa Conillera), por ejemplo, pueden verse decenas y centenares de ejemplares de esta especie, diseminados, nunca en grupo. Más oscura, de un negro más intenso, suele ser la especie H. forskali (morena bamba), aunque los ejemplares que se encuentran a mayor profundidad son de un tono más claro y es fácil confundir las dos últimas especies. Estas tres son frecuentes en las islas, donde también se han citado H. polii, similar a las negras ya citadas pero que, curiosamente, suele verse recubierta de arena, y H. impatiens. Y a ellas hay que sumar Parastichopus regalis, la que realmente recibe el nombre de espardenya de mar o espardeña y que se caracteriza por tener un cuerpo algo más aplanado que la anteriores. Las similitudes son tantas que a nivel popular todos estos equinodermos vermiformes son denominados indistintamente pepinos, cohombros, botifarres o espardenyes. 

En las islas, las espardenyes han sido tradicionalmente consumidas en los arroces marineros, consumidas y apreciadas por la gente del mar, pero hoy muchos restaurantes pitiusos han recuperado tal costumbre y preparan sus paellas con la musculatura y las gónadas de este animal, que se pesca con redes de arrastre. En otros lugares de España, como en Cádiz, las holoturias se han usado casi exclusivamente como cebo para pesca. Y, sin embargo, es precisamente en esas costas donde la pesca ilegal está esquilmando las especies. El motivo es que estos pepinos de mar también tienen un interés gastronómico creciente en diversos países asiáticos, donde además creen que tiene propiedades afrodiasíacas, por lo que, desde hace unos años y según crece la demanda, intermediarios de ese país pagan a mariscadores ilegales que recogen las variedades de pepino que pueden encontrarse en las playas, a poca profundidad. Las holoturias, ya cortadas y preparadas, se trasladan furtivamente a China como si se tratara de alijos de cocaína. En Balears, la captura de estas especies, igual que la del resto de equinodermos, está restringida por la normativa sobre el marisqueo. 

IMG_8462detalle de una holoturia e s'Espartar

detalle de una holoturia fotografiada en es Racó de sa Grava (s’Espartar).CAT

Las holoturias son abundantes en la costa y muchas especies se encuentran asimismo a profundidades de más de cien metros. Y existen desde hace 500 millones de años. Desde hace una década, científicos trasplantan cromosomas de pepinos de mar a mosquitos y otros vectores de enfermedades para intentar desarrollar en ellos una proteína que las holoturias sintetizan (una lectina) para evitar parásitos. Más allá de estos experimentos, las holoturias cumplen una importante función en los fondos marinos, ya que contribuyen a su oxigenación y reciclan nutrientes, pero su extraño y poco espectacular aspecto no las hace muy populares entre buceadores y bañistas, que no suelen prestarles atención. Además, no tienen una cabeza visible por lo que, cuando intentas fotografiarlas, no sabes muy bien cómo hacerlo.

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

La invasión de las cebollas

_S9A5110-2Cristina Amanda Tur /Fotos: Marco Antonio Yuste

Este año, el otoño ha llegado con una explosión de cebollas salvajes en los campos pitiusos. Son cebollas albarranas (Drimia maritima), una especie que en las islas se conoce como ceba marina y que, aunque florece ya en pleno mes de agosto, la espectacularidad de su floración se ha producido entrado el mes de septiembre y lo ha hecho, además, en una proporción inusitada, favorecida por las lluvias de principios de mes. 

Los grandes y alargados racimos de más de 40 flores blancas de estas cebollas de mar son inconfundibles y sus pequeños capullos se van abriendo secuencialmente, en cadena, siempre de abajo a arriba, sobre plantas que pueden medir más de un metro de altura, lo que aún las hace más vistosas en los campos en los que florece, después de pasar inadvertidas durante todo el año y parecer inexistentes cuando las hojas se secan durante el verano y queda su bulbo, enterrado. A pesar de su nombre relacionado con el mar y la costa, puede alcanzar zonas algo más interiores de las islas como el área de la finca de ses Païsses de Cala d’Hort, donde esta especie es abundante. En la Península, puede encontrarse incluso en Sierra Morena. 

