La langosta de los grandes ojos a rayas

DSC_B0349_00001b

langosta zampándose una menta.CAT

“Y al llegar la mañana, el viento de Oriente trajo las langostas. Y subieron sobre toda la tierra de Egipto y se asentaron en todo el territorio de Egipto, y eran muy numerosas. Nunca había habido tantas langostas como entonces ni las habría después, porque cubrieron la faz de toda la tierra y la tierra se oscureció”. Es un pasaje del Éxodo, el segundo libro de la Biblia, que incluye el relato de las diez plagas de Egipto. En concreto, son frases sobre la octava plaga, protagonizada por un ortóptero acrídido, una familia cuyos integrantes son conocidos popularmente como langostas o saltamontes. Y en las islas se reproduce el más grande que puede encontrarse en Europa, que en el nombre de la especie hace referencia a Egipto y recuerda con ello a su octava plaga pero que, en realidad, a pesar de lo que parece anunciar su nombre, es un animal normalmente solitario, inofensivo para los cultivos y que no forma plagas, por lo que es improbable que protagonizara el desastre por el que tiene fama. De hecho, hay otras especies similares que es mucho más habitual que, en determinadas condiciones ambientales, y ante una explosión demográfica, adopten hábitos gregarios y se conviertan en plaga. Eso sí, esta langosta en particular es un insecto voraz y uno solo de sus juveniles puede dejar sin hojas una planta de menta en menos de una semana. Se trata de la especie Anacridium aegyptium, la langosta egipcia, que durante los meses de verano es fácil encontrar en su fase de ninfa (juvenil), de un verde claro e intenso.  

No existen datos concretos que confirmen el descenso de poblaciones en las islas, pero un informe de la Comisión Europea asegura que la evolución de las poblaciones de ortópteros (saltamontes y grillos), conocidos en las islas como cavallets, es tan negativa que puede considerarse que una cuarta parte de las especies están amenazadas. Y estos insectos son parte importante de la cadena trófica, de forma que, en Balears, son depredados por aves como cernícalos (xoriguers), autillos, lechuzas e incluso son depredados por el halcón de Eleonora, según detalla el naturalista mallorquín Xavier Canyelles. “Por eso se quedan muy quietos y miméticos”, añade. Musarañas y erizos también se alimentan de saltamontes. 

Anacridium aegyptium, conocido también como langosta mediterránea, es el saltamontes de mayor tamaño de las islas; la hembra s más grande que el macho, pero el macho tiene las antenas más largas. Y similar a esta especie podemos encontrar en Balears ejemplares de Locusta migratoria, que Canyelles especifica que es ligeramente más pequeña y que en las islas sí puede hallarse en fase gregaria (esta especie también puede pasar de una fase solitaria a una gregaria al aumentar la población). Locusta migratoria es una de las especies que han provocado graves periodos de hambruna en África al arrasar amplias áreas de cultivo. Y es posible que fuera la causante de una plaga que asoló Sant Antoni en el año 1688 (tal suceso se incluye en el libro de la Cofradía de Santa Agnès que se conserva en el archivo de la iglesia), aunque se desconoce si la plaga era de cualquier de las dos especies citadas o de alguna otra de las especies similares que han sido citadas en la isla, como Euchorthippus angulustus (endemismo de Mallorca, Eivissa y Formentera) o Tettigonia viridissima (langosta verde). 

La ortopterofauna balear es, al igual que todo el conjunto de los invertebrados, una rama en la que aún están pendientes muchas investigaciones, sobre todo en las Pitiüses y a pesar de los estudios que diversos autores han realizado desde finales del siglo XIX. En Mallorca y Menorca se han citado algunas subespecies y en Eivissa se descubrió en 2014 una subespecie de grillo del género Pterolepis (P. pityusensis) que cayó casualmente, en 2010, en una trampa de seguimiento de plagas forestales y que, hasta entonces, nunca había sido citada en Balears. 

Durante los meses de verano, en Eivissa y Formentera pueden verse las diferentes fases de ninfa de la langosta mediterránea, que mantiene un vivo color verde que se oscurecerá hasta transformarse en marrón en sus sucesivas siete mudas. En este proceso, al animal le crecerán las alas y cambiará de aspecto, pero mantendrá sus característicos ojos a rayas verticales, uno de los rasgos usados para identificar la especie y que lo dotan de un extraño aspecto de dibujo ideado por algún ilustrador del estilo de Tim Burton. Además, se distingue también por una cresta longitudinal y rojiza que tiene sobre el tórax. A llegar el otoño, las ninfas realizan la última muda y entonces ya empiezan a verse los grandes ejemplares marrones, de unos siete centímetros y con las alas grandes y completas que, sin embargo, le sirven para lo que Canyelles describe como “torpes planeos”. En sus cortos vuelos, emite un sonido muy característico, un zumbido agudo, estridente. Por el contrario, estos invertebrados son buenos saltadores, lo que ya indica la estructura de sus patas posteriores. “También las usa como defensa y, en situaciones de estrés, puede liberarse de esas patas traseras”, señala Xavier Canyelles. 

