La gruta submarina de Santa Agnès

13/Septiembre/2016 Islas Baleares. Ibiza
Cueva de s'Àngel.

© JOAN COSTACristina Amanda Tur. Fotos: Joan Costa
El gran triángulo isósceles de su entrada es inconfundible para cualquier buceador que haya visitado esta cueva, la más compleja de las grutas submarinas que pueden encontrarse en la isla de Eivissa. Al menos, entre las que se han descubierto. El túnel de entrada se halla tan solo a trece o catorce metros de profundidad y conduce a una amplia cámara en la que esa profundidad se reduce progresivamente, en la que existe una especie de balcón desde el que puede contemplarse la disposición del espacio y distinguir el azul intenso de la luz que aún entra desde el exterior, y en la que suele ocultarse alguna ofiura y algún cabracho. En el sustrato, los hilos de Ariadna colocados por espeleobuceadores indican el camino hacia el interior.
La cueva fue descubierta, o al menos redescubierta, por el buceador Ángel Albero, cuando, a principios de los 90, buscaba en la zona puntos de inmersión interesantes que posteriormente ofrecería a sus clientes al abrir el centro de buceo Orcasub, en 1994. Recuerda que observó en el acantilado “una caída de agua” y decidió probar suerte en ese lugar. La gruta se abre justo debajo de es Hortets, en los acantilados de Santa Agnès, entre Punta Roja y Cap Negret. Desde el mar se observan las paredes de piedra que indican la presencia de esos huertos ya abandonados, que se alimentaban del agua de lluvia que, procedente del Pla de Corona, se filtraba en el suelo y reaparecía en las fuentes de los bancales.
Entraron tres buceadores y, aunque en esa primera inmersión prácticamente visitaron solo la sala principal, decidieron regresar de nuevo, con las botellas de aire bien cargadas, para investigar mejor la espelunca. La segunda vez ya descubrieron las dos burbujas (cámaras de aire) de las que la cueva dispone. La primera es bastante pequeña y, por debajo de ella, un par de estalactitas revelan que, en el pasado, la cavidad no estaba bajo el mar y que hasta allí se filtraba el agua dulce de es Hortets. Desde la primera cámara, el hall de la cueva, un túnel conduce a una segunda sala con una burbuja “en la que caben perfectamente cinco o seis buzos”, señala Ángel Albero, donde ya no llega luz del sol ni se puede ver el triángulo de claridad de la entrada. Casi una década después del descubrimiento, el biólogo catalán Andreu Llamas visitó la isla, en el año 2000, y buscó la ayuda de Ángel para la descripción de algunos lugares del área oeste y hacia el Norte. Al preguntarle si existía alguna cueva submarina en la zona, el buceador le habló de aquella gran gruta bajo es Hortets, pero no pudo identificarla con un nombre porque, que él supiera, no lo tenía. Entonces, Llamas le propuso bautizarla con su nombre, y así acabó llamándose Cueva de Ángel o Cueva del Ángel.
La gruta se adentra unos cien metros hacia el interior. Pero tras la segunda cámara, la situación se complica tanto que las inmersiones recreativas suelen acabar antes de llegar tan lejos. Quienes se adentran aún más en la cavidad deben hacerlo a través de una gatera de la segunda cámara, por la que los buzos sólo pueden pasar de uno en uno y rozando las paredes. A través de ese hueco se desciende a una tercera cámara, amplia pero de poca altura. Y, además de por su tamaño, sus tres cámaras y sus dos burbujas, si por algo destaca la Cueva del Ángel, que forma una ancha P con el palo muy corto y la curva muy ancha, es por tratarse de un espacio con fondo de rocas, sin sedimentación, lo que facilita que se mantenga la nitidez del agua durante todo el recorrido, en el que a menudo pueden encontrarse corvinas, langostas, ofiuras, escórporas y cangrejos.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/12/03/gruta-submarina-santa-agnes/955908.html

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Las ruinas del embarcadero

 