Lo más importante que hay que saber de esta especie es que es muy venenosa. También tiene propiedades diuréticas y cardiotónicas (parecidas a la digitalina de la planta conocida como dedalera), pero el margen de seguridad entre la dosis efectiva (terapéutica) y la dosis tóxica es tan pequeño que su uso para una medicina tradicional y casera resulta muy peligroso. “En medicina familiar, lo mejor es abstenerse de emplearla a causa de su toxicidad”, según se señala en el libro ‘Plantas medicionales. El Dioscórides renovado’ de Pío Font Quer, que además añade que “comparada con la digital, su poder cardiotónico se considerra menor”. Los egipcios sí la usaban y los griegos creían que curaba la locura, pero también más de un marinero griego murió al consumirla, llevado por el hambre, al llegar a alguna tierra para él desconocida de orillas del Mediterráneo. Y vista su alta toxicidad, para lo que sí se ha empleado con eficacia esta planta es como matarratas. Miguel Vericad, técnico del centro de interpretación de Can Marroig (en Formentera, destinado a dar a conocer los valores de ses Salines), que también ha detectado que este año hay una espectacular cantidad de campos de cebollas marinas, explica que está documentado que en zonas como en el Norte de África esta planta se usaba como raticida. En referencia a ello, en el libro ‘Plantas medicionales’ puede leerse que en lengua romance “se le dio el nombre de chobolla de porco o de ratón porque mata al ratón si la come”. 

Menos arriesgado parece su uso mágico, sin consumirla, porque parece ser que se usó como purificadora en rituales antiguos, colocándola en tumbas, por ejemplo, y en ‘El Dioscórides renovado’ también puede leerse que “colgada la cebolla albarrana sobre el umbral de la puerta, preserva de hechicería la casa”. 

_S9A5063-2Otra cuestión interesante de esta planta, originaria del Mediterráneo aunque pueda encontrarse en otros lugares del planeta, es su múltiple nomenclatura. En sus nombres comunes, además de cebolla albarrana, es conocida también como escila (igual que el monstruo de ‘La Odisea’) o esquila, mientras que su nombre científico proviene del griego drimys (picante o agrio). Sin embargo, hay que señalar que en muchos textos puede encontrarse esta especie citada como Urginea, Scilla o Charybdis maritima, los dos últimos en desuso por haberse reclasificado la especie. Y, curiosamente, el último nombre es el del segundo monstruo marino de la mitología griega que aparece en ‘La Odisea’, por lo que es de suponer que la denominación de la planta no es casual. Escila y Caribdis son dos monstruos que se encuentran en dos orillas opuestas de un canal, quizás el Estrecho de Mesina, y los marineros que por él pasan deben elegir si enfrentarse a uno u a otro. Por ello, la expresión estar ‘entre Escila y Caribdis’ ha pasado a significar hallarse sin muchas opciones entre dos peligros distintos. Y algunos historiadores consideran que es el origen de estar ‘entre la espada y la pared’. 

LA CLAVE

UNA PLANTA MUY VENENOSA

Tiene propiedades diuréticas y cardiotónicas (parecidas a la digitalina de la planta conocida como dedalera),  cierto, pero el margen de seguridad entre la dosis efectiva (terapéutica) y la dosis tóxica es tan pequeño por lo que su uso para una medicina tradicional y casera resulta muy peligroso. “En medicina familiar, lo mejor es abstenerse de emplearla a causa de su toxicidad”, según se señala en el libro ‘Plantas medicionales. El Dioscórides renovado’ de Pío Font Quer.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Publicado en Flora de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

Nacras resistentes

nacra fotografiada cuando aún viva en ses Bledes

esta nacra era un ejemplar emblemático que había en un ‘balcón’, en ses Bledes. CAT