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Anuncios
Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , | Deja un comentario

Mensajes de socorro en gelatina

IMG_3149

Pelagia noctiluca fotografiada cerca de sa Pedrera de Cala d’Hort.CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

Ni tiburones ni carabelas portuguesas. El animal más peligroso de las costas de Balears es el pequeño, frágil y rosado acalefo luminiscente (Pelagia noctiluca), lo que popularmente se conoce como clavel y la medusa más común y conocida del Mediterráneo. Su picadura raramente resulta mortal, pero la especie es tan abundante, prácticamente omnipresente, que las posibilidades de conocer el latigazo de su picadura y el poder de sus células urticantes son infinitas si frecuentas el mar. 

Y no solo asistimos a un verano en el que la llegada de medusas a las playas es continua sino que la tendencia, además, es que la población de acalefos aumente mientras se incrementan los nutrientes generados en la costa por los incesantes vertidos y disminuyen los depredadores. El biólogo Josep-Maria Gili, investigador del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), y actual responsable del proyecto Alerta Medusas en la plataforma Observadores del Mar, ve las medusas como esas botellas lanzadas al mar con un mensaje en su interior. En este caso, el mensaje es de auxilio. “Lo lees y es el mar que está pidiendo socorro porque lo están maltratando; si las medusas han proliferado tanto es porque sus depredadores han disminuido considerablemente”, explica Gili, uno de los expertos de referencia de España en estos cnidarios, que especifica que las plagas son “señal de la sobrexplotación del Mediterráneo. Pensad que todos los peces comen medusas y que es un elemento muy importante en su dieta (las medusas son ricas en colágeno)”. Se han reducido de forma alarmante poblaciones de grandes depredadores de zooplancton gelatinoso, como tortugas, atunes y peces luna.  

DSC_0028plaga de medusas en cala bassa

plaga de medusas en la playa de Cala Bassa en el mes de diciembre.CAT

Esta medusa, un escifozoo de unos diez centímetros, es la que causa más del 90 por ciento de las picaduras. Es una especie de aguas profundas y pelágica que llega a las costas arrastrada por las corrientes, un fenómeno que se ve favorecido cuando el agua del litoral está más caliente, cuando las aguas oceánicas y las costeras tienen una temperatura similar. Respecto a su llegada masiva, la tendencia es que las plagas sean cada vez mayores y más frecuentes. “Si recogemos los datos de los que disponemos de los últimos 25 años de la costa catalana, y ello es extrapolable sobre todo a Balears pero también al resto de la costa mediterránea española, normalmente cada cinco o seis años se registra una temporada en la que hay muchas más medusas”, explica el biólogo. Y este es el año que toca. Por si fuera poco, “el problema es que hace un par de décadas, estos episodios se producían cada diez u once años y ahora se han reducido de cinco a seis”. 

Pelagia noctiluca es una especie que debe su nombre a su carácter pelágico y al hecho de que brilla en la oscuridad con una breve luminiscencia que tal vez tiene como función atraer algunas presas o que quizás sea una simple reacción al ser irritada. Tiene dos tipos de tentáculos: los cuatro gruesos, más cortos, como puntillas de una falda, conducen a las presas a la boca del animal y los ocho más peligrosos, los tentáculos marginales, muy finos, que pueden medir más de un metro, son los que acumulan una mayor concentración de cnidocitos (células urticantes). 

Los acalefos suben a la superficie sobre todo al atardecer, convirtiéndose en enjambres que pueden prolongarse durante kilómetros. Los buceadores suelen conocer bien que si se sumergen poco antes de caer el sol, es posible que, al regresar a la superficie, una cortina de claveles purpúreos complique la parada de seguridad. Por ello, Josep-Maria Gili aconsejó en una ocasión a la nadadora menorquina Tita Llorens, que recientemente ha cruzado a nado el trayecto entre Xàbia y Eivissa, que eligiera la noche más corta del año para afrontar uno de sus retos. Y, sobre todo, que, al ponerse el sol, procurara iluminar con focos la superficie del mar para engañar a las medusas y que regresaran al fondo. Aparte de estos consejos, Gili asegura que usar protector solar protege también de picaduras. Pero una vez que ya han picado, lo mejor que puede hacerse es lavar la zona con agua salada y usar una disolución saturada de bicarbonato. Aplicar frío también es aconsejable en la mayoría de las picaduras de medusas y otros organismos gelatinosos (excepto en el caso de la carabela portuguesa, Physalia physalis, donde lo aconsejable es usar calor). Eso sí, el hielo no puede aplicarse directamente porque es agua dulce. 

