La Luna transmutada en monstruo marino

Pez Luna fotografiado en Portinatx, cerca de sa Punta de sa Torre, por Simón Vila

Cristina Amanda Tur // Foto: Simón Vila 

A veces, sobre todo en primavera, puedes verlos en la superficie del mar, a ras de agua, reflejando el sol en sus costados como grandes espejos con ojos y cicatrices. Así toman el sol y se calientan, meciéndose en las corrientes marinas superficiales. De pronto, un buen día, a más de treinta metros de profundidad, miras hacia el azul profundo y alcanzas a contemplar uno de estos fantásticos monstruos marinos alejándose de la pared de s’Olleta des Vedranell. Y casi tienes que atar a tu compañero de inmersión para evitar que el entusiasmo lo lleve a salir aleteando detrás del enorme pez y se pierda tras él en las profundidades del océano, arrastrado cual Ahab por la ballena blanca. O lo ves en Portinatx, a 32 metros, frente a sa Punta de na Berenguera, un triángulo de tierra como una aleta de tiburón que destaca en sa Punta de sa Torre y que los buceadores que la frecuentan conocen como Punta Jaume, y consigues inmortalizarlo en la fotografía que acompaña el reportaje. En ella se muestra a un ejemplar adulto que también se alejó mar adentro al detectar a los submarinistas. En ese mismo lugar, seis años atrás, el fotógrafo ya había podido observar a otro individuo de esta peculiar especie. Y es que, aunque no es habitual encontrarse con estas bestias, de más de una tonelada y alrededor de dos metros de media, tampoco es una rareza verlas en aguas pitiusas, cerca de la costa. El pez luna es, en realidad, un animal pelágico que suele habitar lejos del litoral y que puede llegar a profundidades de hasta 400 metros, más allá de la plataforma continental, donde ya no alcanza la luz del sol. Pero necesita el calor de los rayos solares para regular su temperatura y por eso frecuenta áreas más superficiales. 

Es un pez ovalado que, cuando lo observas, con sus lados aplastados y su perfil imposible, puedes preguntarte si lo ha diseñado Picasso. Es una bestia inconfundible, similar a una luna plana y plateada con unas prominentes aletas dorsal y ventral y dos pequeñas aletas pectorales. También puede recordar a una gran cabeza de pez, sin cola, un animal inacabado con una aleta caudal convertida en pseudocola, un fleco en la parte trasera que técnicamente se denomina clavus y le sirve de timón. Es sorprendente que semejante extravagancia alcance la velocidad a la que puedes verla alejarse en el mar, y que puede conseguir con sus dos remos sincronizados. 

En prácticamente todo el planeta recibe nombres relacionados con la luna, aunque en inglés su nombre es pez sol por esa costumbre que tiene de calentarse al sol en la superficie del mar, donde, a veces, aves marinas aprovechan la ocasión para desparasitarlo y arrancarle pequeños crustáceos que pueda llevar adheridos. Tiene una piel gruesa y áspera como papel de lija que aparece recubierta por una mucosidad y que con frecuencia muestra manchas y cicatrices de golpes o de encuentros con tiburones (o con orcas y leones marinos en otras latitudes y otros mares). En grandes acuarios, los ejemplares que pueden verse presentan también a menudo –preferentemente en la parte frontal, junto a su extraña y pequeña boca– las señales de roces y golpes contra la pecera; suelen nadar pegados a los cristales.   

Su nombre científico es Mola mola, un nombre tan curioso como el animal que lo posee, que proviene del latín, significa ‘muela’ o ‘piedra de molino’ y se le adjudicó por su piel áspera y gris y su contorno redondeado. En las islas es denominado bot, lluna o bot lluna. Pertenece al mismo orden que los peces globo y los peces erizo, y, como ellos, también es venenoso, lo que no impide que los japoneses lo cocinen (igual que a los tóxicos peces globo, por otra parte). Pero no hay animal al que pueda realmente compararse. De hecho, el orden en el que se integra, el de los tetraodontiformes, que incluye, asimismo, a los más habituales peces ballesta, se caracteriza por ser algo similar a un cajón de sastre de especies con formas raras. El pez luna es, a pesar de su aspecto de monstruo, un animal inofensivo y tranquilo que se alimenta de zooplancton gelatinoso, de grandes cantidades de medusas. En el mes de mayo, unos pescadores observaron, en la bahía de Palma, a un juvenil de pez luna que flotaba en la superficie mientras iba tragándose todas las medusas velero que pasaban junto a él. Y el pasado 1 de agosto, al sur de Menorca, los tripulantes de una embarcación liberaron a un ejemplar que tenía unos cables de plástico enredados en una aleta. De su afición a las medusas surge su principal amenaza, ya que esta bestia lunar inconfundible tiene el cerebro del tamaño de una nuez y fácilmente puede confundir una bolsa de plástico con una medusa, comérsela y morir atragantada. Las redes de pesca y la redes fantasma (las que quedan abandonadas en los fondos marinos) resultan otra amenaza significativa para esta especie extraordinaria que detenta dos récords: es el vertebrado capaz de poner la mayor cantidad de huevos (se ha calculado que hasta 300 millones) y el mayor pez óseo que habita los mares; el tiburón ballena es más grande, pero es un pez de esqueleto cartilaginoso, un elasmobranquio, como todo los tiburones. 