Texto y fotos: Cristina Amanda Tur 

Finalizaba el verano del año 2016. Era el mes de septiembre y buceadores y centros de buceo de la isla empezaban a extrañarse por la elevada cantidad de nacras muertas que encontraban en sus inmersiones. De norte a sur, las poblaciones de este impresionante bivalvo, especie frecuente en las inmersiones, estaban desapareciendo con rapidez. Los ejemplares más emblemáticos y conocidos que se veían, por ejemplo, en los fondos de los islotes de las reservas naturales de es Vedrà, es Vedranell y els illots de Ponent iban muriendo, quedando sus concha vacías, muchas hoy todavía en pie como lápidas. El día 29 se informaba desde Eivissa al Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO), prácticamente al mismo tiempo que lo hacían desde Formentera. Un año después, la mortalidad en las Pitiüses era total, lo que significaba que no se había encontrado ningún ejemplar vivo, aunque aún se tenía confianza en la posibilidad de hallar esos individuos que se conocen como resistentes y que son la mayor esperanza de la supervivencia de la especie.

Dos años después, cuando las pocas supervivientes de Balears se han reubicado en el Parque Nacional de Cabrera para reducir sus amenazas, se han observado ejemplares de nacra vivos en el islote de s’Espartar y en s’illa Grossa. A la espera de que se confirme el estado y la identificación de una primera nacra fotografiada el día 13 de septiembre, a 24 metros de profundidad en es Frare (la gran roca al suroeste de s’Espartar), las investigadoras que coordinan el Proyecto Nacra ya han confirmado, mediante una foto y un vídeo, la supervivencia de una segunda, observada en s’illa Grossa un día después, a tan solo cuatro metros de profundidad y en una pradera de posidonia. Este ejemplar resistente, sin embargo, parece cerrarse lentamente, por lo que las investigadoras señalan que “habría que vigilar su estado después del otoño, que es un período crítico para las nacras”. 

CONFUSIÓN DE ESPECIES

juvenil de nacra de roca en la pared norte de s'Espartar

juvenil de nacra de la especie P.rudis en s’Espartar.CAT

Además, existe la posibilidad de que en los fondos del islote de s’Espartar sobrevivan más ejemplares, ya que se suceden las informaciones de buceadores asiduos de la zona que así lo apuntan. Sin embargo, también hay que tener en cuenta que en las islas puede encontrarse una segunda especie de nacra, la nacra de roca (Pinna rudis), que resulta fácil confundir con Pinna nobilis, principalmente si se trata de ejemplares jóvenes, y que no parece afectada por la mortalidad masiva. Y s’Espartar es un lugar donde las nacras de roca o rugosas son relativamente abundantes; en estos momentos puede contarse hasta una decena de juveniles, la mayoría de menos de diez centímetros, en cualquier inmersión. La superficie de la concha de la especie Pinna rudis tiene unas costillas radiales más marcadas que en la especie afectada por la mortalidad masiva, la concha es más rugosa y al crecer conserva las grandes escamas que en los individuos más jóvenes destacan en las dos especies. la nacra de roca tiene espinas más separadas y en menor cantidad. Y tiene una forma más acusada de abanico triangular (de hecho, en algunos lugares es conocida por este nombre), color rojizo y menor tamaño. Sin embargo, hay una dificultad añadida para la diferenciación de especies y es que las conchas de estos bivalvos, ambos de la misma familia Pinnidae, a menudo están cubiertas de diversas algas y otros organismos, por lo que es prácticamente imposible observar si el ejemplar tiene costillas. De hecho, esta circunstancia dificulta la identificación del individuo hallado en es Frare y ha sido también motivo de dudas con otro ejemplar, más grande de lo que suele ser una nacra rugosa, observada en el mismo islote de s’Espartar por el biólogo Xavier Mas a 40 metros de profundidad y que, finalmente, parece tratarse de Pinna rudis, a pesar de su tamaño. 

nacra de roca en sa conillera

nacra de roca en sa Conillera

Otra diferencia es que la nacra suele habitar praderas de posidonia (es, por su tamaño y longevidad, una de sus especies emblemáticas) mientras que la nacra rugosa es más frecuente en fondos de roca. Pero la diferencia que se ha convertido en la más destacable desde que el parásito del género Haplosporidium se extendió afectando al sistema digestivo de las nacras, es que la única especie afectada es P. nobilis. Es una de las incógnitas del caso. Poco información se dispone de P. rudis, pero esta especie de pínnido también habita en el Atlántico, por lo que al inicio del desastre se planteó la posibilidad de que estuviera inmunizada ante un parásito que ya existiera en aguas atlánticas. El protozoo, sin embargo, se ha identificado finalmente como una especie nueva, al menos desconocida hasta el momento, Haplosporidium pinnae, y se desconoce si ha podido tener algún contacto anterior con nacras atlánticas. 