DSC_5116es mollet de sa Sal Rossa al amanecer de un día lluvioso.CAT

es mollet de sa Sal Rossa al amanecer de un día lluvioso

texto y fotos: Cristina Amanda Tur
Una línea deslavazada de piedras, rocas y bloques se adentra hacia el mar, en paralelo a la Punta de sa Mata y su veintena de casetas varadero, dejando s’illa de sa Sal Rossa a su derecha, en el punto del horizonte por el que se enciende el sol los últimos meses del año. En línea recta, justo enfrente y como si hubiera pretendido ser un puente hacia él, surge el islote de s’Esponja como una aleta de delfín. En algunos bloques de este camino de piedras, la unión de los sillares ya revela que estamos ante las ruinas de algo construido por manos humanas. Son los vestigios del antiguo muelle del carregador de sa Sal Rossa, es mollet de sa Sal Rossa, donde se embarcaba el producto de los estanques salineros en barcazas a vela que lo transportaban al puerto de Vila. Allí era trasladado a grandes bajeles. En ocasiones, cuando el estado del mar lo permitía, los barcos se acercaban a la cala de sa Sal Rossa y esperaban las barcazas más allá del islote.
Y el estado del mar, meteorológicamente hablando, no era la única consideración a la que debían atender quienes se ocupaban de los valiosos cargamentos de sal recogida en los estanques pitiusos, ya que las incursiones piratas eran habituales en es carregador. Tanto que la torre de defensa que hoy se levanta sobre la Punta de sa Mata se construyó, principalmente, como refugio para los trabajadores de las salinas. La torre, llamada de sa Sal Rossa o des Carregador, se construyó en la segunda mitad del siglo XVI, aunque el carregador de sa Sal Rossa ya está documentado en el siglo XIII y parece ser que en aquella época era el principal embarcadero por el que se sacaba la sal de la isla. Posteriormente, se construiría el muelle de es Cavallet, cuando ya existían el de Formentera, junto al molino d’en Marroig, y el de sa Canal, que antiguamente se conocía como el carregador de Ponent. Ya en el siglo XX, el muelle de sa Canal se convierte en el más importante punto de embarque de la sal ibicenca. En 1976, cuando el resto de atracaderos ya no se utilizan, se construye un muelle que permite cargar directamente la sal, en cintas transportadoras, en los grandes barcos que deben llevársela a otros confines del mundo.

DSC_5961garza pescando en los restos del antiguo muelle.CAT

garza pescando en los restos del antiguo muelle

En el libro ‘Salines de les Balears’, editado en 2005 por la Fundación sa Nostra, puede leerse que es mollet de sa Sal Rossa era el único que permitía el paso de mulas que cargaban la sal hacia las barcasses; en es Cavallet y sa Canal, los hombres la portaban en cestos por el embarcadero.
Hoy, del carregador de sa Sal Rossa y todo lo que con él se relacionaba quedan la torre en la que se refugiaban sus trabajadores al avistar piratas en el horizonte, el camino empedrado que conduce hasta la cala, algún muro y los aljibes que servían para abastecer de agua dulce a hombres y animales. Los restos del muelle, las rocas y bloques que se adentran hacia el mar, con s’Esponja a sus doce, son en la actualidad los propios muelles de pesca y apostaderos de garzas, gaviotas y cormoranes.

De la sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/11/26/ruinas-embarcadero/954490.html

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Cada gorrión tiene su corazón