LA CLAVE. INCOMPARABLE Y TAMBIÉN AMENAZADO

Si en su aspecto resulta ser una rareza, menos extraño, a tenor de las múltiples amenazas que ponen en riesgo los hábitats marinos, es que esta especie también esté incluida en las listas de animales en riesgo de extinción. En el Libro Rojo de los Peces de Baleares, el pez luna figura en la categoría de ‘casi amenazado’ y en las listas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) está clasificado como ‘vulnerable’. 

Publicado en la sección Coses Nostres del dominical de Diario de Ibiza:

https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/08/18/luna-transmutada-monstruo-marino/1086220.html

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Satanás según los agricultores

paloma torcaz fotografiada en Sant Rafel.CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

Es una paloma grande y vigorosa, de un exquisito y metálico gris azulado que a menudo se vuelve más azul en la cabeza y las alas y más granate en el pecho, de un suave color vino. En el cuello se distinguen y se unen dos manchas; una de ellas, entre verdosa y lila, recuerda al plumaje brillante e iridiscente de un colibrí, y la segunda, de color blanco, como las bandas que tiene en las alas, es la forma más fácil de identificar a los ejemplares adultos de la especie Columba palumbus, la paloma torcaz (tudó o colom salvatge, en el idioma de las islas). Hace dos décadas era un ave escasa, pero con los años se ha multiplicado y progresado en los campos pitiusos de tal forma que los agricultores la consideran una plaga. En Eivissa y Formentera se permiten batidas especiales de cazadores para eliminarlas y el Consell ibicenco lleva años ampliando el periodo de caza de torcaces. El tudó es de hecho, la principal pieza cinegética de los cazadores de las islas. En la edición revisada del año 2003 del libro ‘Els aucells de les Balears’, que el biólogo Joan Mayol publicó por primera vez en 1978, puede leerse que “esta ave forestal ha conocido, en los últimos años, una expansión espectacular, y ha llegado a ser común en todas partes. Este fenómeno ya se había producido en el norte de Europa, donde habita incluso en parques urbanos y jardines”. 

En está época, tras el periodo de reproducción, esta ave columbiforme puede observarse formando grandes bandadas en zonas como ses Salines, donde es fácil ver estos grupos sobre las higueras o alineados en los cables de alta tensión. “La especie ha aprovechado espacios, hábitats, en zonas semiurbanas, cerca de casas y jardines, donde tiene protección porque allí no puede cazarse, no tiene depredadores y sí tiene comida disponible”, explica el biólogo Miguel McMinn. Y señala que la paloma torcaz es capaz de tolerar una gran variedad en su dieta, como semillas, hojas, insectos y frutas, con cierta predilección por higos y uvas, y a menudo aceitunas y almendras aún verdes, lo que provoca la hostilidad de los agricultores, que ven amenazados sus cultivos. 

La situación –una falta de equilibrio, en definitiva– se agrava porque la paloma torcaz apenas tiene depredadores en ninguno de los hábitats que puede ocupar, porque las aves rapaces que podrían serlo son especies escasas. McMinn indica que estas palomas son aves demasiado grandes para ser presa habitual del cernícalo (xoriguer) aunque a las águilas calzadas, que no son fáciles de ver, “les encantan, e incluso algunas se especializan y en sa Dragonera, por ejemplo, se meten en los nidos”. Hace unos días, la Societat d’Història Natural de les Balears (SHNB) publicó en las redes sociales el vídeo de una marta descendiendo de un árbol tras haber atrapado dos pollos que posiblemente eran de paloma torcaz, pero el vídeo fue grabado en Mallorca y en las Pitiüses las martas fueron exterminadas en los 70; lo más parecido, la gineta, tiene una variada dieta pero estas palomas no parecen estar entre sus preferencias. Los gatos sí podrían ser depredadores de pollos de estas aves (al igual que lo son de otras especies con poblaciones mucho menores, como la pardela balear y la cenicienta), pero se desconoce su incidencia.

En cualquier caso, el ser humano ha invadido espacios de los posibles depredadores de la paloma, desplazándolos, o incluso ha eliminado a esas especies en estratos superiores de la cadena alimentaria, como el caso de la marta o también quizás del cuervo (antes abundante en Eivissa), así que ahora la torcaz triunfa en hábitats que ya ha hecho suyos. 

Esta especie de columbiforme, añade McMinn, cuenta con una población sedentaria que aumenta con el paso por las islas de ejemplares en migración. Y con los años, las colonias sedentarias han aumentado, porque las palomas, al contrario que las tórtolas, no son aves a las que les guste realizar grandes migraciones y suelen establecerse en las islas que visitan. “Es fascinante la cantidad de palomas endémicas que se dan en las islas”, afirma el biólogo, aunque, de momento, no se ha descrito especie o subespecie en las Pitiüses. 