DSC00794medusa

Pelagia noctiluca en s’Espartar.CAT

Por lo que respecta al proyecto Alerta Medusas de la plataforma  observadoresdelmar.com, el biólogo señala que todas las observaciones son útiles para conocer la extensión, el carácter de las plagas y las diferentes medusas (borns para los ibicencos y grumers para los mallorquines) que podemos encontrar en todo el Mediterráneo. Y destaca que también es importante conocer la presencia de cnidarios y similares durante los meses de otoño e invierno, cuando menos avistamientos se registran en la plataforma porque las playas no son tan frecuentadas. Por otra parte, Josep-Maria Gili lleva años intentando extender a las islas la aplicación Medjelly, que puede descargarse gratuitamente en el móvil y que en la actualidad ofrece datos en tiempo real de la presencia de medusas en las playas del litoral catalán, de la especie y su peligrosidad. Conocer datos similares, recogidos en las playas por los profesionales que realizan diversos servicios en ellas, como los socorristas, en el litoral balear permitiría ampliar el conocimiento sobre el comportamiento de los enjambres de medusas y evitaría muchas picaduras. Sin embargo, el Instituto de Ciencias del Mar no ha conseguido la implicación de las instituciones de las islas en este proyecto. “A veces tengo la sensación de que las administraciones locales no quieren informar de la presencia de medusas porque tienen miedo de que la gente no vaya a la playa. Pero eso es un error”, asegura Josep-Maria Gili, consciente de que los ayuntamientos suelen mostrarse reacios a cualquier información que pueda afectar al sector turístico. “Los datos demuestran que puede preverse, que si un día hay medusas y hay que cambiar de playa, tranquilos, que lo más seguro es que mañana o pasado ya no haya”. No habrá medusas tres días seguidos y el menoscabo para los negocios de la cala afectada será apenas perceptible. Y teniendo en cuenta que la tendencia es a que aumenten tanto las poblaciones como su presencia en las costas, más vale acostumbrarse a ellas, porque ocultar su presencia será complicado; acostumbrarse y combatir la degradación de las aguas que está quebrando su equilibrio natural. 

LA CLAVE. PROYECTO MEDJELLY

El Instituto de Ciencias del Mar, de la red de centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, usa en las costas catalanas una aplicación gratuita para móvil que permite conocer en tiempo real las playas en las que hay medusas, su especie y su peligrosidad. La intención de los investigadores del instituto es extender este sistema a las costas de Balears para disponer de un panorama más amplio de las plagas de cnidarios, pero, de momento, no han obtenido el apoyo de las administraciones de las islas. 

EL OTRO ZOOPLANCTON GELATINOSO

DSC_5337carabela portuguesa varada en es Torrent

carabela portuguesa varada en es Torrent.CAT

Si bien la especie Pelagia noctiluca es la más abundante, en aguas de las islas pueden observarse también medusas como Aurelia aurita (medusa luna o sombrilla), Rhizostoma pulmo (aguamala o pulmón de mar) y Cotylorhiza tuberculata (popularmente llamada huevo frito y la menos peligrosa de todas). La última de estas tres, conocida también como medusa del Mediterráneo, llega hasta las costas principalmente a finales de verano y en otoño y es la segunda especie más abundante en aguas litorales de Balears, cada vez más abundante por el calentamiento global, porque la temperatura es la única variable ambiental que controla su ciclo de vida. Y a ellas hay que añadir la especie Velella velella (medusa velero o barqueta de Sant Pere), un manjar pelágico para las tortugas marinas y que llega masivamente a las playas en los meses de abril y mayo, tras los temporales. En los últimos años, además, se ha detectado en Eivissa y Formentera la presencia de una cubomedusa, una avispa de mar, de la especie Carybdea marsupialis, que llegó como invasora al Mediterráneo hace una década y cuya picadura suele ser mucho más dolorosa que el roce de cualquiera de las anteriormente citadas. 

Por otra parte, pueden observarse otros organismos gelatinosos, zooplancton gelatinoso, muy similares a las medusas como varias especies de ctenóforos y salpas. Pero, sobre todo, este año cabe destacar la presencia del hidrozoo sinóforo Physalia physalis, la ya popular carabela portuguesa, que ha podido encontrarse en aguas de Balears hasta bien entrado el verano porque sus colonias han soportado el calor más tiempo del que preveían los expertos. Este año se ha visto un número considerable de ejemplares, aunque su presencia en el archipiélago no es una novedad y así parece atestiguarlo el hecho de que también existe un nombre popular para este especie en las islas; los pescadores y la gente de mar la conocen desde hace décadas como balandra. 