DSC_6886_1562Agorriones en el párking de es Cavallet

gorriones en el párking de es Cavallet.CAT

texto y foto: Cristina Amanda Tur
El último congreso de SEO/Birdlife ha sido el congreso de las aves comunes, dedicado a poco más de un centenar de las especies más conocidas, populares y familiares, las más cercanas, y cuyas poblaciones, aunque en algunos casos pueda parecer increíble, también están sufriendo los efectos del cambio climático y la contaminación. Y una de ellas, el ave más extendida del planeta, es el gorrión, que, a pesar de su omnipresencia, está desapareciendo de ciudades y pueblos sin que los expertos comprendan bien las causas, aunque parece ser que están relacionadas con el exceso de contaminación atmosférica, el uso de pesticidas y la escasez de alimentos. En Londres o Pekín, los gorriones están desapareciendo de sus calles a un ritmo evidente; en muchos lugares del mundo las poblaciones podrían estar en declive sin que aún se haya prestado atención al fenómeno. Según los datos de SEO/BirdLife, en territorio español la población de gorriones comunes ha caído un 15 por ciento en los últimos 18 años. Veinticinco millones de gorriones menos.
En las Pitiüses, el fenómeno no se ha constatado pero hay que saber que en estas islas pueden verse tres especies distintas de gorrión. La más abundante es el gorrión común (Passer domesticus), el denominado teulat, la especie concreta que está desapareciendo en todo el planeta y la única de las tres que comparte hábitat con el ser humano. La segunda especie, según explica el ornitólogo Oliver Martínez, es el teulat lliri (gorrión chillón en castellano y Petronia petronia en su nomenclatura binominal), frecuente en los acantilados de Formentera y menos habitual en los de Eivissa. Y el tercer gorrión es el teulat galtanegra (gorrión molinero o Passer montanus), mucho más escaso, citado solo en Eivissa y conocido también como pardal xarrec. Esta última especie nidifica en los huecos de los muros de pedra seca.
Estas tres especies no comparten hábitat, y solo la primera de ellas, el gorrión común convive con los seres humanos, de tal forma que incluso depende de sus actividades y se resiente si desaparecen zonas verdes o se talan los árboles de una plaza para que los bares puedan instalar más mesas y sillas. A este pequeño paseriforme apenas le prestamos atención porque estamos acostumbrados a que esté cerca, incluso tan cerca como para posarse en nuestras mesas para pedir comida. La pregunta es cuántos deberán desaparecer de una isla, de una ciudad o de un pueblo, para que sus habitantes se percaten de que empiezan a escasear. Y de que tal vez ello es un síntoma de que algo va mal en el ecosistema urbano. SEO/Birdlife dispone de un sistema de recopilación de datos para que los ciudadanos observadores puedan informar sobre las poblaciones de diferentes aves. A través de http://www.seguimientodeaves.org se anotan las observaciones para que los técnicos de la organización puedan analizarla y conocer mejor, por ejemplo, la evolución de la misteriosa desaparición del gorrión común.

sección Coses Nostres de Diario de Ibiza

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/11/19/gorrion-corazon/952958.html

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El depredador más voraz del jardín