LA CLAVE. UN AVE LISTA Y VORAZ

Además de grande y robusta, la paloma torcaz, la mayor de todas las palomas que existen en Europa, es un ave voraz y atrevida. No sólo come de todo sino que aprende rápido cómo y dónde evitar a los cazadores, y se acostumbra en pocos días a no hacer caso de espantapájaros de cualquier tipo. La palabra torcaz procede del latín torquis, que significa torcer o curvar pero que ha derivado hacia el nombre de un collar de una pieza que se ‘tuerce’ o ‘curva’ en torno al cuello, como las manchas de la paloma.

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Geometría poligonal en las profundidades

esta estrella de mar se encontró en las redes de los arrastreros, en el muelle de Vila.CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

En 1867, cuando el primer barco cruzó el canal de Suez, nadie debía prever que, una centuria y media más tarde, las especies que usarían el paso abierto para cruzar desde el Mar Rojo al Mar Mediterráneo se convertirían en una de las principales amenazas para los ecosistemas marinos mediterráneos, sumándose al calentamiento global (con el que está estrechamente relacionada), la sobrepesca y la contaminación. Son las especies invasoras. Desde principios de los años 80, se han citado más de treinta taxones de flora y fauna exótica que han llegado hasta las islas, y aunque no todas lo han hecho por la misma vía ni proceden de la misma área del planeta, dos de las más conocidas algas invasoras, Lophocladia lallemandii y Caulerpa cylindracea (antes C. racemosa), especialmente extendidas en las Pitiüses, sí proceden del Mar Rojo. Y este traspaso de especies a través del canal de Suez se denomina migración lessepsiana.

Sin embargo, se conoce mucho menos algo designado como migración antilessepsiana. Es decir, la de aquellas especies que realizan el recorrido en sentido contrario, desde el Mediterráneo hasta el Mar Rojo y el Océano Índico. Y entre los organismos que han realizado este recorrido puede destacarse el caso de una de las denominadas estrellas cojín, un curioso equinodermo que habita en aguas de Eivissa y Formentera pero que lo hace a profundidades de más de 40 metros, normalmente entre 40 y 120, aunque también es cierto que no sería especialmente extraordinario observarla a sólo 20 metros y resiste asimismo profundidades mucho mayores. Es la especie Peltaster placenta, una estrella cuyos cinco brazos parecen haberse ampliado hasta unirse y desdibujarse y que resulta más fácil de observar ya muerta, arrastrada hasta los muelles pesqueros por las redes de arrastre; los arrastreros pitiusos faenan precisamente a profundidades de entre 60 y 120 metros, donde habita este equinodermo asteroideo. Algunos pescadores admiten verla en sus redes con frecuencia y aseguran que muchas de ellas son devueltas aún vivas al mar. Pero el ejemplar de la fotografía, que mide unos once centímetros y que fue recogido en las redes extendidas en el muelle pesquero de Eivissa, no tuvo tal relativa suerte. 

Esta estrella mediterránea también puede hallarse en buena parte del océano Atlántico, según la informacion sobre la distribución de la especie que se recoge en el World Register of Marine Species, donde se señala que el taxón está identificado desde el año 1842 y que se encuentra también en las costas del Caribe y Estados Unidos. Hallar esta estrella pentagonal en el Mar Rojo es una rareza y, sin embargo, ha sido observada ya a 180 kilómetros de la entrada del canal de Suez, en un lugar conocido como El Bilaiyim. Es, de hecho, el ejemplo que los expertos usan siempre al referirse a la migración antilessepsiana, mucho menos frecuente que el trayecto contrario. 

La especie P. placenta (también Sphaerodiscus placenta) es conocida popularmente como estrella cojín o estrella disco, aunque franceses e italianos parecen haber captado mejor la esencia de la particular forma abombada de esta estrella de mar, que parece una greixonera o una empanada pentagonal, y la conocen por nombres como etoile biscuit y stella biscotto. Recuerda, sin duda y por razones obvias, a la sede del departamento de Defensa de EEUU, aunque las placas dorsales y su estructura en pequeños círculos se alejan mucho de la disposición en líneas del Pentágono. Recuerda asimismo a las celdas de los panales de las abejas, que son poligonales pero hexagonales, y a la configuración de algunas flores. Geometría poligonal en la naturaleza más allá de la esfera que la ley de la gravedad impone a los cuerpos celestes masivos. 