Reportaje del dominical de Diario de Ibiza

Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Laboratorios de cristales de sal

DSC_7946_punta Galera con el faro des Moscarter al fondo

Punta Galera con el faro de es Moscarter al fondo. CAT

Cristina Amanda Tur
Uno de los experimentos más habituales en los colegios es la recreación en una cubeta del proceso químico de la cristalización de la sal, el proceso por el cual se van reorganizando, en una disolución saturada de sal, las partículas hasta convertirse en estructuras ordenadas, rectangulares y cuadradas, que son cristales de cloruro de sodio. En la naturaleza, la particular configuración geológica del litoral de las islas ha creado las condiciones apropiadas para que este proceso a pequeña escala de lo que podría pasar en un estanque salinero, se reproduzca millares de veces. La morfología de rocas calizas y de minerales que se degradan con el agua de buena parte de la costa ha dado lugar a un paisaje cárstico, muy erosionado, en el que se abren unas cavidades que reciben un nombre tan curioso como cocó, una palabra catalana que no tiene una traducción tan específica en castellano. Son balsas de agua, charcos, hoyos similares a las marmitas de gigante o kettles que se forman en los cauces de los ríos por la acción giratoria de piedras duras arrastradas por la corriente sobre las rocas del fondo. Los cocons son producto de la erosión, del reblandecimiento de las rocas calcáreas. Y a menudo conforman paisajes lunares en las plataformas del litoral, paisajes muy pintorescos en Punta Galera en Portinatx o en la punta frente a silla d’en Calders, donde los cocons se combinan con pináculos.
Con los temporales y el oleaje, sobre todo justo antes de la primavera, los agujeros que se han formado en estas plataformas rocosas del litoral se llenan de agua salada y limpia y entonces se inicia el proceso de desecación; el sol que ya empieza a calentar evapora el agua y se va produciendo salmuera, hasta que finalmente, a lo largo del verano, la superficie cristaliza y se forma la llamada sal de cocó. Y cada cocó es como un pequeño laboratorio de cristales, con el aspecto de finas y frágiles placas de hielo sobre estanques, aunque coadyuvadas por el calor, no por el frío. En ocasiones, las formaciones pueden recordar, a quienes tengan más referencias de la cultura popular americana, a los cristales blancos de Krypton de la fortaleza de la soledad de Superman, tal y como se representan en algunas de sus películas.
La mejor época para recolectar esta sal es durante los meses de julio, agosto y septiembre, y aunque hoy ya no es habitual, tradicionalmente esta sal era recogida por los habitantes de la isla para su uso doméstico, cuando la sal no solo era un producto caro y valorado, que incluso está etimológicamente en el origen de la palabra salario, sino que también era necesaria para conservar carne y pescado. Incluso se usaba para bendecir casas y protegerlas de los malos espíritus (en un ritual conocido como salpassa que ejecutaban los curas de los pueblos). Se recogen las placas de la superficie, más limpias que el fondo, donde aún resta agua, y se dejan secar durante unos días, al sol, sobre una tela o un saco.
DSC_6461_00001A lo largo de toda la costa pitiusa se suceden los topónimos que hacen referencia a la presencia de estos depósitos naturales de sal, como es torrent des Cocó y la cova des Cocó cerca del Cap de Barbaria, la cala de es Cocó (a menudo escrita es Cucó) en el Port des Porroig o el puig des Coconar en Corona. También existe na Cocó, una roca grande en el mar, aunque unida a tierra, que existe en Cala d’en Sardina y que tiene una balsa de agua sobre ella. Se encuentra muy cerca de las casetas varadero y parece ser que los pescadores usaban la sal que se formaba en ella para conservar el pescado. También hay que añadir que, a pesar de que la palabra cocons suele hacer referencia a estas balsas de agua salada, también son cocons las que contienen agua dulce, acumulada durante las lluvias. Estos cocons sin sal eran utilizados tradicionalmente para abrevar el ganado.

LA CLAVE
PAISAJES LUNARES
La erosión y la diferente disolución de los materiales de las plataformas calcomargosas de algunas zonas del litoral han creado curiosos paisajes lunares, muy desgastados e irregulares, en los que se combinan cocons y afilados pináculos. Punta Galera en Portinatx y la plataforma costera que existe justo frente a s’illa den Calders son dos buenos ejemplos de estas formaciones.