DSC_0309_1656conchas viejas habituales en los jardines

conchas viejas habituales en los jardines.CAT

texto y fotos: Cristina Amanda Tur
No es una araña ni una mantis; el depredador más temible y más eficaz del jardín es un caracol que en Eivissa se conoce como bombet y al que en castellano se suele denominar caracol degollado o caracola (la forma en femenino con la que, habitualmente, se hace referencia solo a los moluscos marinos con concha). Su nombre científico es Rumina decollata, es originaria de la región mediterránea y es considerada una especie invasora en muchos lugares del mundo donde a menudo ha sido introducida, dada su extrema voracidad, como agente de control biológico. En otras zonas se internó de manera accidental, pero lo cierto es que en la actualidad su distribución es muy extensa e incluye el norte de África y Oriente Medio, Inglaterra, Florida, Islas Bermudas y las Antillas Menores. En Islas Bermudas, por ejemplo, varias especies de gasterópodos autóctonos están amenazadas por la proliferación de caracoles invasores como Rumina decollata. Y el declive de diversos taxones en California también es atribuido por muchos expertos a la introducción deliberada de la voraz caracola, con la que se intentaba, por cierto, acabar con la plaga de otra especie mediterránea (Helix aspersa), corriente también en las Pitiüses.
“Esta especie tiene una amplia ecología y es extremadamente abundante. Es circunmediterránea y es muy abundante en todas nuestras islas. Está ausente solamente en la región del bosque. Bajo una sola piedra, en asociación con especímenes de tamaño normal, se encontraron ejemplares extraordinariamente grandes en Eivissa. Su crecimiento excesivo puede deberse a los efectos de una castración parasitaria”. Es lo que puede leerse sobre Ruminia decollata en el libro ‘Biogeography and ecology of the Pityusic islands”, que incluye un capítulo del malacólogo Luis Gasull en el que puede comprobarse la importante diversidad de gasterópodos terrestres y de agua dulce que existen en Eivissa y Formentera, ya que menciona hasta 46 especies (a las que habría que añadir un par de endemismos a los que se hace referencia en un capítulo aparte).
DSC_7652_1655Los restos de este caracol, multitud de conchas vacías y decoloradas por el sol, son, por regla general, los indicios de la presencia de la especie en campos y jardines. Para poder observar los juveniles vivos hay que buscar en zonas más húmedas, bajo piedras o bajo las cazuelas de barro o recipientes en los que se almacene agua y que se asienten sobre tierra. Al levantarlas, es fácil encontrar numerosas caracolas de pequeño tamaño, de color oscuro y tono dorado, que conservan el cono de la concha entero; una de las características de esta especie es la forma de cono truncado de los adultos, que pierden las primeras vueltas de la espiral de su concha al alcanzar la madurez sexual. La primera vez que se observa una caracola, es fácil pensar que su concha, que puede llegar a medir 5 centímetros de largo, está rota. El nombre popular de caracol degollado está relacionado con esta característica.
Curiosamente, en esas zonas húmedas y sombrías del jardín o del campo, las pequeñas caracolas conviven con las que serán sus presas: babosas, lombrices y otros caracoles y sus huevos. El bombet, citado ya en Balears en fósiles del Pleistoceno, también se alimenta de vegetales, si bien no provoca grandes daños a los cultivos y su presencia se considera beneficiosa porque compensa las plantas y frutos que pueda comerse con la depredación de otros gasterópodos más dañinos.

Sección Coses Nostres de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/cultura/2017/11/12/depredador-voraz-jardin/951538.html

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Una mariposa monarca en Eivissa

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la mariposa fotografiada en es Broll de Buscastell.CAT

Texto y foto: Cristina Amanda Tur
Una nueva especie se suma a la lista de mariposas diurnas citadas en la isla de Eivissa, que no llega a la treintena. Un ejemplar de mariposa monarca (Danaus plexippus), probablemente el ropalócero más estudiado y más icónico del planeta, ha podido ser fotografiado en es Broll de Buscastell, tras haberse observado revoloteando, con su característico planeo y su llamativo color naranja, sobre los frutales y las albercas del valle. La observación es del pasado domingo, día 5 de noviembre, y biólogos y expertos confirman que no existía ninguna constancia de la presencia en la isla de Eivissa de esta mariposa, muy popular por las espectaculares y masivas migraciones que realiza entre Estados Unidos, Canadá y México.
Esta especie, propiamente americana, ya se encuentra introducida en España y en el año 2008, tras varios años de avistamientos esporádicos, se constató que existían poblaciones permanentes en Andalucía. Arrastrada desde Norteamérica por los vientos de poniente, la mariposa más viajera del planeta ha cruzado el Atlántico y ha llegado a diversos lugares de Europa. A Andalucía, Portugal, Canarias y Reino Unido, por ejemplo; en este último país existe una amplia red de observadores de la naturaleza que recoge datos de migraciones de diversas especies.
Una de las preguntas fundamentales que plantea el avistamiento de una de estas mariposas en Buscastell es si se trata de un individuo que ha llegado en una de las kilométricas migraciones que estos lepidópteros son capaces de llevar a cabo o si puede tratarse de un ejemplar criado en cautividad, teniendo en cuenta que se trata de una especie muy conocida y valorada. De hecho, el servicio de Protección de Especies del Govern denegó la cría de esta mariposa a una empresa ibicenca que pretendía reproducirla para soltar luego sus imagos en eventos. Sin embargo, el biólogo Guillem X. Pons, profesor del departamento de Ciencias de la Tierra de la UIB y experto de referencia en lepidópteros de Balears, considera más probable que el ejemplar fotografiado haya llegado en una migración a través del Mediterráneo, dados sus hábitos migratorios y su capacidad para colonizar nuevos territorios. En Mallorca ya es una especie introducida, aunque avistada ocasionalmente, que no se considera, sin embargo, una invasora que suponga una amenaza para los ropalóceros autóctonos, ya que no se cree, al menos en principio, que pueda competir con ellos ni desplazarlos. De hecho, el responsable del servicio de Protección de Especies de la conselleria de Medio Ambiente, Joan Mayol, opina que esta bella mariposa debería mantenerse, incluso conservando alguna de las plantas, también introducidas, de las que se alimenta, denominadas popularmente cotonoses (asclepias y algodoncillos).
De hecho, esta última puntualización sobre su alimento genera la otra pregunta que cabe plantearse tras el avistamiento del ejemplar de Buscastell, que parece ser una hembra. Y es si esta especie podría prosperar en la isla, si encontrará en Eivissa las plantas nutricias de las que se alimenta su oruga. Guillem X. Pons señala que en Mallorca hay algunas zonas concretas, y cita Mortitx, en las que pueden hallarse especies de plantas de la familia de las asclepiadáceas, de las que se alimentan las larvas de la monarca. Pons explica que esta familia es muy amplia y que las mariposas pueden adaptarse a las especies que encuentren.
En es Broll de Buscastell, concretamente, existe al menos una de las plantas de la familia, la especie Asclepia mellodora, conocida como yerba de la víbora, lo que aumenta las posibilidades de que el lepidóptero forme una colonia estable en la isla, que la mariposa monarca haya llegado para quedarse.