LA CLAVE. EL CANAL DE LESSEPS

El origen del curioso nombre dado a las migraciones entre el Mar Rojo y el Mediterráneo se debe al ingeniero que diseñó y construyó el canal de Suez, Ferdinand de Lesseps. Peces, algas y otros organismos marinos, desaparecida la barrera natural que separaba los dos mares y con el aumento del tráfico marítimo, han cruzado desde el Mar Rojo hacia el Mediterráneo oriental poniendo en riesgo sus hábitats y avanzando también hacia la zona occidental con el aumento de la temperatura. El el Libro Rojo de los Peces de Baleares, un signátido, Fistularia commersonii, es citado como el primer pez de origen indopacífico llegado al archipiélago (desde el año 2009). 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/08/04/geometria-poligonal-profundidades/1083756.html

la cara oral de la estrella.CAT
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Las setas inflamables

En la foto se aprecia un ejemplar reciente, en color más claro, junto a otro que lleva creciendo desde hace más de un año. CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

En verano y en plena alerta por altas temperaturas no es momento adecuado para probar habilidades paleolíticas, pero existen toda una serie de setas que, una vez secas y cortadas en cachitos prenden fácilmente si consigues la chispa para ello, y que además también son capaces de brotar en el mes de julio si encuentran las condiciones idóneas para ello, como la sombra perpetua de un jardín y algo de humedad en el tronco caído de un árbol. Y es que las características más comunes de estas setas, conocidas como hongos yesqueros, son su combustibilidad y que crecen en los troncos de los árboles muertos, y las dos las aprenden aquellos que se apuntan a algún curso de técnicas del Paleolítico. Uno de los hongos que pueden citarse entre los yesqueros y que puede hallarse con facilidad en las Pitiüses es del género Ganoderma, concretamente G. applanatum, según la identificación de las fotografías realizada por el responsable de la sección de micología del Museu Balear de Ciències Naturals, Carlos Constantino. Se trata, explica, de un “bolet de soca, y su crecimiento dura años”. De hecho, en una de las imágenes se aprecia la gran seta de color marrón oscuro que ha crecido desde el verano pasado hasta alcanzar su aspecto de madera envejecida y un tamaño que supera el medio metro y el ejemplar más joven, de color más claro, que ha surgido este año, en el mes de junio, y se desarrolla a gran velocidad. 

Los hongos del género Ganoderma, añade Carlos Constantino, “están considerados hongos medicinales”. Sus propiedades llevan años estudiándose por su aplicación en tratamientos anticancerígenos, y antiguamente se realizaban cataplasmas con ellos para curar heridas. La variedad G. lucidum, que tiene un color más rojizo que marrón, es conocida como el hongo de la inmortalidad por su gran cantidad de antioxidantes y nutrientes. Con el nombre de hongo reishi y con el impulso de diversos personajes más o menos famosos y televisivos, ha cobrado cierta relevancia entre los tratamientos alternativos antiedad, así que puede encontrarse en múltiples suplementos alimenticios. Se considera, para concretar más pero resumiendo, que estos hongos estimulan la respuesta inmune del organismo, están asociados asimismo a una rápida regeneración de las células hepáticas, por lo que limpian la sangre de toxinas, y sus antioxidantes neutralizan los radicales libres que causan el envejecimiento prematuro. En China, su nombre traducido vendría a ser ‘la hierba de la potencia espiritual’ y el presentador Pablo Motos ha llegado a asegurar en televisión que el consumo continuado de este hongo ha curado su rinitis crónica. 

A otro nivel, lo que mayormente destaca de hongos como estos es su indispensable función en la limpieza de bosques y otros hábitats, ya que son lo que se denomina organismos saprófitos, que obtienen su energía de la materia orgánica muerta, degradándola en elementos que a su vez nutren el suelo. Así cierran el ciclo y por ello se encuentran en árboles ya muertos. 

Si se consulta la web de Bolets de les illes Balears (bolets.uib.es), un proyecto de la universidad de las islas y el museo de ciencias naturales, se señala que en Mallorca existen al menos dos géneros y diversas especies de hongos yesqueros, incluido G. lucidum, el más famoso por sus propiedades medicinales, y Polyporus fomentarius, probablemente el más conocido por su uso como yesca; cuando, a principios de los 90, encontraron en los Alpes el cuerpo de 5.000 años de antigüedad que se conoce como Ötzi, el hombre de Hielo, portaba encima cuatro trozos de este hongo. Lo cierto es que, aunque las referencias de Bolets de les Illes Balears se circunscriben a la mayor de las islas y el proyecto de la web está en expansión, la mayoría de esos hongos yesqueros también pueden encontrarse en el resto del archipiélago. 

Con estos hongos se puede preparar un material inflamable conocido como amadou, al que se puede agregar pólvora en su utilización como yesca pero que también tiene otros usos menos incendiarios; con este material se ha llegado a fabricar ropa, incluyendo gorras y guantes, y sus propiedades secantes han llevado a que sea utilizado, aún hoy en día, para secar las moscas artificiales de cierto tipo de pesca. 

LA CLAVE. HONGO O SETA

Aunque suelen emplearse como conceptos sinónimos sin que deba suponer problema alguno, lo cierto es que hay una diferencia entre un hongo y una seta. La seta, en realidad, sería algo así como el fruto del hongo, la parte del hongo que suele ser visible. El hongo puede permanecer enterrado casi todo el año hasta que, con las condiciones climáticas adecuadas, desarrolla las setas con sus órganos reproductores.  