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Publicado en Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

El reto de la guerrera del antifaz

_MG_9254

Àguila Peixetera fotografiada en  ses Salines por Marco Antonio Yuste. Un proyecto de Ibiza Fotonatura

Cristina Amanda Tur /Marco Antonio Yuste
Uno de los últimos nidos que quedó abandonado en los años 70 estaba en el islote de es Vedrà, en Bestorre, y aunque se desconoce que pasó realmente con su última inquilina, un vecino de Sant Josep se jactó durante años de haberla abatido y habérsela zampado. Tal vez así desaparecieron las águilas. Una década antes, la especie ya había tocado a su fin como reproductora en Formentera. Y, durante años, los ejemplares que han podido verse visitando los estanques de las salineras de las dos pitiusas han sido aves más o menos de paso que no han nidificado en las islas, a pesar de los intentos para que la especie regresara; el nido artificial que se instaló en territorio del Parque Natural de ses Salines estuvo vacío más de una década y durante mucho tiempo nada más se hizo para conseguir que esta emblemática rapaz volviera a instalarse en las Pitiüses. Hace tres años, el Grup d’Estudis de la Naturalesa (GEN-GOB) buscó en Menorca a un experto en nidos de águilas, algo así como un falsificador de nidos, y le encargó que construyera uno en Eivissa, en el lugar en el que a menudo era avistada una de estas rapaces. Mientras tanto, la primera pareja de águilas que frecuentaba la isla decidía quedarse y reproducirse en ella y una segunda pareja ha llegado más recientemente, procedente, con toda probabilidad, de las colonias de Mallorca o Cabrera. Y aunque el nido que fabricó el GEN aún no ha sido empleado, lo cierto es que una de las parejas ha construido el suyo propio muy cerca de él. “El primer nido les habrá hecho ver que esa era buena zona para establecerse”, propone el biólogo Joan Carles Palerm, presidente de la entidad ecologista, que incide en la necesidad de ser muy prudentes ante la noticia de que las águilas vuelven a anidar en la isla porque su continuidad no está asegurada y son muy sensibles a la presencia humana cerca de sus zonas de cría. De hecho, su regreso, ante la masificación turística y costera que sufren las Pitiüses, es ya casi un milagro.
Por ello, hay que recordar que el àguila peixatera (Pandion haliaetus) es un ave protegida. Clasificada como vulnerable en el catálogo de especies amenazadas de Balears. Solo come peces, que pesca en superficie, en los estanques de ses Salines o en el litoral cercano a los acantilados, incluso en albercas si alcanza a ver en ellas algún ejemplar suficientemente grande. Cuando ves su gran silueta acercándose, a gran altura, sabes que no puede ser otra. Identificas la forma de desplegar las alas y su envergadura de más de metro y medio. Y al acercarse y descender ya distingues el contraste de sus colores blanco y marrón y, sobre todo, su antifaz, esa banda parda que cruza sobre sus ojos y sobre el blanco plumaje de su cabeza y que se extiende hasta la nuca, justo bajo su penacho. El antifaz contribuye a acrecentar su aspecto severo, su mirada intensa de rapaz que guarda algún misterio. Desde las alturas, desde incluso 50 metros, el águila localiza una presa, un pez nadando cerca de la superficie, y puede quedar unos segundos detenida, batiendo las alas, igual que hacen los cernícalos (xoriguers). Entonces inicia el descenso, en picado y en diagonal, extendiendo sus poderosas garras y, poco antes de impactar, retira las alas y así entra el agua como un proyectil. A veces queda totalmente sumergida y a menudo necesita unos instantes para reponerse, lo que puede dar la falsa sensación de que tiene problemas o no se maneja bien en un medio líquido, pero en sus garras aprisiona un pez, quizás uno grande y pesado. Consigue reponerse y se eleva con las alas empapadas. Y ya no queda nada de la sensación de torpeza.
El género de esta espectacular rapaz hace referencia al mito de Pandión, el rey de Atenas cuyas hijas fueron convertidas en aves, y el nombre de la especie, haliaetus, procede del griego ‘al’, que hace referencia al mar, y de ‘aetos’, águila en griego. A principios del siglo XX, el águila pescadora estaba ampliamente distribuida en todo el litoral rocoso del archipiélago. Y una buena cantidad de topónimos así parecen atestiguarlo. Pero llegaron malos tiempos y en los 80 la cifra de parejas reproductoras acabó reducida a siete u ocho parejas, cuando ya en Eivissa y Formentera solo se veían ejemplares en migración durante el invierno. Fue el momento más crítico para la especie, cuando la electrocución había pasado a ser su principal amenaza, la primera causa de muerte. En la actualidad se han corregido tendidos eléctricos (aunque en ses Salines se mantienen muchas líneas que siguen siendo un grave problema para la avifauna) y “hace ya años que no detectamos ningún águila electrocutada”, afirma el responsable del Servei de Protecció d’Espècies del Govern, Joan Mayol. En Mallorca hay contabilizadas doce parejas, en Menorca hay cuatro y en Cabrera se mantienen tres (aunque el año pasado había siete). Sin embargo, este año, aún pendientes de completar el recuento, parece ser que no ha sido una buena temporada para la nidificación y los intentos de muchas de estas parejas de sacar adelante sus puestas se han visto frustrados. Y ello incluye la incipiente colonia pitiusa. Las causas pueden ser varias, aunque Joan Mayol señala la posibilidad de que las malas condiciones meteorológicas en el momento de la puesta hayan sido determinantes. En cualquier caso, esta circunstancia pone de relieve la fragilidad de una especie que tiene una esperanza de vida de entre veinte y veinticinco años, dos o tres huevos en cada puesta y que puede abandonar un nido a treinta metros de altura sobre un acantilado solo porque oye los motores de los barcos bajo él.
Las águilas que ahora están repoblando las Pitiüses proceden de las colonias ya existentes en Cabrera y Mallorca. Al menos eso es lo que opinan los expertos del GEN. La población mediterránea de Pandion haliaetus presenta algunas diferencias que podrían considerarse culturales con respecto a las del centro y norte de Europa, y una de ellas es el lugar que escogen para construir sus nidos; si las de Balears, islas que acogen una parte muy importante de la población reproductora mediterránea, prefieren las rocas, las del resto de Europa instalan sus hogares sobre árboles. Y las águilas de Eivissa han escogido rocas. Por otra parte, estas águilas también vuelven al lugar en el que nacieron, por lo que se espera que las que han abandonado la isla como juveniles en los últimos tres años regresen en algún momento para anidar.
Hasta tal punto estamos en un momento clave, que incluso la conveniencia de publicar información sobre la presencia del águila de nuevo como reproductora y del número de parejas establecidas precisa de un intenso debate ante el temor de que pueda haber aficionados a la fotografía o curiosos dispuestos a buscarlas y molestarlas, a pesar de tratarse de aves protegidas. La gran pregunta ahora es si Eivissa, con su territorio invadido, el exceso de ruido y la colonización de cualquier rincón del litoral, será capaz de superar el reto que le plantea la pescadora. Ha vuelto, pero si se queda o no aún está por ver. También el águila puede depender de que la isla sepa poner freno a la masificación.