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La maldición de los animales flor

anémona Cribrinopsis crasa en s'olleta vedranell. CAT

anémona Cribrinopsis crasa en s’olleta des vedranell. CAT

Texto: Cristina Amanda Tur. Fotos: CAT/Joan Costa/Oceana/
Corales, octocorales como las gorgonias, rojas o blancas, corales pétreos, anémonas, ceriantos y plumas de mar. Todos ellos son antozoos, una clase de cnidarios que protagoniza uno de los últimos informes sobre especies amenazadas en el Mediterráneo dado a conocer por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que revela que casi el 13 por ciento de 136 especies evaluadas se hallan amenazadas. Y más inquietante para el futuro de los antozoos mediterráneos es el hecho de que, en realidad, apenas se tienen datos para poder determinar el estado real de las poblaciones de la mayoría de ellos; la mitad de las especies que la UICN ha intentado valorar, de las 150 de las que se tiene alguna constancia, ha tenido que clasificarse como ‘Data Deficient’. La información es escasa, más allá del conocimiento de su existencia, para 69 de estos taxones, por lo que no puede evaluarse su estado de conservación. Este es un punto en el que se incide a menudo en el informe, que destaca la necesidad imperiosa de incentivar la investigación de los taxones y sus poblaciones, para evitar que desaparezcan mientras se intenta estimar su grado de amenaza.
La bióloga Covadonga Orejas, del Centre Oceanogràfic de les Balears (Instituto Español de Oceanografía) y perteneciente al grupo de científicos que ha participado en este trabajo, destaca de manera especial el gran desconocimiento que tenemos en la actualidad sobre estos animales que a menudo parecen flores, no sólo el desconocimiento científico de su biología, sus poblaciones y su distribución sino también la ignorancia sobre este grupo animal más allá de los círculos de expertos, por lo que la lucha por su conservación resulta aún más complicada. “A menudo recurro a comparar la situación de amenaza en que se encuentran estas especies con la de animales terrestres emblemáticos, como los gorilas de montaña o las jirafas africanas, para que pueda entenderse mejor que estos organismos marinos, ocultos a nuestra vista, pueden encontrarse en el mismo nivel de amenaza y lo que eso supone para la biodiversidad asociada a estas especies, que constituyen auténticos bosques animales sumergidos, y, en general, para los ecosistemas marinos”, asegura. Orejas explica que el trabajo presentado por la UICN tiene sus antecedentes más inmediatos en un taller de expertos que esta organización auspició hace tres años en la Universidad de Génova y que sirvió para revisar de forma conjunta todas las especies citadas y conocidas hasta la fecha en el Mediterráneo y empezar a vincular la limitada información existente.