Cuando los hongos salen a la superficie, tienen este aspecto.CAT
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La superficie lunar de Portinatx

puesta de sol en sa Punta de sa Torre.CAT

Cristina Amanda Tur @territoriocat

Hace medio siglo, Armstrong, Aldrin y Collins nos acercaron la Luna y nos enseñaron que aunque no era exactamente como muchos, incluidos escritores de ciencia ficción, imaginaron, tampoco era muy distinta. Y aunque su superficie es de un gris más oscuro y algo más polvorienta (un polvo llamado regolito lunar) de lo tal vez esperado, aún seguimos viendo paisajes lunares en los territorios completamente rocosos, muy erosionados, agujereados, yermos, irregulares y de piedra blanca como los que pueden encontrarse en diferentes tramos de la costa norte de Eivissa. Son las plataformas calgomargosas que caracterizan la Punta de sa Torre y Punta Galera, por ejemplo; Portinatx es, sin duda, zona lunar. 

La Luna, sin embargo, parece más suave y más accesible que es Cocons de sa Torre, el área sin vegetación que se halla bajo la torre de Portinatx, denominada así por los centenares de agujeros en los que se estanca el agua y que son producto del reblandecimiento de las rocas calcáreas y del diferente grado de disolución de los materiales. Neil Armstrong y Buzz Aldrin, metidos en sus trajes espaciales, lo hubieran tenido más complicado si en lugar de tener que andar por el Mar de la Tranquilidad se hubieran visto obligados a hacerlo sobre las aristas de esta plataforma agujereada. No digamos ya para dejar en tal superficie las huellas de sus botas. 

Y en este paisaje destaca un puente natural muy apreciado por los fotógrafos al atardecer, cuando el sol a punto de desaparecer tras el horizonte se deja ver en su ojo. Es el Pont de sa Torre, el único que aún queda en pie de los dos que había y que algún día también acabará cayendo. Al otro se lo llevó por delante un temporal. En el libro ‘La toponímia de la costa de Sant Joan de Labritja’, Enric Ribes cuenta que, antaño, los pescadores que iban a por corvinas dormían bajo esos puentes. 

Al este del puente, sobre esta plataforma blanca que conforma la línea de costa de la Punta de sa Torre, se adentra en el mar, como una aleta de tiburón, na Berenguera. Y más pequeña, y también más oscura, la otra punta que destaca en la silueta de la zona es conocida como sa Punta des Pics. Como parece indicar el nombre, la orografía se complica acercándose al agua, donde la erosión sobre las rocas calcáreas ha creado más salientes, más pinchos, más filos. Los cocons, las balsas de agua estancada en las que se forman cristales de sal, se combinan con afilados pináculos y todo ello conforma un paisaje tan singular como espectacular. 

Al sur del puente, se encuentran es Grill Ferro, cuyo nombre proviene probablemente de las vetas de hierro que existen en el lugar, y s’Embarcador de sa Sal, donde amarraban sus barcas quienes se acercaban a buscar la sal de los cocons de sa Punta de sa Torre. Esa zona y las denominadas sa Cuina d’en Panera y es Canalet d’en Salvador se encuentran ya bajo una construcción abandonada y las obras de un nuevo y polémico hotel. 

La magia del lugar queda rota al observar, sobre la línea de pinos que trazan una frontera entre el bosque donde está enclavada la torre de Portinatx y la plataforma calgomargosa, las prominentes grúas de las obras del hotel Xarraca Bay. El impacto sobre la zona es evidente y brutal, independientemente de que el ayuntamiento de Sant Joan y los promotores, la cadena hotelera Six Senses, afirmen cumplir todas las normativas y aseguren que en el hotel no habrá plásticos y que un porcentaje de sus ingresos se destinará a causas locales de sostenibilidad. Mientras tanto, el Grup d’Estudis de la Naturalesa (GEN) ha denunciado lo que parece evidente con un simple vistazo a las obras, y es que la construcción es mucho más que la remodelacion del antiguo Club Vista Bahía que se había anunciado y que la ladera de bosque que había al sur de la torre de defensa ha quedado arrasada. De hecho, incluso se confirmó que la promotora inició los trabajos sin proyecto de ejecución, algo de lo que el Ayuntamiento sólo se percató tras denunciarlo el GEN, y el muelle que se ha promocionado en la publicidad del complejo carece de autorización. La Punta de sa Torre pierde con el hotel algo más que su magia lunar. 