LA CLAVE
SENSIBLES A LA PRESENCIA HUMANA
La temporada de nidificación es la más crítica para estas aves, muy sensibles a la presencia humana. Las aves abandonan sus nidos si advierten la cercanía de seres humanos. Y una de las amenazas que más preocupa a los expertos es la presencia frecuente de embarcaciones bajo los acantilados en los que puedan decidir anidar.

Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

La flor del escorbuto

DSC_0759detalle de las pequeñas flores del hinojo marino

detalle de las pequeñas flores del hinojo marino. En sa Sal Rossa.CAT

Cristina Amanda Tur (CAT).– A pleno sol, ya bien entrado el verano, florece una de las plantas marinas más abundante de las islas, uno de esos vegetales capaces de sobrevivir en los ambientes más extremos de los acantilados y las rocas del litoral, incluso allí donde los alcanzan las gotas de agua del mar rompiendo en la ribera. Es el hinojo marino (Crithmum maritimum en lenguaje científico y fonoll marí como nombre común en catalán), una especie que, a pesar de su abundancia, está incluida en el catálogo balear de especies protegidas, en el capítulo de flora de especial protección y en un apartado en el que se especifica que se precisa de autorización para su recolección con fines comerciales. Hay que tener en cuenta que, aunque en Eivissa y Formentera su consumo es menos habitual, el fonoll marí envinagrado es un alimento tradicional en Mallorca que se ha convertido en producto típico de la isla y que varias empresas conserveras comercializan y exportan. Y cada año se registran alijos de hinojo marino recolectado ilegalmente (el pasado mes de junio, en Calvià, la Policía Local intervino 35 kilos de esta planta destinados posiblemente a restaurantes de la isla). Ello no significa que no puedan cortarse algunos tallos de las plantas, sino que sólo está permitido hacerlo para consumo propio y siempre que la cantidad recolectada no exceda un kilo de peso.
El fonoll marí, que recibe su nombre por su semejanza con el hinojo común que crece en campos y márgenes de caminos, es “una famosa planta antiscorbútica, que los navegantes de otros tiempos llevaban en sus largas travesías, puestas sus hojas en adobo con sal y vinagre. Empleadas así, es decir, encurtidas, abren el apetito y facilitan la digestión”. La referencia es del libro ‘Plantas medicinales. El Dioscórides renovado’, del botánico Pius Font i Quer, quien, por cierto, llevó a cabo los primeros estudios completos de la flora pitiusa. El escorbuto, la peste del mar, fue el azote de los marineros en la Edad Media y buena parte de la Edad Moderna, y era causada por la carencia de vitamina C, un nutriente presente en el hinojo marino, que además contiene un compuesto de sustancias conocidas en su conjunto como esencia de hinojo y que la planta posee en mayores cantidades en el mes de agosto, cuando cada una de sus diminutas flores agrupadas en umbelas se abre y la planta parece más amarillenta. Meses antes, en primavera, cuando la planta renace para cubrir rocas y acantilados, sus gruesas hojas son de un verde glauco que tiende, mientras transcurre el verano, hacia tonos verdes y amarillos más llamativos.
La flor del hinojo es una flor de verano, que comparte espacio y tiempo con la flor de las especies del grupo Limonium (saladinas), también muy comunes en las islas y que juntas conforman una parte imprescindible del paisaje litoral y de su construcción, ya que sus raíces contribuyen a consolidar los acantilados.