En realidad, y para ser más precisos, en aguas del Mediterráneo está citada una tercera especie de nacra, Atrina pectinata, que habita a mayores profundidades, más allá de los 40 metros, en fondos fangosos de la plataforma continental, y de la que se tiene constancia por su recogida por barcos de arrastre. 

La nacra del Mediterráneo ha pasado de ser catalogada como ‘vulnerable ‘ a especie ‘en situación crítica’, la categoría máxima de amenaza en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Su recolección, tanto de ejemplares vivos como muertos, está prohibida y puede comportar penas de cárcel, ya que se trata de un delito contra la flora y la fauna. Y el seguimiento de sus poblaciones es una prioridad para la conselleria balear de Medio Ambiente, el Centro Oceanográfico de Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el Imedea UIB-CSIC (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados), desde donde, repetidamente, se solicita la colaboración de los ciudadanos, bañistas o buceadores, para localizar individuos vivos o enfermos y conocer el estado de su hábitat. En la plataforma de ciencia ciudadana de Observadores del Mar (observadoresdelmar.es), el equipo de Proyecto Nacra recoge y analiza todas las observaciones que los colaboradores realizan, tanto de la nacra como de la nacra de roca, para poder conocer mejor la distribución de sus poblaciones y, con suerte, descubrir alguna nueva nacra resistente, como la ya identificada en s’Illa Grossa. 

A pesar de que el principal culpable de la situación de riesgo de la nacra es un protozoo parásito al que se ha dado el nombre de su víctima algunos expertos profundizan más en el análisis de la situación y ven esta mortalidad masiva como un síntoma del mal estado del Mediterráneo, de las debilidades que las constantes presiones –plásticos, cambio climático, presión costera o sobreexplotación pesquera– han provocado en él. Porque los sistemas sanos saben defenderse de las agresiones y la mejor manera de proteger una especie es proteger su hábitat. Es decir, podemos preguntarnos si unas nacras sanas en un Mediterráneo saludable hubieran sido capaces de mostrar mayor resistencia ante la epidemia.

MORENAS TAMBIÉN EN PELIGRO

morena fotografiada en sa conillera

morena fotografiada en sa Conillera

Cuando el Mediterráneo aún vive una situación de crisis por la mortalidad de las nacras y las agresiones a las amenazadas praderas de posidonia siguen produciéndose sin que se ponga freno a la masificación que, en buena medida, las provoca, este verano una nueva e inusitada cantidad de animales muertos ha provocado una nueva alarma. En esta ocasión, la especie afectada es la morena mediterránea (Muraena helena). A principios de agosto, aparecieron, en la playa de Talamanca, los primeros ejemplares muertos, lo que hizo sospechar de la posibilidad de que el culpable fuera un vertido contaminante. Esta hipótesis quedó practicamente descartada cuando empezaron a hallarse cadáveres en otros puntos de la costa, en el Norte, en Formentera y, finalmente, también en Mallorca, y varios buceadores observaron en sus inmersiones individuos que estaban quedándose ciegos. Aunque la mortandad parece haberse detenido, o al menos frenado, porque los ejemplares que llegan muertos a la orilla lo hacen de forma más esporádica, los investigadores de este nuevo episodio de mortalidad de fauna marina aún siguen investigando las causas y trabajan descartando posibles virus. El técnico de pesca del Consell d’Eivissa Toni Box solicita a todas las personas que encuentren alguno de estos animales muertos, que lo comuniquen al 112. 

Publicado en el dominical de Diario de Ibiza

https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2018/10/14/encuentran-nacras-vivas-ibiza/1020951.html

Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , | Deja un comentario