LA CLAVE. FORMACIONES SENSIBLES

El puente de piedra, cuyo arco mide más de cinco metros, es una formación geológica con tendencia a desaparecer, porque la erosión de viento y agua sigue su proceso imparable. Como es Picatxos de s’illa des Bosc, es Frares de Cap Martinet o el monolito de es Paller d’en Camp, en es Figueral. Son formaciones características de algunas zonas del litoral, incluso podría decirse que icónicas, que, más pronto que tarde, desaparecerán cambiando la fisonomía de la costa. 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza: https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/07/21/superficie-lunar-portinatx/1081051.html

otra perspectiva del pont de sa Torre.CAT


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Un alunizaje en sombras desde Ibiza

Aldrin en la Luna, en una foto tomada por Armstrong, que se refleja en el casco.NASA

Cristina Amanda Tur @territoriocat

No hace tantos años, los abuelos ibicencos cantaban a los bebés una curiosa y críptica nana que aún muchos recordarán. “La Lluna, la pruna, vestida de dol, sa mare la crida, son pare no ho vol…” Tal vez algunos abuelos aún lo hagan hoy en día. La Luna siempre ha estado muy presente en las noches pitiusas, lo que testimonian las canciones y poemas que a ella se han dedicado y todas las leyendas y las expresiones que sobre el satélite de la Tierra, e incluso sobre sus ficticios habitantes, todavía se conservan. 

La Luna, tan cerca pero tan lejos. Hasta que, de pronto, un buen día se situó más cerca que nunca. El metafórico perigeo se produjo el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins nos bajaron la Luna a todos. El mundo entero vivió pendiente de cuanta información pudiera llegar sobre el avance de los cosmonautas durante los días que duró la aventura del Apolo 11 y, principalmente, aquel 20 de julio que en España ya era, en realidad, el dia 21. Lunes. A las 3.56 de la madrugada, hora española, Armstrong daba aquel mítico pequeño paso para el hombre que era al mismo tiempo un gran salto para la humanidad. Y los habitantes de Eivissa y Formentera lo dieron con él. O al menos lo intentaron.

No fue precisamente por sorpresa, porque los medios de comunicación llevaban meses informando de cada uno de los pasos que daba la NASA en su trayecto a la Luna, aunque no por ello fue menos extraordinario el momento del alunizaje. En el mes de mayo, las portadas de Diario de Ibiza ya incluían puntual información del desarrollo de la misión Apolo 10, el ensayo previo al Apolo 11 y la primera nave espacial que portaba una cámara para televisión y que realizaría las primeras transmisiones en vivo y en color desde el espacio. El viernes 18 de julio, dos días después del despegue del cohete Saturno V, la “momentánea pérdida de contacto con los tripulantes” del Apolo 11 compartía con Franco y el aniversario del alzamiento nacional, la portada de es Diari; la portada de la mayor parte de los medios de comunicación escritos que existían en el país fue muy similar. 

“También en la isla vivimos el acontecimiento con mucha curiosidad y expectación”, asegura José Luis Bofill, el actual presidente de la Agrupació Astronòmica d’Eivissa y uno de los miembros de la primera junta directiva que tuvo la asociación cuando se fundó, en los años 50. Recuerda que su familia y él se desplazaron a un hotel de Sant Antoni para poder ver las conexiones en directo de la llegada al satélite. No fueron los únicos que marcharon en peregrinacion al oeste de la isla, porque, días atrás, una tormenta había derribado el repetidor de televisión que hacía llegar la señal a los receptores pitiusos y los responsables de Aitana (nombre con el que nacieron los informativos de la delegación valenciana de RTVE y desde donde se emitía la señal) ya habían advertido que no se instalaría uno nuevo hasta el día 24. “En Vila no se pudo ver”, señala Bofill, “o al menos pudieron verlo muy pocos, porque había quien aún conservaba las antiguas antenas que se habían cambiado cuando se instaló el repetidor de Eivissa unos años antes. Y en Sant Antoni y en otras zonas se recibía la señal directamente desde otros puntos”. 

En la edición del día 20, Diario de Ibiza publicaba que 600 millones de personas verían al Apolo 11 en las pantallas de televisión. Pero a la noticia llegada por agencia se añadía una nota de redacción: “La Unión Europea de Radiodifusión habrá de descontar de esos 600 millones a los 70 mil y pico (o más) posibles defraudados telespectadores de nuestra isla… Mala suerte. Pero aún creemos en los milagros”. Y resaltaba la nota la paradoja de que “lo que el hombre transmita en directo podrá salvar un kilometraje astronómico y llegar a la Tierra, pero lo que transmitirá desde la Tierra no podrá llegar a Ibiza. Puede más la NASA que TVE. A partir del jueves –eso sí– los mensajes de los sopicaldos, de los biodetergentes y de los coñacs importantes volverán a verse fielmente en nuestras pequeñas pantallas”. 

No hubo milagro. El día después del alunizaje fue contado así por el decano de la prensa pitiusa: “Una importante avería del repetidor de TV de Aitana dejó en la madrugada de ayer a muchos ibicencos (que hicieron paciente e ilusionada guardia ante sus televisores) ayunos de Luna y de la formidable culminación del programa Apolo, el hecho más importante de nuestro siglo. En San Antonio la recepción del fabuloso programa fue, sin embargo, perfecta y también en algunos otros puntos de nuestra isla y de nuestra ciudad, donde el programa fue recibido por el canal mallorquín de Alfabia e, incluso, de otras televisiones de países mediterráneos”. Se indicaba, asimismo, que “la capital nocturna” de la isla, que al parecer ya entonces apuntaba maneras de caos, “quedó despoblada de bailarines y turistas nocturnos, desplazada, en esta ocasión, su atención hacia el milagro del siglo, montando vigilia ante los televisores de hoteles, pensiones, etc. Muchos hogares de Ibiza tuvieron su luz encendida en la madrugada de ayer, esperando que se hiciera el milagro de la voz y de la imagen en sus televisores. Gesa notaría la sobrecarga”. 