DSC_0778aspecto general de la planta, fotografiada en sa Sal Rossa.jpg

hinojo fotografiado en sa Sal Rossa.CAT

LOS DOS HINOJOS
El nombre común de Crithmum maritimum se debe a su parecido con el hinojo (Foeniculum vulgare), la umbelífera más común de los campos abandonados y, probablemente, la que todos los profesores de botánica y ciencias naturales usan como ejemplo de una inflorescencia en umbela compuesta. Aunque el hinojo común es mucho más alto y las hojas no son tan gruesas como las del hinojo marino, la estructura de sus inflorescencias es muy similar.

TESEO Y EL MINOTAURO
Existe una referencia mitológica para esta antigua planta costera, y es que Plinio el Viejo, el mismo que aseguraba que la tierra de Eivissa ahuyentaba a las serpientes, escribió que Teseo comió brotes de hinojo marino antes de entrar en el laberinto del Minotauro.

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Publicado en Flora de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario

Los destellos rojos de Sant Antoni

DSC_9837la baliza desde la playa de es Puet

la baliza desde la playa de es Puet.CAT

Cristina Amanda Tur (CAT)
Al atardecer, y prácticamente todos y cada uno de los atardeceres sin lluvia y sin mala mar del verano, pequeños grupos de pescadores aficionados acostumbran a reunirse al final del dique de Sant Antoni. Antes de que se encienda la luz de la baliza. A veces pescan; a menudo charlan y fuman, sentados sobre las piedras, como adolescentes que se han escapado unas horas de casa, antes de cenar, para no escuchar a sus padres.
Aún no ha anochecido del todo cuando se enciende la característica luz de la baliza del espigón, que es roja porque así le toca ser por su condición de luz lateral de babor. Ya era roja la luz del faro de ses Coves Blanques, a la que, de hecho, la actual baliza sustituyó. El faro, hoy reconvertido en sala de exposiciones, se levantó a petición del Ayuntamiento de Sant Antoni y tras diversos accidentes sufridos por embarcaciones que intentaban buscar refugio en la bahía del puerto; la señal del faro de sa Conillera no parecía suficiente para garantizar la buena arribada a tierra. El 15 de septiembre de 1897 se inauguró el faro de ses Coves Blanques. Sin embargo, su luz roja era fija y, con los años y mientras la población fue creciendo al tiempo que sus bombillas, acabó confundiéndose con las múltiples luces de la ciudad en expansión. Así que la apariencia luminosa del faro pasó a ser blanca con ocultaciones. La llegada marinera a Sant Antoni no volvió a ser roja hasta el año 1963, cuando quedó finalmente inaugurada la actual baliza que, necesariamente, debía llevar incorporado el nuevo espigón que se acababa de construir para proteger la ensenada y que recibe el nombre oficial de Passeig de la Mar. Lo cierto es que, en 1956, cuando se automatizó el faro, ya se sabía que mantenerlo era innecesario, porque ya entonces se habían iniciado las obras de este rompeolas.
DSC_8582La baliza de Sant Antoni tiene un alcance nominal de tres millas náuticas y el ritmo de su luz es de dos destellos rojos cada siete segundos. Y cuatro años después de su instalación, se colocó la baliza de Punta Xinxó, al otro lado de la bahía, una luz de recalada que completa la protección del puerto a estribor. La luz verde de este pequeño faro es visible a cinco millas de distancia y emite un grupo de dos destellos de luz cada siete segundos. Al igual que la baliza del dique, es una estructura sencilla, una simple torre cilídrica sobre una torreta rectangular, y las dos torres están pintadas del mismo color de la luz con la que iluminan a los marineros al entrar a puerto; verde a estribor y rojo a babor. Ninguna de estas dos señales marítimas es considerada faro porque, para serlo, sus destellos deberían poder verse a diez millas náuticas de distancia, que es la franja que en la actualidad marca la línea entre los dos tipos de luces marítimas.
Y, a diferencia de la mayor parte de los elementos de ayuda a la navegación que existen en las islas, la baliza de Sant Antoni, punto de encuentro de pescadores bajo la farola roja, pertenece a Ports de Balears, no a la Autoridad Portuaria de Balears

LA CLAVE
LAS DIEZ MILLAS DE DIFERENCIA
La diferencia entre un faro y una baliza no la marca el tamaño ni la vistosidad de su estructura, sino la distancia que alcanza su linterna. Si se adentra en el mar más de diez millas náuticas, la señal ya se considera un faro. Los faros de es Vedrà y na Plana (ses Bledes) fueron balizas hasta que cambiaron sus antiguas linternas por otras más potentes.