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gorgonia roja en los fondos del islote de es Vaixell (ses Bledes) Joan costa

Más allá de los primeros datos y conscientes de que estos animales marinos son unos grandes desconocidos, una de las primeras cuestiones que hay que saber sobre los antozoos mediterráneos es que su distribución no es homogénea y revela un gradiente geográfico noroeste-sureste en el que la mayor riqueza de especies se da en el Mediterráneo occidental, empezando por Balears y la costa catalana, y disminuye hacia occidente y hacia el sur. Ello implica una mayor responsabilidad de las zonas en las que estas poblaciones habitan. En Eivissa y Formentera forman una valiosa parte del paisaje marino. Las gorgonias, y de manera especial la gorgonia roja (Paramuricea clavata), conforman el grupo mejor estudiado, de los que existen importantes y emblemáticos bosques en los islotes de es Vaixell (ses Bledes) y es Vedrà y en la seca de sa Bota. Sobre todo de gorgonias rojas, pero también de las blancas Eunicella singularis y E. verrucosa.
La gorgonia roja se encuentra en la categoría de ‘vulnerable’ de la lista de antozoos amenazados de la UICN, aunque hay otras especies presentes en las islas que aún se encuentran en un grado superior de riesgo, clasificadas como amenazadas ‘en peligro de extinción’. Entre ellas están la madrépora mediterránea (Cladocora caespitosa), que después de prosperar durante tres millones de años formando grandes arrecifes se enfrenta hoy al reto del cambio climático, y el coral rojo (Corallium rubrum). Esta última especie, “clave en el mantenimiento de la biomasa y la complejidad estructural de las comunidades mediterráneas que habita”, ha sido explotada durante siglos para fabricar joyas, una industria importante en Mallorca, lo que ha mermado las poblaciones de manera preocupante y ha obligado a regular esta actividad comercial, poniendo límites en la cantidad, profundidad y forma de pesca de las colonias. Sin embargo, según denuncia la UICN, las medidas se han tomado “sin coordinación entre los diferentes países mediterráneos” y sin plantearse su prohibición. Este organismo calcula que en 30 años (la duración de una generación de la especie) se ha perdido el 30 por ciento de la población.

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Imadrépora meditteránea en es Frare. CAT

Respecto a las amenazas que pesan sobre estos cnidarios, el capítulo es funestamente extenso. “En general, los impactos de la pesca y el aumento de las temperaturas del agua de mar se consideran las mayores amenazas para los antozoos en la región mediterránea, y en mayor o menor grado afectan a casi todas las especies presentes. Globalmente, se prevé que las condiciones ambientales para los corales calcificados y gorgonias empeorarán durante el próximo siglo con eventos más frecuentes y severos de mortalidad en masa”, se señala en el informe. Las gorgonias del infralitoral, por ejemplo, son muy sensibles al aumento de la temperatura del agua, que, además, las hace más vulnerables a patógenos microbianos.
Covadonga Orejas destaca específicamente el enorme impacto que la actividad pesquera provoca en las comunidades bentónicas, especialmente en las zonas de plataforma y talud y sobre todo la pesca de arrastre. El sector pesquero, afirma, necesita “reinventarse” y entender el alto precio que se paga por mantener cierto tipo de pesquerías y no realizar una adecuada gestión de recursos. Considera que los cambios para salvar a los antozoos de extinciones masivas son “un trabajo de fondo” y evalúa positivamente las pequeñas transformaciones que se producen en el sector, como la aplicación de sistemas de arrastre alternativos (el uso de puertas pelágicas, que no contactan con el fondo marino, que se ha puesto ya en práctica en Menorca, es un buen ejemplo). El Consell d’Eivissa también quiere sumarse a estos cambios en el sector y ha solicitado que en el nuevo plan de gestión pesquera que prepara el Gobierno se incluya, entre otras medidas, la prohibición urgente de la pesca de palangre de superficie y de fondo en aguas interiores de Eivissa y Formentera. Pequeños pasos.