KENNEDY SPACE CENTER, FLA. – Liftoff of Apollo 11 from Launch Pad 39A with astronauts Neil Armstrong, Edwin Aldrin Jr. and Miichael Collins onboard.

José Luis Bofill añade que la retransmisión “se veía con muchas sombras. Incluso en el momento cumbre, cuando Armstrong puso un pie en la Luna”. Recuerda que se plantearon si era oportuno abrir el observatorio de Puig des Molins para la ocasión, aunque lo cierto es que, en aquellos momentos, las instalaciones no se encontraban en su mejor momento y habría que montar el telescopio, desmontado desde que la cúpula sufriera daños a consecuencia de un vendaval. En realidad, llegaron a la conclusión de que no tenía sentido prepararlo todo, porque desde allí no podría verse nada de lo que ocurría a más de 384.000 kilómetros de distancia. A pesar de tal trecho, cabe señalar que no es raro el día en el que alguien pregunta si con el telescopio puede verse la bandera americana que los cosmonautas hincaron en el Mar de la Tranquilidad. La respuesta es no. De hecho, no hay instrumento óptico que permita captar desde la Tierra ninguna de las banderas plantadas en la superficie lunar durante las diferentes misiones que ya han llegado hasta allí. Y, por cierto, por primera vez en la historia, la bandera de una nación no implicaba tomar posesión de un territorio, ya que el Tratado del Espacio Ultraterreste, firmado en 1967, imposibilita a cualquier gobierno reclamar la propiedad de cuerpo celeste alguno. Eso sí, con el Programa Apolo y Armstrong y Aldrin pisando la Luna, Estados Unidos se apuntaba por fin un tanto en la carrera espacial después de que la URSS pusiera en órbita el primer satélite, el Sputnik, en 1957, y también al primer astronauta, Yuri Gagarin, en el año 1961. 

El día 22, también en Diario de Ibiza, otro de los fundadores de la AAE, Daniel Escandell, ofrecía la visión de la agrupación de la llegada del hombre a la Luna. “Donde sólo llegaban los sueños de poeta, hoy llega la Ciencia”, señalaba en el escrito, en el que asimismo explicaba que “desde el Observatorio de Puig des Molins y a lo largo de muchos años, los estudios lunares han figurado en cabeza de sus observaciones”. Respecto a tales estudios, especificaba que se estudiaban, por ejemplo, “los movimientos propios de grandes masas continentales lunares” y los mascones lunares, densas concentraciones de masa en las que cambia el campo de gravedad de un astro, “un novísimo problema” cuyos estudios “nos llevan a la conclusión de poder afirmar que dichos ‘mascons’ serán incrustaciones de meteoritos de gran tamaño en el subsuelo lunar”. 

UNA PELÍCULA AMERICANA

Sin embargo, no todos acogieron la primera vez que se holló un cuerpo celeste que no fuera la Tierra con la misma fe con la que lo hicieron lo miembros de la junta directiva de aquella agrupación astronómica original. De hecho, había, por aquellas fechas, en las Pitiüses una corriente escéptica que quienes vivieron el acontecimiento recuerdan muy bien; no eran pocos los que opinaban que todo aquel montaje era una película americana más. Cosas de los yanquis. Esa incredulidad no sólo sigue plenamente vigente en la actualidad y en el mundo entero, a pesar de las veces que la hazaña aeronáutica se ha repetido, sino que  alcanza incluso las filas de quienes tienen la astronomía como afición y sigue siendo objeto de debate. El propio Neil Armstrong, en una entrevista concedida a la CNN pocos meses antes de morir, fue el que dio el mejor argumento para rechazar la hipótesis de la ‘película americana’ y las teorías de la conspiración: “Las 800.000 personas que fueron parte del equipo de la NASA no podrían haber guardado el secreto”.

A aquel primer paso siguieron otros (hasta doce personas, todas hombres, han estado en el satélite natural de la Tierra) y hoy el quincuagésimo aniversario parece haber reactivado el programa espacial. Nuevas potencias, y también empresas privadas, han entrado en liza. En enero, un robot chino logró llegar a la cara oculta de la Luna y, para finales de año, el país asiático ha anunciado una nueva misión no tripulada para recoger rocas lunares. Una empresa israelí envió una nave en abril, que se estrelló al alunizar, e India espera asimismo mandar al satélite su propia astronave. Mientras tanto, Estados Unidos ha pasado del programa Apolo, iniciado con el presidente Kennedy, al proyecto Artemis y de querer enviar una nave tripulada a Marte, que era el plan de Obama, a calcular cómo regresar a la Luna para quedarse. Es decir, se plantea hoy la posibilidad de establecer una base lunar desde la que continuar la exploración del Universo. La disputa entre Marte y la Luna monopoliza el debate en lo que podrían denominarse las altas esferas de la actual carrera espacial. Aún queda mucho por hacer en nuestro satélite,  y siempre nos quedará la Luna, pero parece obvio que llegar a Marte sería un acontecimiento al mismo nivel de espectacularidad que lo fue el alunizaje, aquello que conseguiría la expectacion de millones de personas de todo el planeta Tierra, que motivaría que algunas peregrinaran de madrugada si fallaban los repetidores y que las calles de un lugar como Sant Antoni quedaran vacías en pleno mes de julio. 