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Publicado en Faros, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , | Deja un comentario

La reina de es Amunts

IMG_4408gineta fotografiada en es amunts (Marco Antonio Yuste)B

ejemplar fotografiado en es Amunts por Marco Antonio Yuste. Un proyecto de Ibiza Fotonatura

Cristina Amanda Tur / Foto: Marco Antonio Yuste
“En Baleares existen actualmente ginetas en las islas de Cabrera, Ibiza y Mallorca. El estudio de 50 cráneos y 38 pieles de ejemplares de Ibiza nos permite diferenciar claramente esta población de todas las restantes paleárticas, hasta el extremo de justificar su descripción como una nueva subespecie. La denomino isabelae como homenaje y muestra de agradecimiento a mi esposa Isabel”. Corría el año 1977 cuando el biólogo Miguel Delibes de Castro (hijo del escritor vallisoletano) escribía estas líneas en el informe ‘Sobre las ginetas de la isla de Ibiza’ y describía por primera vez la subespecie de la gineta ibicenca, que quedaba así bautizada con el nombre completo de Genetta genetta isabelae.
Por aquel entonces, la población de ginetas de la isla se recuperaba de la intensa matanza a la que la sometieron los cazadores llegados de la península, los llamados garduñeros, que suministraban la preciada piel de estos animales a la industria peletera murciana. Fue, de hecho, tal presión cinegética, la que prácticamente exterminó a otro mamífero carnívoro de la isla, la garduña o marta ibicenca (Martes foina), que se dio por extinguida en los 70. El hallazgo de un ejemplar atropellado en es Amunts, en septiembre de 1998, hizo renacer, sin embargo, la esperanza de que este mustélido aún siga viviendo en bosques de la isla.
Es Amunts es, precisamente, la principal área de distribución de la gineta, donde la especie se considera abundante y donde el ocasional descubrimiento de las huellas de sus cuatro dedos o de las letrinas (donde depositan sus excrementos y que también sirven para marcar territorio) revelan su presencia. La segunda zona importante es sa Serra Grossa de Sant Josep. Sus hábitos nocturnos, su natural timidez y su hábitat explican que no sea un mamífero fácil de ver, a pesar de su relativa abundancia y aunque no son extraordinarias sus incursiones en zonas pobladas y muestra cierta tendencia a frecuentar áreas limítrofes entre los bosques de pinos y los campos de cultivo, con preferencia por aquellos en los que existen higueras. Al parecer, a la gineta ibicenca le gustan los higos. Este mamífero vivérrido, en principio carnívoro, ha incorporado la fruta a una dieta en la que también hay lagartijas, salamanquesas, artrópodos, pequeños mamíferos y algunas aves, según corroboró un estudio realizado en 2004 por tres biólogos ibicencos para la conselleria balear de Medio Ambiente. Y esta alimentación la diferencia de sus parientes más cercanos y explicaría, asimismo, su menor tamaño, el principal rasgo por el que la variedad ibicenca se describió como subespecie; si las presas son pequeñas y escasas, la reducción del tamaño permite cubrir las necesidades energéticas con menor cantidad de alimento. Tampoco es necesario ser grande en una isla donde no se tienen depredadores. La gineta de Eivissa, un animal inconfundible por sus colores dorados, sus manchas oscuras y su cola anillada, cuyos patrones distinguen a los individuos como huellas dactilares, no sobrepasa los 1.300 gramos. Mientras que variedad que puede encontrarse en Mallorca y en Cabrera puede alcanzar medio kilo más de peso.
En el libro rojo de los vertebrados de Balears, Genetta genetta isabelae está catalogada como especie ‘casi amenazada’, y su caza está prohibida. En la actualidad, superada la presión cinegética, los atropellos en las carreteras suponen la principal amenaza para la gineta. Y estas muertes por arrollamiento pueden comunicarse, a través de facebook o al mail carnivorsib@gmail.com, a los miembros del grupo Carnivors IB, un proyecto de ciencia ciudadana iniciado por un grupo de alumnos de Biología de la UIB y que tiene como objetivo identificar los puntos negros de las carreteras de las islas y conocer mejor la distribución de los carnívoros de Balears.

 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

Publicado en Fauna de Eivissa y Formentera, Uncategorized | Etiquetado , , , , , , , , , , , , | Deja un comentario