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anémona incrustante amarilla. Joan Costa

Además de estas primeras amenazas, aún pueden citarse algunas más, la mayoría de ellas conectadas, como la pesca fantasma (redes perdidas y abandonadas que siguen destruyendo y pescando inútilmente), la disminución de la calidad del agua en los ambientes marinos costeros, la expansión de la urbanización litoral con la descarga asociada de agua salada mal tratada, la posibilidad de exploraciones petrolíferas y también la presencia de especies de flora y fauna invasora que prosperan mientras se degrada el medio. En Eivissa y Formentera, el alga invasora Caulerpa cylindracea, que según la UICN daña, por ejemplo, a los juveniles de gorgonias, coloniza amplias zonas del litoral, cambiando poco a poco el paisaje. Y todo ello teniendo en cuenta que los antozoos tienen lentas tasas de crecimiento y una dispersión larvarial reducida, por lo que recuperarse de las catástrofes no es tarea fácil.
En el caso de las poblaciones de gorgonias y algunos corales como el anaranjado y endémico del Mediterráneo Astroides calycularis y como la anémona incrustante amarilla (Parazoanthus axinellae), también emblemática de los fondos marinos pitiusos, se añade “el exceso de actividades de buceo” como otro efecto perjudicial. La masificación tiene consecuencias. “Las colonias pueden ser dañadas o eliminadas por el impacto de aletas, manos y otros equipos de buceo en áreas de intensa actividad submarina”, señala. Clasificadas de ‘preocupación menor’ están otras especies muy comunes en Balears como las anémonas Anemonia viridis (popularmente conocida como fideus), Actinia equina (tomate de mar) o la anémona endémica Cribrinopsis crassa, mientras que no hay datos suficientes para evaluar especies como el cerianto grande (Cerianthus membranaceus), uno de los antozoos más conocidos en las islas y más apreciado por los buceadores.

Pockmarks 1

© OCEANA coral bambú (Isidella elongata) en el Canal de Mallorca Expedición Oceana Ranger 2010

En el caso de corales que habitan zonas más profundas, hay que citar la situación del coral bambú (Isidella elongata), la única especie de la lista que ha podido catalogarse en el nivel más alto de amenaza, ‘en peligro crítico’ de extinción en la Lista Roja de la UICN, el mismo estado otorgado a animales más célebres como la tortuga carey, el tigre de Sumatra o la vaquita marina. Recientemente, se ha dado a conocer el importante bosque submarino de esta especie que, a 400 metros de profundidad, existe en el Canal de Mallorca, entre las montañas submarinas Ausias March y el Banco de ses Olives. Para esta especie, la UICN solicita medidas “urgentes” que incluyan la prohibición de la pesca de arrastre. Para ello, según explica Covadonga Orejas, se ha propuesto aumentar la protección jurídica del coral bambú y que la especie sea incluida en el Anexo II del Convenio de Barcelona, donde se encuentran las más cercanas a la extinción. Igualmente, desde la UICN se solicita la inclusión del coral rojo en las primeras listas del CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas) para intentar frenar su comercio ilegal y que se acepten los hábitats de arrecifes coralígenos del Mediterráneo como “tipo de hábitat prioritario” en la Directiva Hábitats de la Unión Europea, una medida que garantizaría que se realizaran auténticos esfuerzos para su conservación e incluso para su restauración. “Son sistemas muy vulnerables y singulares, muy importantes para la biodiversidad, y hay que conseguir que se les otorgue el mismo valor que se da a otro tipo de patrimonio más conocido generado por las especie humana, como las pirámides de Egipto o Petra”, indica Orejas.
En resumen, la UICN cree impostergable reforzar la protección jurídica nacional e internacional de las especies amenazadas, imponer restricciones pesqueras, buscar la forma de reducir las capturas accidentales y mejorar el conocimiento de las especies desde un nivel local. La maldición de los animales flor, al igual que la de la mayoría de las especies que pueblan el planeta, es, en definitiva, la intensa actividad humana con todas sus consecuencias.