Publicado en el dominical de Diario de Ibiza:

https://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2019/07/21/alunizaje-sombras-pitiuses/1081057.html

el módulo lunar fotografiado al ascender hacia el módulo de comando.NASA


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La flor omnipresente

Cristina Amanda Tur @territoriocat

Si un ibicenco quiere prepararte una tortilla de baladre, desconfía. Porque baladre es la palabra con la que, preferentemente, se designa en las islas a la adelfa, y la adelfa es una planta muy venenosa, que contiene su veneno tanto en las semillas, ramas, tallos y hojas como en las flores. Quizás la expresión ‘et prepararé una truita de baladre’ ya no es tan popular, pero no hace muchas décadas que incluso amenazaban, hay que suponer que en broma, a los nietos díscolos con la preparación de tal mixtura de huevo y veneno. Así los niños aprendían pronto que el baladre es venenoso. Y, a pesar de tal toxicidad, el baladre, adelfa o laurel de jardín (Nerium oleander) está en todas partes. Además de en los torrentes donde prospera de modo natural, sus flores, de color blanco, rosa o fucsia, pueden verse a miles en las medianas de las carreteras, en las cunetas y en prácticamente todos los jardines, sean municipales o privados. De mayo a septiembre. Aunque en jardinería también se emplea y es frecuente la especie Nerium odorum, más olorosa y con más pétalos en cada flor. 

La peligrosidad queda compensada por la resistencia de esta planta, típicamente mediterránea pero que, de todas las islas, sólo con Eivissa tiene una asociación especial. El baladre da nombre a un pozo, protagoniza una canción ya popular del grupo UC, múltiples negocios usan su nombre, algunos lo utilizan como apodo en Twitter y está, en definitiva, por todas partes, incluido el imaginario popular. 

Respecto a sus características, sus famosas flores son grandes, de unos cinco centímetros de diámetro, con corolas de una sola pieza y cinco lóbulos. Su color dominante es rosa, aunque se encuentra en distintos tonos y también existen ejemplares completamente blancos. El nombre del género alude a Nereo, dios del mar y padre de las Nereidas, mientras que el de la especie se debe al latín olea, es decir, olivo. El primero le fue adjudicado porque es común encontrar este arbusto en zonas costeras y el segundo, por la similitud de sus hojas lanceoladas con las del olivo.

En el apartado de sus usos y sus leyendas, sobre el baladre se podrían escribir varias páginas. Antaño se creía que ahuyentaba a las serpientes, por lo que se plantaba, como una barrera, en los límites de algunas fincas. En el Herbari Virtual del Mediterrani Occidental se señala que la toxicidad de esta planta “ha sido exagerada hasta el punto de decir que sólo durmiendo a su sombra o bebiendo el agua de donde vive, se pueden sufrir sus efectos”. En la enciclopedia de las Pitiüses puede leerse una leyenda popular según la cual existen cuatro clases de baladres: beneit, bord, blanc, vermell y quinto. Y el baladre beneit es aquel en el que, mientras tiene flores, se posan las abejas. En los otros tipos, los himenópteros sólo se deciden a libar el néctar en la intensa y demandada noche de san Juan, antes de salir el sol. Cuando se inicia el nuevo día, las abejas que aún están en las plantas mueren. 

Para estas cuestiones siempre vale la pena recurrir a ‘Plantas medicinales. El Dioscórides renovado’ de Pío Font Quer: “Sus hojas y sus flores son veneno mortífero de los perros, de los asnos, de los mulos y de muchos animales cuadrúpedos. Empero bebidas con vino, son remedio a los hombres contra las mordeduras de fieras; principalmente si se mezcla con ellas ruda. Los animales flacos, cuales son las cabras y las ovejas, en bebiendo tan solamente el agua de su infusión, mueren”. Más allá de los mitos, la ciencia nos cuenta que la composición química de esta especie revela que posee virtudes parecidas a las de la digitalina, el más conocido y efectivo cardiotónico, tan eficaz como medicamento como peligroso como veneno.  

LA CLAVE. TÓXICO O VENENO

Las dos palabras se usan en la actualidad como sinónimas porque la sinonimia no suele ser perfecta y tiene sus matices. Entre tóxico y veneno, el matiz ha sido, tradicionalmente, que el segundo concepto hacia referencia a la sustancia tóxica que era usada con fines criminales, pero hoy la distinción se ha diluido. 

Publicado en la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

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