Publicado en el dominical de Diario de Ibiza:

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2017/11/11/maldicion-animales-flor/951383.html

Habitat 14

Coral rojo © OCEANA Juan Cuetos

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El agua que movía el ferrocarril

AD6642Cristina Amanda Tur. Fotos: Joan Costa
Las aguas de lluvia que, mediante acequias y una alberca, se recogían de los torrentes fueron, durante muchos años, el combustible que ponía en funcionamiento las máquinas del ferrocarril que transportaba la sal desde los estanques de las salinas hasta el carregador de sa Canal. Desde la alberca, de forma triangular, y las dos acequias que aún pueden verse en el conjunto patrimonial del Pou des Carbó, el agua se trasladaba a unos grandes depósitos cubiertos que proveían de agua las calderas de vapor de la red ferroviaria interior con la que, a partir del año 1885, se modernizó la producción de sal en los estanques pitiusos.
La primera referencia documental de este pozo es del año 1765, y se trata de una mención en un mapa realizado por el capitán de ingenieros José García Martínez, según puede leerse en el libro ‘Inventari del patrimoni hidràulic de les Pitiüses’, del arquitecto Juanjo Serra y editado por el Consell, donde se señala que el foso “es exageradamente hondo”. Es probable que por aquella época el pozo ya estuviera excavado pero que no existieran la capilla ni el resto del trabajo de mampostería del tramo superior del hoyo, que pudieron construirse ya a finales del XIX, cuando se estaban realizando mejoras en la salinera y cuando también es posible que el conjunto hidráulico se complementara con la alberca y las acequias para el agua de lluvia. Lo más característico de este pozo, lo que lo hace único, o al menos muy poco habitual, es, precisamente, la forma prismática del brocal cubierto que cubre la perforación, como una capilla con cubierta a dos aguas y la apertura frontal en arco de medio punto. Además, este brocal cubierto o capilla refuerza la teoría de que la construcción sobre el foso se levantó ya en el siglo XIX, porque es propio de una fase evolucionada de los pozos pitiusos que no se encuentra en obras más primitivas, donde los pozos estaban más descubiertos.
La estructura es de mampostería, realizada con piedra viva, pedra de marès (piedra arenisca), e incluso rematada con hormigón en algunas zonas. Y el revestimiento era originalmente de mortero pintado de almagre tanto en el interior como en el exterior. Al igual que lo era el interior de la alberca y al menos la acequia principal. Este almagre (almànguena, mangra o almangra en diferentes variantes dialectales) es la misma mezcla de tierras y óxido rojo de hierro con la que los artistas de Altamira dieron la tonalidad roja a sus figuras.
Cuando, en el año 2015 y por petición del Grup Folclòric de Sant Jordi, el ayuntamiento encargó la restauración del pozo a la empresa Antiquarium, Arqueologia & Patrimoni, la construcción se hallaba en un estado lamentable, en buena medida por la corrosión de las partículas de sal arrastradas por lluvia y viento. La vegetación lo ocultaba casi por completo, tenía parches de cemento de reparaciones anteriores y ya no era de ese color granate que le confería la pintura de almagre, aunque conservaba pequeños restos que hacían patente que tal fue su color en la época en la que la obra hidráulica cumplía su cometido. La restauración se hizo recuperando ese color, que también tiene, por ejemplo, el interior de la Font de Balàfia.
Y conservaba el sistema interior de travesaño y polea para subir los cubos de agua, aunque hubo que limpiarlo y eliminar el óxido de las piezas metálicas. La puerta había desaparecido, así que la restauración se remató con una pequeña puerta de madera de pino del mismo tipo que las que había en antiguos pozos y que incluso tiene verticales hendiduras para permitir la ventilación del pozo. Completa el conjunto de pozo, alberca y acequias una pequeña pica ovalada en el lateral izquierdo del pozo. Al mismo tiempo que el Pou des Carbó se restauraba, se incluía en la agenda de ballades pageses que actualmente se celebran en distintos pozos y fuentes de la isla, en el mes de mayo.

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